jueves, junio 28, 2007

Más sobre Rocanegras





Queridos amigos:

Los invito a leer más sobre Rocanegras, en el blog de
Roberto Echeto.


Salud y larga vida al duque de Rocanegras.

miércoles, junio 27, 2007

Rocanegras, un thriller histórico llamado a hacer Historia




Armando José Sequera


El domingo 1º de julio de 1923, la ciudad de Caracas despertó a la europea: cubierta en parte con la neblina que todos los días llegaba por Catia y con la noticia de un inusitado crimen palaciego: la noche anterior habían asesinado en Miraflores, la casa del poder, a Juancho Gómez, el primer vicepresidente de la República.

Este hecho, como muchos otros de nuestra Historia, ha pasado largo tiempo huérfano de quien lo escriba literaria o cinematográficamente, pese a contar con numerosos elementos para ser considerado –incluso sin parches de ficción–, como material literario de primera.

He aquí algunos de los principales elementos: el vicepresidente de la República es asesinado a escasos metros de la habitación de su hermano mayor, el más temido dictador que ha tenido Venezuela; la víctima es, por tanto, el segundo hombre fuerte del gobierno; se encubre el móvil del homicidio porque, según los rumores, deja muy mal parada a la familia gobernante, tanto si es el resultado de una intriga familiar por el poder como si constituye el desenlace de una tormentosa relación homosexual con un miembro del ejército; por si fuera poco, se captura y condena a dos presuntos autores materiales del crimen, los cuales, luego de un breve paso por la cárcel, son puestos en libertad y al poco tiempo aparecen muertos.

Estos y unos cuantos elementos secundarios hacían del crimen de Juancho Gómez un suceso perfecto para convertirse en una novela, una obra de teatro o una película, ya que los múltiples espacios vacíos y oscuros del hecho sólo aguardaban la imaginación de un creador de ficciones para ser rellenados e iluminados.

Sin embargo, debieron pasar más de ochenta años para que ello ocurriera, debido quizás a que la mayoría de los escritores venezolanos no hemos considerado literarizables los múltiples sucesos de nuestro acontecer histórico, a veces por desconocimiento de ellos, a veces por falta de interés en tal temática, no pocas veces por considerar que las grandes tramas sólo se desarrollan en las metrópolis de Europa y Norteamérica.

Ahora bien, la razón por la cual estamos aquí reunidos es porque nuestro común amigo Fedosy Santaella se ha atrevido a ficcionar este acontecimiento.

Él ha elaborado una trama en la que, de un modo creíble, nos expone no sólo lo que ocurrió la noche del sábado 30 de junio de 1923, en la habitación de Juan Crisóstomo Gómez, sino también su porqué.

Para desmontar el enigma que rodeó a este caso, Fedosy se valió de un personaje que, aunque tuvo existencia real, se movió en un mundo de ficción que creó para sí y para la sociedad caraqueña del momento.

Dicho personaje –un ex caletero del puerto de La Guaira que se transformó primero en jugador y luego en un falso noble europeo–, tenía como nombre verdadero el de Víctor Modesto Franklin, pero se hacía llamar duque de Rocanegras y príncipe de Austrasia.

Fedosy transformó a Rocanegras –quien en la realidad pretendía ser una versión criolla de Petronio, el árbitro romano de la elegancia–, en un Sherlock Holmes tropical. Un Sherlock Holmes que, en lugar de un Watson cronista tiene un valet llamado Petipuá, que recuerda al Passepartout de La vuelta al mundo en 80 días.

Estos y una docena más de personajes –entre los que se cuentan los miembros principales de la familia de Juan Vicente Gómez, incluido el dictador mismo–, reviven en esta primera novela de Fedosy Santaella, un thiller histórico que muestra la capacidad narrativa de uno de los escritores llamados a ser, en un futuro cercano, una referencia fundamental de nuestras letras, debido no sólo a sus dotes para el trabajo literario, sino por su entrega a esta labor.

Fedosy es uno de los pocos narradores nacidos en el país que, disciplinadamente, escriben todos los días, pues comprende que el oficio literario es más el producto de una gimnasia mental constante y consecuente que de un ocasional big bam de inspiración.

Los resultados de tal disciplina pueden verificarse en un libro como Rocanegras, en el que están tan bien entretejidos los hilos de la realidad y la ficción que en la trama no se distinguen los límites de una y otra.

Por todo lo anterior y otras razones que no puedo esgrimir sin revelar detalles de la trama del libro, invito a los presentes y a quienes en otros espacios tengan acceso a esta nota a leer esta novela que hoy publica Ediciones B, con la seguridad de que tal recomendación no me va a dejar mal parado.

Una recomendación que hago no por la amistad que me une a Fedosy sino por la calidad intrínseca de una obra que, partiendo de la Historia, tiene el propósito de hacer Historia.


lunes, junio 25, 2007

El origen de Rocanegras





Hace unos cuatro años, yo tenía un programa de radio en Valencia que se llamaba El arte de ocio. El programa consistía en que mi amigo José Javier Rojas y yo nos sentábamos a hablar de lo que se nos ocurriera, y poníamos además la música que se nos antojaba. Era como estar en la sala de tu casa, departiendo un rato. Pero claro, para que existiera una buena conversación, teníamos que prepararnos. Así que cada quien por su lado investigaba y traía algo, mejor si se trataba de un asunto curioso o fuera de lo común. En esas cosas andábamos, cuando un día, investigando para el programa, me dio por revisar un viejo ejemplar de Caracas física y espiritual de Aquiles Nazoa. Ahí encontré la historia de Vito Modesto Franklin. Me pareció fascinante y la llevé al programa. La comenté al aire, y la vida siguió, sin mayores sobresaltos en relación a mi descubrimiento.

Un tiempo después, ya en Caracas, el duque se me volvió a aparecer en Memorias de Armandito de Óscar Yánez. Y luego, en una feria del libro, me tropecé con el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar. Allí, pasando páginas, hallé otra vez al duque de Rocanegras. Leí el texto que hablaba sobre él, y abajo, en los datos bibliográficos, encontré que Vito Modesto había escrito una biografía. Fue tanta mi curiosidad, que un día me fui a la Biblioteca Nacional a buscar el ejemplar. Lo encontré en la Sala de Libros Raros. Aquella biografía (muy original, muy divertida) la copié a mano, íntegra en un cuaderno, y me llevé a la casa.

Fue entonces cuando empecé a pensar en escribir una novela; pero no directamente sobre el personaje, sino sobre la manera cómo el duque de Rocanegras se había ido apareciendo en mi vida en distintos momentos. Para mí, se trataba de una novela de aventuras. Los libros, sin duda, son una aventura. Escribí algunas páginas, pero el resultado no me convenció. Luego, a través de las lecturas de Ponson du Terrail y Gastón Leraux, se me ocurrió que Rocanegras podía tener un pasado fascinante relacionado con los caballeros ladrones. Y la aventura continuó presente, esta vez transformada en acciones realizadas por el duque. A partir de ahí, empecé a investigar más. Volví a la biblioteca, busqué en los periódicos de la época, en libros de historia, de teatro y de urbanismo, y luego, con una buena cantidad de datos históricos e invención propia en mis manos, escribí la novela.



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Amigos:

Mañana, a las siete de la noche, en la librería El Buscón de Trasnocho Cultural, se le rendirá homenaje a la memoria de Vito Modestro Franklin. Esperemos que a él, desde su tumba, no le moleste. De paso, se presentará mi novela, y Armando Sequera hablará de ella.



"Me veo y no me veo"
El duque de Rocanegras


jueves, junio 14, 2007

Comisión organizadora reveló veredicto de la XVI Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre


Obtenido de enoriente.com
Escrito por Lic. Mónica Salazar / CNP: 8.384
jueves, 14 de junio de 2007


"La XVI Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre ya tiene ganadores. Este encuentro nacional de letras con una tradición de 37 años y rescatado por la Universidad de Oriente desde 1970, a pesar de una breve pausa, continua promoviendo la literatura nacional a través de la divulgación y exaltación de la vida y obra del ilustre poeta cumanés.

Para esta edición se recibieron 49 libros de destacados y noveles poetas y 28 historias de cuentistas nacionales que ofrecieron excelentes historias sin desmedro de la narrativa, siendo ello una demostración de la calidad de los escritores nacionales otorgándole al evento prestancia y categoría.

Esta XVI Bienal Literaria tiene rostro de mujer, una digna representante del género femenino resultó la única ganadora en este evento, que como siempre contó con la participación de un destacado jurado calificador internacional quienes junto a invitados especiales se dieron cita en la casa del ilustre poeta cumanés para conocer, por parte de la comisión organizadora, los nombres de los ganadores de esta Bienal Literaria.

Luis Barrera Linares destacado hombre de letras venezolano tuvo el honor de presentar a los ganadores de la categoría Cuentos, distinción única que recayó sobre los hombros de Liliana Lara, tallerista de la Casa Ramos Sucre que participó con los Jardines de Salomón, una obra muy al estilo del poeta, reconocimiento que emocionó a los presentes y asistes a este evento donde se dio a conocer el veredicto del jurado calificador, por cuanto Lara se formó en el Centro Literario Ramos Sucre, en Cumaná.

Además calificaron con menciones especiales en esta categoría Fedosy Santaella con Piedras Lunares y Roberto Martínez con Las Guerras Internas.

(...)

Es importante destacar que como jurado calificado en el renglón de Cuento participaron Raúl Pérez Torres (Ecuador), Milton Quero Arévalo (Venezuela) y Luis Barreras Linares (Venezuela), mientras que en la categoría de Poesía participaron Andrés Cruchaga (Salvador), Antidio Cabal (Costa Rica) y Gustado Pereira (Venezuela)."



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Nota: El nombre del autor en la noticia original aparece como Bedosi, pero eso como ya sabemos, suele ocurrir.

martes, junio 12, 2007

Presentación Rocanegras






Ediciones B

Se complace en invitarle
a la presentación del libro

Rocanegras

Autor: Fedosy Santaella

Presentador: Armando José Sequera

Día: 26 de junio de 2007.
Hora: 7:00 pm.
Lugar: Librería El Buscón


C.C. Paseo Las Mercedes
Trasnocho Cultural


martes, junio 05, 2007

ROCANEGRAS (COMING SOON)




Ambos hombres se encontraron con sus padrinos, quienes portaban sendas espadas de rancio abolengo.

–Un duelo con roperas –comentó admirado Víctor Modesto Franklin.

–Deploro las armas de fuego y me encantan las espadas –respondió el otro–. En particular la rapière.

–Lo mismo digo.

–En cuanto al duelo, detesto aquel que llaman de “a primera sangre”.

–Cuando usted habló de “desaparecer” no pensé en un acto de magia.

–Duelo a muerte entonces –remató categórico Martán.

–Duelo a muerte –afirmó Franklin, con igual aplomo.

Los duelistas se alejaron de los jueces y los testigos se colocaron en posición. Ya en el sitio, uno de los padrinos dio la señal y los contendientes comenzaron la danza de las espadas.

En cuestión de segundos Víctor Modesto Franklin lanzó el primer sablazo: un corte sobre la cabeza de su adversario que buscaba una estocada de punta en la garganta. Martán, hábil, veloz, enfrentó el estramazón con una parada en tercera alta; mas no atacó, como hubiera sido natural, sino que retrocedió y se inmovilizó por unos segundos, confundiendo al contrario. Entonces, Martán realizó un movimiento rápido y extraño, y su brazo libre terminó estirado hacia Víctor Modesto Franklin, quien se sorprendió con una daga clavada en el hombro.

–Nunca se habló de una segunda arma –protestó Franklin con la cara constreñida de dolor, furia y asombro.

–Soy espadachín a la antigua –respondió Martán mostrando una sonrisa sardónica.

–La segunda arma debe mostrarse desde el principio –dijo adolorido Víctor Modesto Franklin.

–Ah, tan antiguo no soy –dijo Martán y, con otra daga en ristre, se apresuró sobre su contrincante, que ahora se hallaba de rodillas sobre el piso.

lunes, junio 04, 2007

Vito Modesto Franklin, el duque de Rocanegras




Nació en La Guaira (Distrito Federal) en 1860 y falleció en Caracas, el 17 de julio de 1938

Personaje popular de la Caracas de los años 1920, apodado Duque de Rocanegras y Príncipe de Austrasia. Hijo de Benito Franklin y de Eduvigis Montes. Caletero en el puerto de La Guaira en su juventud, logró a través del juego obtener ciertos medios de fortuna.

De un viaje a España e Italia en los últimos años del siglo XIX, regresó a Venezuela contagiado por una manía nobiliaria que lo llevaría a adoptar un modo de vestir extravagante que reunía, según la expresión de Aquiles Nazoa «la elegancia de un Brummel y el mundanismo refinado de un Oscar Wilde» Figura habitual de la plaza Bolívar, sus excentricidades le valieron una destacada figuración en los carnavales de 1922, cuando fue paseado en triunfo por las calles de la ciudad. Su sobrenombre de Duque de Rocanegras y Príncipe de Austrasia fue el resultado de una ocurrencia de Leoncio Martínez (Leo) y del grupo de redactores del periódico satírico Fantoches, cuya edición del 30 de mayo de 1923 sirvió para rendir un homenaje público al «ilustre personaje».

El mismo Fantoches le inventó al Duque de Rocanegras, en 1924, un idilio con «cierta princesa lejanísima y cautiva», cuyo nombre era el de un conocido medicamento depurador de las vías urinarias: Piperazina de Midy.

Impenetrable a las burlas y caricaturas de la prensa que de cierta manera halagaban su propia vanidad, El Duque se prestó al romance imaginario, dirigiéndole a su nueva Dulcinea apasionadas cartas escritas con tinta dorada.

En 1924, El Duque de Rocanegras se compró el teatro Olimpia de Caracas donde se celebraban temporadas de zarzuelas y organizó en él varias manifestaciones de gala para bailarinas o cupletistas famosas como Carmen Flores y Amalia Molina. En una de esas celebraciones le fue conferido el título de El Hombre de Líneas Más Perfectas, cuya hermosura superaba a la del ídolo del cine mudo Rodolfo Valentino.

Contagiado por la pasión de la técnica, El Duque decidió, en el papel de mecenas, ayudar a un joven latonero que trabajaba en la invención de un motor; invitado a presenciar la prueba del aparato en el garaje Venezuela (5.12.1930), resultó seriamente herido al estallar durante la demostración una de las partes de la máquina, ocasionándole la pérdida de una pierna. Derribada así irremediablemente su elegancia y con ella «el resorte mágico de su popularidad», su figura cayó progresivamente en el olvido. De «Vitoco», deformación de su nombre Vito, se originó la palabra «vitoquismo», sinónimo venezolano de narcisismo y presunción.

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Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edición. Caracas: Fundación Empresas Polar, 1997. Tomo II, página 390