Ir al contenido principal

Entradas

A Quiet Place, o las formas del silencio

Estamos obsesionados con llenar todo de sonidos, con que todo comunique. Así es el horror al vacío del hombre occidental. Nuestros celulares tienen que sonar siempre, y ya empiezan a hablar incluso; en cualquier lado hay música de ambiente, los ascensores nos indican a qué piso llegamos y las máquinas que reciben nuestros tiquetes de estacionamiento nos advierten que manejemos con cuidado… el mundo se ha convertido en un gigantesco efecto sonoro. Paradójicamente, es tanto el sonido de las cosas, tal su invasión, tanto su ruido, que ya nada dicen. El ruido se convierte así en un gran silencio, o en un gran ruido blanco. Hemos dejado de comunicarnos de tantos que quieren decir al mismo tiempo, de tantos que quieren comunicar sus ofertas, sus opiniones, su furia, sus alegrías, sus verdades de redes sociales. Pero también el gran silencio puede nacer de la opresión, de un poder que sólo espera que intentemos comunicarnos para caernos encima, para aplastarnos. Es el silencio que añoran los…
Entradas recientes

Maneras de quedar mal quedando bien

Hay maneras de quedar mal quedando bien. O también podría decir que hay maneras de entrar en la dimensión desconocida, siempre y cuando uno no asuma que el olvido nos ataca con la edad. O también podría decir que, en ocasiones, el doble lo salva a uno. En fin, hay maneras de quedar mal quedando bien, y esta es la mía.
Hace exactamente dos años, Raquel me escribió un correo para invitarme a participar en una antología de textos «no-ficticios» que buscaba reunir relatos, historias, crónicas, ideas «sobre el tren subterráneo (metro, subway, subte)», tal como lo señaló ella. Acepté encantado, pues conocía el trabajo de Raquel y me parecía una chica seria. Hacía poco había sido jurado en un concurso literario en Caracas y un poemario de ella me había agradado mucho; de hecho, su trabajo había quedado finalista.
Aquel correo me lo enviaba Raquel en junio y acordamos que el plazo de entrega sería en septiembre. Llegó septiembre y Raquel envió un correo a todos los autores recordándonos los te…

Kolinda, el mal fanático y tu buen corazón

La mayoría de la gente tiene un buen corazón. Quizás yo no lo tenga, y por eso me cuesta tanto apasionarme por una figura pública, por un artista, por un escritor. Quiero decir, los seres humanos son seres humanos, ¿no?

Durante unas semanas todos amamos a Kolinda, ahora, ya terminadito el fútbol, resulta que sale a relucir que la preciosa y admirada Kolinda tiene su lado oscuro. No voy a explayarme en esto, pero es así. Pero Kolinda, nunca debemos olvidarlo, pertenece a la casta o la raza, como quieras, de los políticos. Y los políticos, queridos amigo, siempre serán políticos: harán de todo para despertar simpatías y levantar votos y así mantenerse en el poder. Eso es así, debemos asumirlo que es así. Es normal que así sea, nadie se exalte. 
No sabíamos quién era Kolinda, pero la vimos abrazando jugadores croatas bajo la lluvia y la amamos. Es mujer, es bella, es simpática, habla varios idiomas, es presidenta de un país, parece espontánea y abraza a guerreros futbolistas bajo la lluvia…

Algunas preguntas y una aclaratoria. (Texto sólo por joder)

.


Putin es un tipo de temer, le gusta el poder, lo usa por encima de la ley, a su antojo, viola derechos humanos y es despreciable. No lo defiendo, pero... me gusta hacerme preguntas. Estas preguntas, por favor, tampoco defienden nada, sólo pretenden pensar desde una cierta semiótica. Nada más, nadie se enoje, por favor. Son preguntas, no expresan una opinión afirmativa. Son preguntas no más.
Ahora, aclarado esto, dicho esto, y aún con temor:
Cuando se critica lo del paraguas, ¿qué se pretende?, ¿que el político del paraguas no usara paraguas como los otros dos?, ¿o se pretende que los tres usaran paraguas?
Todo político tiene un trabajo de representación sígnica. Los políticos abrazan, sonríen y se toman fotos con la gente. ¿No es cierto? También un político se moja en la lluvia y abraza a su equipo porque es parte de la representación, de la publicidad necesaria para el bien de lo político. Digo, por muy simpáticos que sean, ¿no son políticos y su trabajo no es ser… políticos? Entiendo…

De machos alfa, de escopetas, de hijos

Vi Calibre (2018), otro trabajo inglés de esos que no tienen piedad por nadie. De acá saqué algunas ideas. No son consideraciones cinematográficas, son meditaciones que he tenido en torno a la historia de la cinta. Acá las dejo:
1)Los machos alfa parecen ser un tipo necesario en el mundo, y no sé decir si sean un mal o un bien, pero sí creo que mucho macho alfa actúa, la mayoría de las veces, llevado por su necesidad de ser seguido, admirado, respetado y por una convicción realmente dañina de que es él quien tiene la razón y de que debe actuar en consecuencia por el bien de todos, cuando no necesariamente es verdad, ni tampoco lo hace de un modo correcto.
2)Este tipo de macho alfa suele tener una especie de concepto del honor y de la justicia por encima de la ley, pues su moral, según su punto de vista, es la correcta. Esa moral está apoyada además de una especie de kairós muy particular que le hace pensar que una determinada circunstancia le permite actuar fuera de la ley. Para Aristó…

Dos observaciones en torno a cierta magia negra

Este texto disparatado en torno a la cinta Black Death (2010), tiene quizás dos propósitos: el primero, cinematográfico, que habla de la falla, digamos, empática, que me parece encontrar en la película, y el segundo, político, que quizás pueda resultar aún más ido, desorientado o desencajado que el primero.
     Es una película que lleva ya sus años. Sin embargo, me tocó verla hace poco. No es que me haya gustado particularmente, pero me hizo sentarme a escribir estas ideas de corrido, y sin duda, con poco rigor. Acá vamos.
En Black Death, un grupo de hombres, algo así como cruzados mercenarios, van trajinando los caminos de la Inglaterra medieval a la búsqueda de un pueblo donde supuestamente un nigromante resucita a los muertos y tiene apartada (con magia negra) la peste (negra) del sitio (todos los pueblos y todas las ciudades son cementerios putrefactos por causa de la peste). Entre estos hombres hay un violador, un torturador y varios soldados que mataron sin misericordia en las gu…

LOS NOMBRES: FEDOSY SANTAELLA

Por Alberto Hernández




1.- Se puede descubrir el mundo a través de un nombre, de una palabra que designe, que indique, que denote, que pronuncie las letras que identifiquen a una persona o a un objeto. Nombrar es descubrir, deshacer la sombra, conocer, saberse del otro y hasta saberse en el otro. Nombrar es aprender. Y aprehender. El primero que nombró a alguien se supo nombrado. Se descubrió. Y hasta se puso nombre para distinguirse de él mismo. Darle nombre a un árbol, a un animal. Darle nombre a un río, a un lago, a un mar es crearlo. Cada vez que nombramos o nos nombran nos inventan. Nos hacen visibles. “En el principio fue el Verbo”. Sí, el Nombre. Un verbo también nombra. El verbo es persona. Dios es el Verbo. Él se nombró. Se hizo. Cómodo hablar en primera persona del plural, enfático en nombrarse con el otro y ser parte de quien también se hace nombrar. Enseñar la cédula de identidad o el pasaporte nos hace nombrados, existentes. Sin nombre no somos. Quien nombra en esta curiosidad…