
Sorprende, sorprende y al mismo tiempo agrada que un libro como Bajo tierra de Gustavo Valle haya sido premiado por el jurado de la III Bienal de Novela Adriano González León. Se abre así otro espacio a una forma de escritura que no necesariamente toma los caminos de moda para contar la realidad. Con esta novela se confirma que lo fantástico, lo extraño o lo maravilloso también tienen cabida dentro de la literatura venezolana. Bajo tierra es una demostración más de que la literatura es, sobre todo, imaginación, y no una simple crónica periodística o histórica disfrazada de ficción. La novela de Valle resulta una elaboración simbólica de la realidad desde un lenguaje sencillo y directo, donde la épica, el ritmo cinematográfico y la temática social giran en torno a lo imaginativo, creando así imágenes fascinantes, metáforas surrealistas y bombas mentales poderosas. En Bajo tierra nos encontramos con una Caracas subterránea, llena de cavernas y de túneles donde repta el caos de la alimaña y la fauna abyecta de lo humano, o de lo cuasi-humano. Me resulta una maravillosa expresión de ese predominio de lo imaginativo propuesto por Valle, aquellos lectores de cartas del subsuelo que no saben leer, pero que “leen” cada carta según el trazado de las letras, semiótica esplendente de lo poético. Pero no nos equivoquemos, lo imaginativo no se traduce en evasión. En Bajo tierra se encuentra retratada la realidad venezolana. Está en la búsqueda del padre (parece haber una constante allí que los sicólogos podrían explicarnos), está en el deslave de Vargas, en el drama de los indígenas que han perdido su identidad, en la ambición miserable de los que trafican seres humanos y en la locura de un país en crisis. Sí, está en todo esto, pero no en primer plano, ni en un segundo, sino como parte de un todo, en un equilibrio del deber ser.
En ocasiones, he sentido que los escritores y los lectores (incluyendo jurados) venezolanos hemos olvidado que la literatura hace ya siglos se separó de su función didáctica, social, política o filosófica; por eso digo una vez más, que sorprende y agrada que un jurado sin prejuicios haya premiado una novela que privilegia la imaginación, lo extraño o lo fantástico (si queremos aferrarnos precariamente a las clasificaciones de Propp). Un jurado amante de la literatura, por fin abre un espacio dentro del panorama actual y acepta como válida la propuesta imaginativa —delirante incluso— de este autor.
Gustavo Valle escribió desde sus gustos y desde sus lecturas personalísimas. Escribió con anécdota, con imaginación, misterio y poesía. Su escritura es sincera. ¿Y la realidad? Sí, la realidad también está allí, ya lo dijimos, pero contada de otra manera, de la mejor manera; es decir, desde la literatura, y como literatura.
Comentarios
AL
Fedosy, no se si sea verdad todo lo que dices de la novela que describes (lo describes tan bien que me haces dudar de tu veracidad) ¿no fue el amor a la literatura lo que hizo que la describieras así? o mejor aún, ¿el amor a la literatura venezolana?...
Lo importante dentro de todo esto es que nos enseñas a nosotros los que estamos leyendo la nueva novela (o literatura, me gustaría decir) venezolana a conseguir nuevos rumbos...
Veremos si la puedo conseguir y te contaré que me sucedió cuando la lea, es decir, que impresión me dió...
Gracias por el dato...
.:.
Quisiera pedirte si me puedes ayudar a ubicar el libro Vida y Memoria de Dr. Pi y Otras Historias de Edgar Bayly por favor.
Muchas gracias.
Un saludo cordial,
Anna Feuerberg
e-mail anna9f@gmail.com