domingo, noviembre 19, 2006

POCATERRA VENCE EN DOS VOCES (EXTRACTO)





(Mireya Tabuas - Papel Liteario, El Nacional - 18/11/2006)

La Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra se celebra en nuestro país -en la ciudad de Valencia- desde 1955. Este año el Premio de la Bienal, mención Poesía, recayó en Belkys Arredondo por su poemario A ras de vidrio, que expresa la sensación de los espacios estáticos y de los estados del movimiento, las carreteras, los viajes, como símiles de la vida. Fedosy Santaella fue el ganador de la mención Narrativa por el libro Postales sub sole. El cómic, la televisión, el humor, la ironía, la ciencia ficción, se combinan en una concepción del cuento alejada de la narrativa clásica


Fedosy Santaella escribe, escribe y escribe. No para. Lo confiesa: "Yo escribo mucho. Para mí escribir es una disciplina. Y cuando digo que escribo mucho, me refiero a que no sólo escribo cosas nuevas sino que reviso, pulo. Eso también es escribir". Este licenciado en Letras, nacido en Puerto Cabello en 1970, ha publicado Cuentos de cabecera (Comala, 2001) y El Elefante (Conac 2005). Sus cuentos han sido incluidos en los libros De la urbe al orbe (Alfadil, 2006), Antología de cuentos de humor (Asociación de Escritores de Mérida, 2006) y Antología del cuento breve en Venezuela (editorial Actum, 2005). Ha participado en talleres de narrativa con Armando José Sequera y de poesía con Edda Armas. Obtuvo el premio en la Bienal José Rafael Pocaterra 2004-2006, con su libro Postales sub sole. El jurado, conformado por Israel Centeno, José Napoleón Oropeza y Alexis Márquez Rodríguez destacó que el libro "tiene un ajustado y sobrio trabajo de lenguaje, privilegiado por una propuesta estética fundamentada en el impresionismo, que lo convierte en un texto realmente hermoso."

Hay en el libro referentes al lenguaje del cómic y de televisión, que además se combinan con referentes literarios. ¿Se trata de la influencia intertextual del lenguaje massmediático?

-La cabeza es un laboratorio inusitado, donde todo lo leído y visto se cocina en matraces y retortas. Yo leo comics, soy fanático de las historias de Moebius y Jodorowsky, durante mucho tiempo leí la Heavy Metal y también la invalorable revista argentina Fierro. Batman me obsesiona. Siempre he pensado que es un demente fenomenal. Los acercamientos que en los ochenta realizó Frank Miller nos dejaron un personaje profundo, oscuro y con una dignidad recuperada. De allí, la película de Burton y más recientemente la de Christhopher Nolan. También, como buen manganzón que soy, he visto mucha televisión y mucho cine (aunque uno nunca ve mucho cine). Así que todas esas cosas están allí, y surgen en algún momento convertidas en narrativa.

El cómic, el cine, la televisión, Internet, todos son elementos de nuestro tiempo, y creo que la literatura no puede mantenerse ajena a ellos, si no sería un cadáver encerrado en una torre de marfil. La literatura es una mentira que cuenta la realidad, que cuenta sus tiempos, pero nunca un cadáver.

La literatura no puede ser un cadáver de palabras exquisitas y nada más.

El libro es narrativa pero también es poesía y otros géneros incorporados que hacen que algunos de los textos no puedan definirse con la conceptualización clásica del cuento. ¿Es el cuento una cavidad donde se dan la mano los géneros?

-Durante años escribí cuentos en regla. Aún lo hago. Pero últimamente me escapo de allí, y me pongo a jugar. Si la diversión no acompaña el acto de escribir literatura, entonces estaría haciendo otra cosa.

Escribir es una de las pocas cosas que puedo hacer sin que nadie me esté dando órdenes o pautas de trabajo. Cuando pongo los dedos sobre el teclado y las nalgas sobre el asiento, lo hago pensando que estoy escribiendo lo que a mí como lector me gustaría leer. Por otro lado, mucho de los textos de Postales sub sole son cuentos en el más estricto sentido de la palabra. Creo que hoy día se ha perdido lo que es el verdadero concepto del cuento. Vemos, por ejemplo, textos larguísimos, sin tensión, sin unidad, con ripios por doquier, que hacen gala de malabarismos ajenos al cuento. Pero tampoco lo critico, porque el cuento debe evolucionar, y cada quien hace lo que mejor le parece. Lo que está mal es que cuando uno presenta un cuento de verdad, algunos no lo consideran cuento porque están viciados con lo otro.

La ciencia ficción, el absurdo, la parábola son recursos presentes en los textos, que no son muy comunes en la narrativa local ¿Es la necesidad de contar la contemporaneidad más que de contar un país?

-Yo ando por donde más me gusta. No estoy mirando lo que otros están escribiendo para estar acorde con el gusto que predomina. Yo pienso que Postales sub sole es un libro de humor, de sátira, una gran carcajada a los estilos, a los gustos del momento y al poder en todas sus aristas: el poder político, el económico, el de fuerza bruta y brutal, el poder del amor, el del sexo, el de la palabra y de la literatura en sí misma. Ninguno de esos cuentos transcurre en una Caracas que se nombre. Hay en algunos una gran ciudad, sí. Está Burundanga, que se parece mucho a nuestra capital. También está Puerto Cabello -dónde nací y viví-, y mi ciudad se nombra en el cuento, aunque sea más un campo de guerra que otra cosa.

¿Pero qué hace que algo sea urbano? Yo creo que podemos contar nuestro país, y nuestra situación existencial sin nombrar una urbanización de Caracas o una esquina o un bar conocido. Esa es mi propuesta "geográfica" o "urbanística" en Postales sub sole; no quiere decir que en otro libro no utilice la ciudad y todo se desarrolle en lugares conocidos por los caraqueños. Como te digo, uno es libre de escribir lo que quiera.

En la literatura no tienes a un cliente con una chequera-pistola apuntándole a los sesos de tu creatividad.

(...)

11 comentarios:

Mil Orillas dijo...

!Qué bueno que publicaste la reseña aquí! !Por los que no tenemos acceso a El Nacional!
!Enhorabuena!

Arcangel Vulcano dijo...

Fedosy Santaella; mis más sinceras felicitaciones; eres un gran estímulo para los nuevos escritores venezolanos; un vivo ejemplo para la juventud venezolana, tan necesitada de paradigmas positivos en estos tiempos convulcionados. ¡En hora buena!

Ophir Alviárez dijo...

Una vez más te felicito, sí señor.
Habrá que ver cómo me las ingenio para hacerme de ese libro y de algunos otros.
Cariños aún muy nebulosos,

OA

euridice zamora dijo...

Felicitaciones Fedosy, me tienen guardado el artículo del sabado, ya lo leeré completo.
Te gusto Batman con Michell Pheiffer?, estupenda.

gustavo valle dijo...

!esta entrevista esta de puta madre!

Fedosy Santaella dijo...

Gracias, amigos, ahí vamos, poco a poco. Cosas buenas están pasando.

un tordo dijo...

eres un malandro Santaella!
regia entrevista.
besos
L.

Isabel Romana dijo...

Muy interesante este post y la entrevista. Alegra el corazón ver cómo se crecen los escritores. Saludos desde otra Valencia, esta en España.

nano dijo...

... me gusta los que dices, hermano, pero lo que encuentro complicado de definir son los limites de la literatura, no creo que me haya explicado ...

... a ver si lo intento ...

... la literatura no tiene limites, uno se los hace, pero lo que puedo decirte, (y sin saberte decir el por qué) muchas de las cosas que dices en la entrevista no pertenecen al mundo de las letras, a esas letras grandes y universales que han escrito y escribirán los grandes ...

... pero los grandes comenzaron por ser chiquitos, ya tu eres chiquito ...


.:.

Fedosy Santaella dijo...

"Así que todas esas cosas están allí, y surgen en algún momento convertidas en narrativa.

El cómic, el cine, la televisión, Internet, todos son elementos de nuestro tiempo, y creo que la literatura no puede mantenerse ajena a ellos, si no sería un cadáver encerrado en una torre de marfil. La literatura es una mentira que cuenta la realidad, que cuenta sus tiempos, pero nunca un cadáver.

La literatura no puede ser un cadáver de palabras exquisitas y nada más."

Enrique dijo...

No te preocupes Fedosy.

Te diré lo que me dijo un pinguino:

“Eso se te quita cuando pase el frío”.