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Entradas

Empanadas en Boca del Río

En el pueblo de Boca del Río en Margarita está el Museo Marino, uno de los sitios más orgullosos de la isla, todo un ejemplo al trabajo serio y al amor por el país fundado por el señor Fernando Cervigón. Un poco más allá, cerca del mar, se encuentra una plazoleta donde se alza el monumento al bombero marino; una estatua colorida e ingenua de un hombre con uniforme que porta en sus brazos la que parece ser una niña que se estaba ahogando en el mar. Detrás del bombero y de la niña se levanta una columna que asemeja quizás una pared en ruinas, quizás una ola de mar; es difícil saber. Una placa en el pedestal nos informa que los bomberos marinos existen desde 1976, y el monumento desde el año 2000. Aquel hombrecillo heroico que lo protagoniza recuerda un poco a una de esas figuras populares de José Gregorio Hernández. Quién sabe, a lo mejor el médico se transmutó en un bombero de colorinches. El santo que aún no es santo ha hecho de todo y ha sido de todo. En la calle de atrás del museo, b...

Las arrecheras contra la Fundación

En la revolución paratópica todo debe ser hecho con arrechera. El héroe idealista revolucionario habla de vacaciones revolucionarias, y habla de ellas con arrechera. No son vacaciones por vacaciones, son vacaciones para vengar, para ocupar los espacios de los otros . El adepto revolucionario debe llegar a la playa con su cava, sus shores, sus niños y su señora y sentarse frente a una playa cristalina con arrechera, mirando feo a todo el mundo, como un perro rabioso que ha tomado un espacio a juro. Son vacaciones que no son vacaciones, son vacaciones con una misión. La misión seria, categórica, guerrillera, de ocupar el espacio que, según la paratopía , es un espacio usurpado (tramposamente) por los otros . Así que, con una misión tan importante, la idea del entretenimiento, del solaz, no existe; incluso es falta, error, pecado. Lo que existe es seriedad idealista revolucionaria y mucha arrechera. El adepto revolucionario debe estar en la playa, de vacaciones sí, pero arrecho. La arre...

CÓMO RECONOCER A UNA PERSONA GENIAL

Hoy quiero hablarles de una persona genial. Quiero hablarles de Elsa Miranda, mi profesora de literatura en bachillerato. Elsa Miranda murió hace poco, en Puerto Cabello, Estado Carababo, ya retirada, ya cansada de un cáncer que no la dejaba en paz. En los últimos tiempos supe de ella. Estaba orgullosa de su alumno escritor. Decía que por alumnos así valía la pena toda una vida de sacrificios en la enseñanza. Así me contó mi hermano, quien vive en el puerto y tiene un amigo que fue sobrino de Elsa. Me llena de orgullo saber que lo que uno hace, que lo que uno decidió ser, deja huella en la vida de otros. Pero no quiero hablar de mí. Ya lo dije, quiero hablar de Elsa. La recuerdo bajita, regordeta, con una melena siempre agitada, siempre pintada de algún color extravagante. La recuerdo inquieta, moviéndose de aquí para allá en aquel salón del segundo año de bachillerato del colegio La Salle. Hablaba sin parar, apasionada con lo que decía. Porque eso le sobraba a ella: pasión. Elsa estab...

El día que lo escuché reír por primer vez

Recuerdo exactamente la escena de aquel día en que escuché la primera carcajada de Joaquín. Mi esposa y yo habíamos ido de visita a casa de su hermana, y estábamos en el estacionamiento del edificio. Joaquín aún iba en coche, no llegaba al año de edad, pero se acercaba. Mientras acomodábamos el bolso con los pañales y demás utensilios, me agaché hasta el coche y empecé a hacerle unos sonidos graciosos, moviendo la lengua como loco, diciendo sin sentidos, como hablando una acelerada lengua extranjera. En otras oportunidades Joaquín había sonreído y soltado unas risitas, y eso era lo que esperaba de él en aquel momento. Pero para mi sorpresa y la de mi esposa, Joaquín soltó un montón de estridentes carcajadas. Nosotros casi nos pusimos a llorar de la emoción. Barry Sanders nos dice en su libro Sudden Glory , que la antigüedad griega y romana consideraba la risa como un regalo de los dioses. Para Aristóteles, la risa diferenciaba a los humanos de los animales. El hombre era un animal ride...

Y con ustedes... El payaso colgado de Adolphe Willette

IMAGINACIÓN Y REALIDAD EN KWAIDAN

Es interesante notar que en Kwaidan de Lafcadio Hearn, escritor, aventurero y recopilador de cuentos de fantasmas y de historias extrañas del antiguo Japón, el horror de la realidad no se manifiesta de un modo directo. En «La historia de Mimi-Nashi-Hoichi», el aeda es ciego, y ciego se enfrenta al mundo espectral sin saberlo. Los fantasmas están a su alrededor, le hablan, son una corte humana. Afuera vive el horror, pero él no lo sabe. Podríamos recordar acá un momento supremo de la literatura y del cine: las imágenes y los diálogos de Jack Torrance en el bar y los salones del Overlook en El resplandor. Torrance también estaba ciego, no veía a los fantasmas. La realidad, la monstruosa realidad, se transformaba en función del engaño. La locura, el mal, lo sobrenatural se transmutan y juegan a lo real; son pacientes, son artificiosos, nos seducen y nos lanzan por los caminos de la imaginación y del delirio. Al hablar de artificio, imaginación y transformación de la realidad, también es...

LAS PERIPECIAS INÉDITAS DE TEOFILUS JONES

Por Violeta Rojo Como la memoria es algo tan raro, cada vez que leo o escucho el nombre de Fedosy Santaella recuerdo dos textos. Uno fue el primer poema que mi papá me enseñó a mis escasos seis años y dice en unos de sus versos: Me agrada un cementerio/de muertos bien relleno,/manando sangre y cieno/que impida el respirar,/y allí un sepulturero/de tétrica mirada/con mano despiadada / los cráneos machacar. A esa temprana edad aprendí que varios términos que entonces no conocía: el horror, el terror, lo fantástico y la literatura podían estar estrechamente vinculados. Como se imaginarán, uno de los pocos autores nacionales con los que puedo saciar mis ansias de muerte, sangre, maldad, violencia, fantasmas, zombies y demás entretenidos temas es Fedosy Santaella. Las peripecias inéditas de Teofilus Jones es un libro complejo, en cuya anécdota se funden el humor con ecos lejanos de Kafka y Saramago. Posiblemente parte de la diversión se encuentre en la mezcla de vari...