lunes, julio 31, 2006

"Rebelde hasta la muerte por tu ingratitud"


“Rey Felipe, natural, español, hijo de Carlos invencible:

Lope de Aguirre, tú mínimo vasallo, cristiano viejo, de medianos padres y en mi prosperidad hijodalgo, natural vascongado, en el reino de España, en la villa de Oñate vecino.

En mi mocedad pasé el Océano a las partes del Pirú por valer más con la lanza en la mano y por cumplir con la deuda que debe todo hombre de bien; assí mismo en veinte y cuatro años te he hecho muchos servicios en el Pirú en conquistas de indios y en poblar pueblos en tu servicio, especialmente en batallas y rencuentros que ha habido en tu nombre, siempre conforme a mis fuerzas y posibilidad, sin importunar a tus oficiales por paga ni socorro, como parescerá por tu reales libros.

Creo bien, excelentísimo Rey y señor, que para mi y mis compañeros no has sido tal, sino cruel e ingrato, y también creo que te deben engañar los que te escriben desta tierra como están lejos.

Acúsote Rey, que cumple haya toda justicia y rectitud para tan buenos vasallos como en esta tierra tienes, aunque yo por no poder sufrir más las crueldades que usan estos tus Oidores, Visorrey y gobernadores, he salido de hecho con mis compañeros, cuyos nombres después diré, de tu obediencia, y desnaturalizándonos de nuestra tierra que es España, para hacerte la más cruel guerra que nuestras fuerzas pudieren sustentar y sufrir; y esto, cree rey y señor, nos ha hecho hacer el no poder sufrir los grandes pechos, premios y castigos injustos que nos dan tus ministros, que por remediar a sus hijos y criados han usurpado y robado nuestra fama, vida y honra, que es lástima Rey el mal tratamiento que se nos ha hecho.

Estoy cojo de una pierna derecha de dos arcabuzazos que me dieron en el valle de Chuquinga con el mariscal Alonso de Alvarado, siguiendo tu voz y apellido contra Francisco Hernández Girón, rebelde a tu servicio como yo y mis compañeros al presente somos y seremos hasta la muerte, porque ya de hecho habemos alcanzado en este reino cuan cruel eres y quebrantador de fe y palabra, y assi tenemos en esta tierra tus promesas por de menos crédito que los libros de Martín Luthero, pues tu Visorrey Marqués de Cañete ahorcó a Martín de Robles hombre señalado en tu servicio y al bravoso Tomás Vázquez conquistador del Pirú, y al triste de Alonso Díaz que trabajó más en el descubrimiento deste reino que los explotadores de Moisés en el desierto, y a Piedrahita buen capitán que rompió muchas batallas en tu servicio, aun en Pucara ellos te dieron la victoria, porque si no se pasaran, hoy fuera Francisco Hernández rey del Pirú. Y no tengas en mucho el servicio de estos tus Oidores escriben haberte hecho, porque en muy gran fábula, si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pesos de tu real caja para sus vicios y maldades. Castígalos como a malos, que cierto lo son.

Mira, mira Rey español, que no seas cruel a tus vasallos ni ingrato, pues estando tu padre y tú en los reinos de España sin ninguna sosobra, te han dado tus vasallos a costa de su sangre y haciendo, tántos reinos y señoríos como en estas partes tienes, y mira rey y señor, que no puedes llevar con título de rey justo ningún interés destas partes donde no aventuraste nada, sin que primero los que en ello han trabajado y sudado sean gratificados.

Por cierto tengo que van muy poco los reyes al infierno porque son pocos, que sin muchos fuérades, ninguno pudiera ir al cielo, porque aun allá seriades peores que Lucifer, según tenéis ambición y hambre de hartaros de sangre humana; mas no me maravillo ni hago caso de vosotros, pues os llamáis siempre menores de edad y todo hombre inocente es loco. Cierto, a Dios hago solemne voto yo y mis doscientos arcabuceros marañones, conquistadores, hijosdalgo, de no dejar ministro tuyo a vida, porque ya sé hasta dónde alcanza tu clemencia; y el día de hoy nos hallamos los más bien aventurados de los nascidos, por estar en estas partes Indias teniendo la fee y mandamientos de Dios enteros y sin corrupción como cristianos, manteniendo todo lo que predica la santa madre iglesia de Roma, y pretendemos, aunque pecadores de vida, recibir martirio por los mandamientos de Dios.

A la salida que hicimos del río de las Amazonas que se llama el Marañón, en una isla poblada de cristianos que tiene por nombre La Margarita, vi unas relaciones que venían de España, de la gran cisma de los luteranos que hay en ella, que nos pusieron temor y espanto, y en nuestra compañía hubo un alemán llamado Monteverde y le hice hacer pedazos. Los hados darán la paga a los cuerdos, pero donde nosotros estuvieremos cree, excelente Príncipe, que cumple que todos vivan muy perfectamente la fe de Cristo.

La disolución de los frailes es tan grande en estas partes, que yo entiendo que conviene que venga sobre ellos tu ira y castigo, porque ya no hay ninguno que presuma de menos que de gobernador. Mira, mira Rey, que no creas lo que te dijeren, pues las lágrimas que allá echan ante tu real persona es para venir acá a mandar. Si quieres saber la vida que por acá tienen, es entender en mercaderías, procurar y adquirir bienes temporales, vender los Sacramentos de la Iglesia por prescio, enemigos de pobres, incaritativos, ambiciosos, glotones y soberbios, de manera que por mínimo que sea un fraile petende mandar y gobernar todas estas tierras. Por remedio rey y señor, porque destas cosas y malos ejemplos, no está imprimida ni fijada la fee en los naturales, y más te digo, que si esta disolución de estos frailes no se quita de aquí, no faltarán escándalos.

Si yo y mis compañeros por la gran razón que tenemos nos habemos determinado a morir, desto, cierto, y de otras cosas pasadas, singular rey, tu has sido causa, por no te doler del trabajo de tus vasallos y no mirar lo mucho que les debes, porque si tu no miras por ellos y te descuidas con estos tus Oidores, nunca se acertará con el gobierno. Por cierto no hay para que presentar testigos, mas de avisarte, cómo éstos tus Oidores tienen cada uno cuatro mil pesos de salario y ocho mil de gastos, y a cabo de tres años, tiene cada uno sesenta mil pesos ahorrados y heredamientos y posesiones; y con todo esto si se contentasen con servirlos a hombres que los servimos, medio mal y trabajo sería el nuestro; más por nuestros pecados quieren do quiera que los topemos nos inquemos de rodillas y los adoremos como a Nabucodonosor, cosa, cierto, insufrible. Y no porque yo como hombre lastimado y manco de mis miembros en tu servicio, y mis compañeros viejos y cansados en lo mismo, te he de dejar de avisar que nunca fíes de estos letrados de tu real conciencia, que no cumple a tu real servicio descuidarte con éstos, que se les va todo el tiempo en casar hijos e hijas y no entienden en otra cosa, y su refrán, entre éllos muy común es ‘A tuerto o a derecho nuestra casa el techo’.

Pues los frailes a ningún indio pobre quieren enterrar y están aposentados en los mejores repartimientos del Pirú. La vida que llevan es áspera y trabajosa, porque cada uno dellos tiene por penitencia en sus cocinas una docena de mozas y no muy viejas, y otros tantos muchachos que les van a pescar, a matar perdices y a traer frutas. Todo el repartimiento tiene que hacer con ellos. En fe de cristiano te juro, rey y señor, que si no pones remedio en las maldades desta tierra, que te ha de venir castigo del cielo. Y esto dígolo por avisarte de la verdad, aunque yo y mis compañeros no esperamos ni queremos de ti misericordia.

¡Ay, ay, Qué lástima tan grande que César y Emperador tu padre, conquistase con las fuerzas de España la superba Germania y gastase tanta moneda llevada destas Indias descubiertas por nosotros, que no te duelas de nuestra vejez y cansancio siquiera matarnos el hambre un día!

Sabes que sabemos en estas partes, excelente rey y señor, que consquistastes a Alemania con armas y Alemania ha conquistado a España con vicios, de que, cierto, nos hallamos acá más contentos con maíz y agua solo, por estar apartados de tan mala hirronía, que los que en ella han caído pueden estar con sus regalos. Anden las guerras por donde anduvieren pues para los hombres se hicieron; más en ningún tuempo ni por adversidad que nos venga, no dejaremos de ser sujetos a los preceptos de la Santa Madre Iglesia de Roma.

No podemos creer, excelente rey y señor, que tú seas cruel para tan buenos vasallos como en estas partes tienes, sino que estos tus malos Oidores y ministros lo deben de hacer sin tu consentimientos. Dígolo, excelente rey, porque en la ciudad de los Reyes, dos leguas della, se descubrió junta a la mar una laguna donde había algún pescado, que Dios lo permitió que fuese así, y estos tus malos Oidores y Oficiales de tu real persona, por aprovecharse del pescado, como lo hacen para sus regalos y vicios, lo arriendan en tu nombre dándonos a entender, como si fuésemos inhábiles, que es por tu voluntad. Si ello es así, déjanos señor, pescar algún pescado siquiera, pues trabajamos en descubrirlo, porque el rey de Castilla no tiene necesidad de cuatrocientos pesos que es la cantidad porque se arrienda. Y pues, esclarecido rey, no te pedimos mercedes en Córdoba ni en Valladolid, ni en toda España que es tu patrimonio, duélete señor, de alimentar los pobres cansado en los frutos y réditos de esta tierra, y mira, rey y señor, que Dios para todos e igual justicia, premio, paraíso, infierno.

En el año de cincuenta y nuevo dio el Marqués de Cañete la jornada del río de la Amazonas a Pedro de Ursúa, navarro o por mejor decir, francés y tardó en hacer navíos hasta el año de sesenta en la provincia de los Motilones, que es en el Pirú y porque los indios andan rapados a navaja se llaman Motilones. Aunque estos navios por ser la tierra donde se hicieron lluviosa, al tiempo de echarlo al agua se nos quebraron lo más dellos, hicimos balsas y dejamos los caballos y haciendas y nos echamos el río abajo con harto riesgo de nuestras personas.

Luego topamos lo más poderosísimos ríos del Pirú, de manera que nos vimos en Golfo Dulce. Caminamos de prima faz trescientas leguas del embarcadero donde nos embarcamos por primera vez.

Fue este mal gobernador tan pervero y vicioso y miserable que no lo pudimos sufrir, y ansí por imposible sufrir sus maldades y por tenerme por parte en mi causa, como me ternan, excelente rey y señor, no diré más de que le matamos, muerte, cierto, bien breve. Y luego a un mancebo caballero de Sevilla llamado Don Fernando de Guzmán, le alzamos por nuestro rey y le juramos por tal, como tu real persona verá por las firmas de todos lo que en ello nos hallamos, que quedan en la isla de Margarita, en estas Indias; y a mi me nombraron su maestre de campo y porque no consentí en sus insultos y maldades, me quisieron matar y yo maté al nuevo rey, y al capitán de su guardia y al teniente general y a cuatro capitanes, y a su mayordomo y a su capellán clérigo de misa, y a una mujer de la liga contra mí y a un comendador de Rodas, y a un almirante, y a dos alférez y otros seis aliados suyos, y con la intención de seguir la guerra adelante y morir en ella por las muchas crueldades que tus ministros usan con nosotros, nombré de nuevo capitanes y sargento mayor, y quisiéronme matar y los ahorqué a todos.

Caminando nuestro derrota pasando todas estas muertes y malas aventuras en este río Marañón tardamos hasta la boca del, que entra en la mar, más de diez meses y medio: caminamos cien jornadas justas, anduvimos mil quinientas leguas.

Es río grande y temeroso, tiene de boca ochenta leguas de agua dulce, tiene grandes bajos y ochocientas leguas de desierto sin género de poblado, como tu Magestad lo verá por una relación que hemos hecho bien verdadera. En la derrota que corrimos tiene más de seis mil islas. Sabe Dios cómo escapamos de lago tan temoroso! Avísote rey y señor, no proveas ni consientas que se haga alguna armada para este río tan mal afortunado, porque en fee de cristiano te juro, rey y señor, que si vienen cien mil hombres ninguno escapará, porque la relación es falsa y no hay en el río otra cosas que desesperar, especialmente para los chapetones de España.

Los capitanes y oficiales que al presente llevo y prometen morir en esta demanda como hombres lastimados son: Juan Jerónimo de Espínola ginovés, almirante; Juan Gómez, Cristóbal García, capitán de infantería, lo dos andaluces; capitán de a caballo Diego Tirado, andaluz, que tus Oidores, rey y señor, le quitaron con gran agravio indios que había ganado con su lanza; capitán demi guardia Roberto de Sosaya y su alferez Nuflo Hernández, valenciano; Juan López de Ayala de Cuenca, nuestro pagador; alferez general Blas Gutiérrez, conquistador de veinte y siete años; Juan Ponce, alferez, natural de Sevilla; Custodio Hernández, alferez portugués; Diego de Torres, alferez, navarro; sargento Pedro Gutiérrez Viso y Diego de Figueroa; Cristóbal de Rivas, conquistador; Pedro de Rojas, andaluz; Juan de Saucedo, alferez de a caballo; Bartolomé Sánchez Paniagua, nuestro barrachel; Diego Sánchez Bilbao, provehedor; García Navarro, vehedor general. I otros muchos hijosdalgo de esta liga, ruegan a Dios Nuestro Señor te aumente siempre y ensalce en prosperidad contra el turco y franceses y todos los demás que en esas partes te quisieren hacer guerra, y en estas no dé Dios gracia que podamos alcanzar con nuestras armas el precio que se nos debe, pues no has negado lo que de derecho se nos debía.

Hijo de fieles vasallos tuyos vascongados, y yo, rebelde hasta la muerte por tu ingratitud.

Lope de Aguirre el Peregrino.”

domingo, julio 30, 2006

“Odia, Lope. Mientras haya odio habrá vida. ¡Siente ganas de matar,estás vivo! ¡Fuerza! ¡Aprieta los dientes, insulta! ¡Mierda a la idea de dar la otra mejilla! Mientras odies nadie podrá decir que han logrado quebrar al hombre que hay detrás de tus harapos.”

Abel Posse, Daimón.

viernes, julio 28, 2006

Puerto Cabello y el futuro

Cada vez que voy a Puerto Cabello, mi ciudad natal, no puedo menos que asombrarme con todo el esfuerzo que están haciendo sus “fuerzas vivas” y políticos en general, para darle a la ciudad un aspecto tal que sus visitantes y lugareños tengan la inconfundible sensación de hallarse en un asentamiento muy antiguo, de los tiempos de la Colonia, pero al mismo tiempo, en los predios de la Venezuela del mañana.

Puerto Cabello, que a nadie le quepa duda, podría ser declarada patrimonio cultural de la Nación, y hasta de la humanidad, y en esa carrera andan los responsables de su mantenimiento. Su labor es encomiable. El aspecto de ciudad muy vieja se mantiene, es más, se acrecienta cada día. Veo todas las paredes descascaradas, y me asombro. Veo la casa derribada, en ruinas, de la calle calle Lanceros y me admiro de la capacidad ilusionista de estos genios restauradores.

Un mirada lancé al interior del museo, que para mi sorpresa parecía abierto, y vi todo tirado, las paredes despintandas y agrietadas. También noté que por toda la ciudad había basura y polvo. Y es que para dar un aspecto antiguo a las cosas, nada mejor que estos elementos. ¿Recuerdan esos pueblos vaqueros de las películas? ¿Recuerdan esas bolas de yo no sé qué cosa que recorren sus calles polvorientas? Pues bien, en Puerto Cabello, a falta de “bolas de yo no sé qué cosa” hay basura. Eso sí, sobra el polvo, el barro y los charcos sucios.

Definitivamente, los grandes preservadores del patrimonio nacional están asesorados por los mejores curadores de la historia. Se nota que una inteligencia suprema se encuentra detrás de ese trabajo inexorable que está llevando la ciudad hacia la perfección. ¡Qué Cartagena de Indias, Guanajuato o Antigua Guatemala! Esas ciudades se están modernizando, y en ellas pululan los restaurantes, las tiendas, los turistas. Esas ciudades están perdiendo su esencia, y se prostituyen de modernidad. En cambio Puerto Cabello luce cada vez más vieja, acabada, abandonada como luego de una peste o un terremoto. La ciudad donde Bolívar obtuvo su victoria final, la ciudad donde Páez demostró el pillo audaz que era, la ciudad donde Venezuela finalmente se convirtió en un país libre (¡qué Campo de Carabobo y qué nada!), la ciudad que te recibe con un fortín en la montaña, la ciudad de aguas mansas con un fantástico castillo en la entrada de su rada; esa ciudad se parece cada vez más al sueño de la Venezuela del futuro. ¿Se imaginan una novela de ciencia ficción venezolana? ¿Se imaginan Venezuela en el 2023 y más allá? Yo me la imagino como Puerto Cabello hoy en día, y no puedo más que sentirme orgulloso. Yo sé que lo están haciendo con mi ciudad es intencional, yo sé que se trata de un plan profundamente meditado y con la finalidad de hacernos a todos mejores ciudadanos. La próximo vez que vaya a Puerto Cabello, arrojaré basura en sus calles. Lo haré para contribuir a crear la ciudad que todos queremos.

Puerto Cabello, patrimonio cultural de la Venezuela de hoy y del futuro.
¡Qué orgullo, carajo!

jueves, julio 27, 2006

veredicto

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domingo, julio 23, 2006

Milonga Del Moro Judío (de Jorge Drexler)

(Imagen de Bram Gerritsen)

Por cada muro un lamento
En jerusalén la dorada
Y mil vidas malgastadas
Por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
Y aunque sangro de tu herida,
Y cada piedra querida
Guarda mi amor más profundo,
No hay una piedra en el mundo
Que valga lo que una vida.

Estribillo

Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos,
No sé que dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos.

No hay muerto que no me duela,
No hay un bando ganador,
No hay nada más que dolor
Y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
No importa el disfraz que viste,
Perdonen que no me aliste
Bajo ninguna bandera,
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste.

Estribillo

Y a nadie le dí permiso
Para matar en mi nombre,
Un hombre no es más que un hombre
Y si hay dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
Seguirá, yo me habré ido;
Rumbo también del olvido
No hay doctrina que no vaya,
Y no hay pueblo que no se haya
Creído el pueblo elegido.

Estribillo

viernes, julio 21, 2006

La felicidad de las cucarachas

Un día Malaspulgas, el gran sicólogo que sabía a ciencia cierta que en el mero centro de la mitad del medio del alma humana sólo había cuatro cucharachas caníbales devorando neuronas y trozos de espiritualidad, un día, Malaspulgas salió a la calle y notó que podía leer el pensamiento de los hombres.

Caminó varios kilómetros, llegó a la escuelita donde trabajaba, atravesó los pasillos, salió y cayó de rodillas en una plaza. Lloraba desconsolado y negaba con la cabeza.

¿Qué hacían todas esas personas pensando en las sonrisas de sus hijos, en lo escasa que era la quincena, en la película que iban a ver más tarde, rememorando tristemente la playa paradisíaca que alguna vez visitaron, un beso inolvidable, un chiste alentador; añorando las sábanas del cuarto, la lamparita de noche, el libro que se estaban leyendo, la serie que con tanta fidelidad seguían, saboreando las tetas de la vecina y la pornográfica que habían alquilado para el fin de semana, imaginando cómo le quedarían aquellos zapatos que habían visto en la vitrina del centro comercial, pensando en cualquier cosa, menos en cucharachas caníbales?

De pronto, todas las voces y todas las preguntas callaron. El universo fue una caracajada muda, y los ojos desorbitados de Malaspulgas vieron pasar cuatro cucarachas enfiestadas. Venían de tomarse unas birras en el Club Social “Los mata siete” y se dirigían a jugar dominó y a seguir dándole al codo en el bar “La cochina”.

¡Qué felicidad la de esas cucarachas!

martes, julio 18, 2006

Ubú Rey

Y Alfred Jarry canta bajo la regadera mientras una muñeca barbie lo masturba:

Ubú Ubú no se quiere calmar, Ubú Ubú nos quiere a todos trasquilar. Que venga Dora, Dora Maar y le tome una foto y que le sople al oído que el barril a cien está.

Ubú Ubú una guerra quiere montar con soldaditos bien bonitos, de plomo (en la sangre) y tal. Lanzando pompas en el Líbano estrena una película mundial, donde entre los jabones de baño un ojo encontrarás. ¿Te acuerdas Ubú de todo lo que dices que sufriste en la Segunda la Mundial?

Ubú Ubú también lanza globitos en el mar, maremotos en las motos que el general quiere comprar.

Ubú Ubú al taxista mandó a matar, y con la huelga de hambre está seguro de acabar, matándolos a todos de hambre, listo y ya.

Ubú Ubú está muy ocupado: tiene torres que tumbar, contratos que firmar y en el monte come cacao con guerrillas y paramilitares por igual.

Ubú Ubú trajo los cañones, del banco las acciones, y baila con sus panas, baila bebe y canta en la pista del burdel, y no hay nadie que le diga que el mundo se va a caer, a nuestro querido y hermoso

Ubú el gran Rey.

sábado, julio 15, 2006

Bienal José Rafael Pocaterra


El presidente del Ateneo de Valencia, José Napoleón Oropeza, clausuró el día 14 de Julio el VIII Coloquio Latinoamericano de Literatura y dio a conocer a los ganadores de las Bienales José Rafael Pocaterra, Enrique Bernardo Nuñez y Canta Pirulero.


El premio de la Bienal de literatura "José Rafael Pocaterra", mención narrativa fue para el libro "Postales sub sole" de Fedosy Santaella.

El premio de la Bienal de literatura "José Rafael Pocaterra", mención poesía, para el libro "Al ras del vidrio" de Belkis Arredondo.

El premio de la bienal de ensayo "Enrique Bernardo Nuñez" fue para la obra "Mundo de tinta y papel, la cultura del libro en la Venezuela Colonial" de Diego Augusto Rojas Ajmad.

La bienal de literatura infantil "Canta Pirulero" se le dio a "Una gambeta y otras historias de fútbol" de Maén Carolina Puerta.

miércoles, julio 12, 2006



"The belief in a supernatural source of evil is not necessary: men alone are quite capable of every wickedness.
"
Joseph Conrad




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Por las calles del mini-texto

La calle es fugaz, y está llena de historias que pasan, y que nos dejan apenas una estela, una pista, un diálogo. Es más de una ocasión me ha tocado escuchar un fragmento de esas miles de historias que transitan las aceras. Son momentos mágicos, momentos que rompen el ladrillo de la realidad, como decía Cortázar, y te llevan a otra parte.

No se trata de cerrar los ojos ante la realidad, no se trata de nihilismo, indiferencia, decadencia, superficialidad o inopia. Estos momentos son necesarios para subsistir, para seguir adelante, para darnos cuenta de que estamos vivos, de que vale la pena el bochinche existencial, a pesar de todo.

Está de nuestra parte hacer algo con ese soplo de vida. Está de parte del escritor, dejarlo como lo encontró o alargarlo, continuarlo, inventarle nuevas situaciones y personajes.

Por mi parte, sólo el careo con el papel me hace comprender si la historia necesita más pólvora o no, si vamos a construir un cañón o un virus casi imperceptible pero mortal. Sólo este careo y el tiempo te indicarán el tipo de arma que construirás. A veces, un plan fieramente establecido falla. A veces, funciona a la perfección. Y siempre, siempre, la escritura será un misterio.

Muchas de estas historias las he prolongado. Porque me lo ha pedido la mano, porque me lo ha pedido un lector de confianza, porque me lo he pedido yo mismo como lector. Otras, las he dejado casi en bruto, con escasas modificaciones. El resultado es, generalmente, un texto muy breve, con infinitas posibilidades. Un texto absolutamente abierto. Una invitación al lector.

Estos mini-textos no le dicen a quien los lee: “Ven, entiende lo que quiso decir el escritor”. No, sus palabras son otras. Sus palabras son: “Pasa adelante, llénate de magia, de vida y de muerte”. ¿Cómo es posible un texto así? Un lector perspicaz podría gritar indignado: “¡Estafa, estafa, este hombre pretende que nosotros escribamos su historia!”. Cada cual que piense lo que quiera. Pero no cualquier texto puede lograr que esto ocurra. Un mini-texto, un mini-cuento, un mini-diálogo (lo llamaré de aquí en adelante “mini-texto” porque me parece el más genérico y adecuado para la situación), debe tener una carga suficiente de misterio, de tensión, de concentración que pueda contarse por sí sólo en ese instante, pero que también pueda seguir, desarrollarse, crecer.

No todos los mini-textos son iguales. Hay mini-textos completos en sí mismos, que nos deparan una sorpresa al final y que son esféricos, cerrados. Si el lector desea continuar el viaje lúdico personal, está bien, pero no es necesario. En todo caso, sí considero que se debe volver a ellos para disfrutar una vez más de su embrujo o, si así se quiere, intentar diseccionarlo para encontrar dónde caímos en el cepo.

Hay otros mini-textos que son como el arranque de algo, la pista de un crimen que nos invita a seguir. Podríamos decir que son mini-textos detectivescos, que tienen gran posibilidad de convertirse en relatos o en novelas para el lector.

Otros, llevan una carga de misterio tal, una magia tan profunda y sobrecogedora, que preferimos dejarlos hasta allí. Son casi unos poemas. Son hermosos y perfectos. Si queremos continuar, lo hacemos bajo nuestro propio riesgo.

Todas estas “categorías” de mini-textos son perfectas, fascinantes y con igual grado de dificultad para trabajar. Pues conseguir ese chispazo, no es como lanzar piedras al mar. Con cualquier frase no basta. Cada palabra del mini-texto tiene su lugar, no debe faltar ni sobrar. El mini-texto es un arma cargada de palabras sugerentes. Su finalidad es hacernos comprender qué extraña y qué fantástica puede llegar a ser la calle que a diario pisamos, las palabras que todos los días usamos. En el mini-texto las palabras son una puerta a lo sagrado; es decir, nos regresan al tiempo original, y se cargan de nuevos significados. Significados que en muchos casos se nos antojan cercanos al horror. “Todo ángel es terrible”, dijo Rilke. Y sí, la fascinación verdadera está muy cercana al horror. Pero es que al muerto que camina no lo horroriza saberse muerto, sino descubrirse vivo y parte de una crecida de río donde todo fluye, donde todo cambia. Por eso, siempre he pensado que el terror y el humor están unidos uno al otro como lo estuvieron aquellos famosos hermanos Chang. La vida, para quien estuvo ciego durante mucho tiempo, puede resultar terrorífica. El primer film de Matrix logra expresar esta sensación de un modo excepcional, en más de noventa minutos. El buen mini-cuento, lo hace del mismo modo, es pocas palabras, en pocos segundos.

Terror, extrañamiento, humor, alegría, ternura, y una serpiente que se muerde la cola. El mini-texto.

martes, julio 11, 2006



Dos hombres hablan en la acera. Uno le dice al otro:

-Te vas a encontrar con ella en el Vista Play, hoy a las tres de la tarde, y le vas a dar el dinero.

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viernes, julio 07, 2006

Constantine



"Dios es un niño jugando con una colonia de hormigas, señorita. No está planeando nada."




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jueves, julio 06, 2006

Y QUE NO ME DIGAN QUE NO HAY MARIACHIS CHINOS...

Ha abierto sus puertas un nuevo negocio de los hermanos Chang y, para celebrarlo, Corona hizo esta "propaganda"...


HOLLYWOOD, VENEZUELA

En las películas de acción de Hollywood suelen ocurrir desastrosos eventos públicos que no tienen mayor consecuencia. La última luminaria corre por una avenida con un arma de alto calibre, autos explotan, las balaceras desproporcionadas abundan como quien regala caramelos. Y en medio de todo esto, las personas, los seres humanos que imaginamos van dentro de los carros, los seres humanos que mueren acribillados en la acera sucumben en la anonimia. Ellos sólo tienen un carácter incidental, son como esos maniquíes que usan las fábricas para probar sus vehículos en accidentes de prueba. Y es que más importa que el astro muestre los pectorales. Pero está bien. Estamos hablando de entretenimiento.

Hay un capítulo de CSI que comienza con una de estas escenas. Se trata de un persecusión de automóviles digna de los grandes estudios. Los policías persiguen a unos supuestos delincuentes, y en el camino, como es obvio, algunos carros se voltean, otros chocan, hay plomo a diestra y siniestra, y muere gente: varios asaltantes y hasta un policía. Aunque la intención de la serie no es llevarnos a un nivel superior de conciencia ni mucho menos, su visión de lo que ocurre luego de una escena de acción a lo Hollywood, merece un momento de reflexión. Esta gran coregrafía, que en cualquier película sólo serviría para emocionar –o aburrir- al espectador, es para el espisodio de CSI el desencadenante de una investigación ardua y compleja. Vemos que algunos policías pasan a ser sospechosos de homicidio. Que la comunidad latina (los asaltantes eran latinos y la zona donde ocurrió el hecho también) está indignada y se alza contra el abuso policial. Que aquel atroz suceso afecta la dinámica de la sociedad. Que el crimen se castiga.

En tal sentido, esa entrega de CSI es una obra maestra -voluntaria o no, aunque sospecho cierta maldad sabrosa en ella-, que merece ser recordada y, sobre todo, meditada teniendo presente nuestro país. Un país que cada día se aleja más de la realidad y se parece más a una mala película de Hollywood. Esta Venezuela donde la violencia generalizada no tiene mayor importancia.

Pero acá, el mayor criminal de todos los criminales no es el Pingüino, el Guasón, o un malandro latino papeado, sino la ineptitud de sus gobernantes (de cualquier bando). Como en Hollywood, sus estropicios nunca son castigados, sino que simplemente están allí, formando parte de un conjunto de escenas o de fotogramas que ya de tanto repetirse no nos distraen, sino que nos lanzan en el vacío de la indolencia. Y mientras tanto, nuestros estrellas baratas y nuestros villanos de pacotilla siguen haciendo de las suyas, preocupados sólo de figurar en el desfile de la alfombra roja y en la gran pantalla de sus pequeñas existencias.

Y eso no está bien. Porque no estamos hablando de entretenimento.

domingo, julio 02, 2006

La grieta y la luz

sábado, julio 01, 2006

AGENDAS Y CUADERNOS

O leyendo la vida en 365 (h)ojeadas