jueves, noviembre 30, 2006

UN E-MAIL PARA MAGUILA




Maguila amaba el color rojo. Se vestía de rojo, consumía alimentos rojos, helados rojos, se pintaba el pelo y las uñas de rojo, y hasta usaba interiores y condones rojos. Un día, alguien hastiado ya del fanatismo exacerbado de Maguila hacia el rojo, le mandó un correo electrónico que decía:

"Marte es rojo rojito, ¿por qué no te vas a Marte, y nos dejas tranquilos en nuestro planeta azul azulito?".

El e-mail lo firmaba un tal Crucificado.

_______

Amanecerá y veremos.

miércoles, noviembre 29, 2006

SOBREDOSIS FLAGELANTE



En una pared cerca de la casa presidencial leyó la frase:


"Hogar es al que siempre puedes volver, pase lo que pase".


Siguió caminando, y unos minutos más tarde, se detuvo sin saber por qué. Su mano se alzó frente a ella, con la palma abierta, y, en un abrir y cerrar de ojos, se propinó una cachetada. Luego, la otra mano hizo lo mismo, y así, empezó a hacerse daño ella misma, golpeándose por todas partes y lanzándose contra las paredes. La gente la veía y decía: "otra drogadicta más". Pero ella no era ninguna drogadicta, ella no sabía lo que le pasaba. Entonces encontró una botella. El horror asaltó su mente. Sollozaba, le imploraba a su mano mientras los dedos descendían hasta el piso y sujetaban la botella. Llena de espanto vio cómo partía la botella, buscaba un trozo filoso y lo pasaba por una de sus muñecas. La gente la veía y decía: "Otra que se volvió loca por tanta droga". Y ella, desesperada, de rodillas, gritaba que no, que no era drogadicta, que la ayudaran a controlarse, que la ayudaran, que la ayudaran. Nadie se le acercó. Nadie le creía. Y allí, desangrándose, el mundo se le volvió un cortina sucia que se le vino encima.

Despertó y lo primero que vio fue una bota. Luego, la bota fue germinando, y terminó convertida en un soldado con fusil al hombro. El soldado la veía desde la sombra del casco, ahíto, cansado de rutinas.

Miró a su alrededor. Se percató de que había otras mujeres en el suelo, sobre mantas, convalencientes. Estaban golpeadas y con vendas en las muñecas y en las palmas de las manos. Les había pasado lo mismo. Sí, tenía que admitirlo. La gente en la calle tenía razón. Todos estos años, ella y las otras mujeres que se hallaban en el piso, habían consumido la misma droga lisérgica que les había hablado y hablado desde mil rincones, desde el televisor, desde la radio, desde las grandes avenidas, acerca de la tierra prometida, de las paredes y del techo.

No obstante, la sobredosis del fármaco ilusorio las lanzó a la locura, a la histeria y la autoflagelación. Y ahí estaban, golpeadas, heridas y vigiladas por fusiles. Como si fueran unas delincuentes, como si tuvieran la culpa.

Pero el verdadero culpable seguía allá adentro, al otro lado de los altos muros. O quizás no. Quizás estaba de viaje, como ya era usual. Quizás ni se enteraba, o la noticia apenas le llegaba como el susurro de una brisa furtiva, como un recuerdo incómodo que se espanta como una mosca, como si ella y las mujeres como ella fuesen un mal sueño después del vinito y del cuerpo de turno, una indigestión después de una gran comilona. Sólo eso.


martes, noviembre 28, 2006

De Lunar Park


"When we sat down to eat I took inventory of the people in the room, and the remnants of my good mood evaporated when I realized how very little I had in common with them -the career dads, the responsible and diligent moms- and I was soon filled with dread and loneliness. I locked in on the smug feeling of superiority that married couples gave off and that permeated the air -the shared assumptions, the sweet and contended apathy, it all lingered everywhere- despite the absence in the room of anyone single at which to aim this. I concluded with aching finality that the could happen possibilities were gone, that doing wathever you wanted whenever you wanted was over. The future didn´t exist anymore. Every thing was in the past and would stay there. And I assumed -since I was the most recent addition to this group and had not yet let myself be fully initiated into its rituals and habits- that I was a loner, the outsider, the one whose solitude seemed endless."

Bret Easton Ellis

viernes, noviembre 24, 2006

DURANTE EL ALMUERZO




-Hoy tuve que despedir a un empleado -dijo el Jefe a su amigo el Enano mientras cenaban japonés.
-¿Y eso por qué? -preguntó el Enano mascando un nigiri.
-Bueno, a ver, ¿cómo te explico? Es que Sinseso (así se llama el empleado), hizo algo muy extraño.

El Jefe se quedó pensativo. Intentaba darle orden a sus razones, ubicar la palabras precisas.

-Es que generalmente, cuando uno se corta el pelo, lo hace un fin de semana, ¿no es así?
-Sí, puede ser.
-Te cortas el pelo un fin de semana y llegas un lunes con nuevo look, digamos.
-Exacto.
-O si no, lo haces luego de salir del trabajo, y, al día siguiente, en la mañana, te apareces con tu corte.
-También.
-Pero...

El jefe volvió a hacer una pausa.

-Pero yo nunca...

El Jefe se metió un gran trozo de Alaska Roll a la boca. Masticaba y pensaba. Por fin dijo:

-Yo nunca he visto que alguien se vaya a afeitar durante el almuerzo.
-No entiendo -dijo el Enano soltando los palitos chinos (o japoneses).
-Bueno, que Sinseso lo hizo: se cortó el cabello en la hora de almuerzo.
-Ajaaaá, ¿y entonces?
-Es que nadie hace eso, papa. Nadie regresa con un look nuevo de pelo después del almuerzo.
-¿Y por esa vaina lo botaste?
-Quizá se te antoje una tontería...pero a mí no me parece normal.
-¿No te parece normal?
-No, alguien que hace eso debe tener algún problema sicológico, ¿o no?
-No necesariamente.
-¿Me vas a decir que no es extraño?
-Extraño es lo que me estás diciendo, extraño es que botes a alguien porque se cortó el cabello durante el almuerzo.

El Jefe ya lucía bastante inquieto, y además se le había acabado el wakame, cosa que lo pone siempre de mal humor. El rostro se le enrojeció, apretó los dientes, pero no lo pudo evitar y estalló:

-¡Sí, coño, boté a Sinseso porque se cortó el pelo durante el almuerzo, ¿y qué?!

El silencio tomó por asalto aquel restaurante, como si de pronto alguien hubiera apretado en el control remoto de la realidad el botón del MUTE.

El Jefe y el Enano voltearon y vieron que todos los rostros estaban vueltos hacia ellos. Siguieron comiendo. No hablaron más del tema.

Sinseso pasó frente al restaurante, pensando en todos los currículos que tenía que enviar al día siguiente. Eso sí, con una foto donde apareciera con su corte nuevo.

jueves, noviembre 23, 2006

SILICONA CRIMINAL




(Pamela institucional: "Tócate, tócate")



Esta mañana Sinseso chocó contra un camión blindado por andar viendo un par tetas enormes acompañadas de una platinada muy linda.


¿Cuántos choques habrá diaramente en Caracas por culpa de la silicona?


miércoles, noviembre 22, 2006

LOS DOS EMILIOS DE SAMUEL ROBINSON



Una noche soñó con vampiros que cruzaban el cielo. Y Emilio estaba allí, de pie. Era el otro Simón, aquel muchacho que había tomado bajo su cuidado, el experimento que había tenido que interrumpir por culpa de sus juegos conspirativos.

Emilio, plantado como un árbol ancestral en el medio de su sueño, era el niño Bolívar. Pero también era un hombre vampiro con máscara y capa de extraño aspecto. Su Emilio y el hombre vampiro eran un mismo ser. Ambos huérfanos, ambos millonarios, ambos necesitados de su ayuda, muñecos de paja sin cerebro y sin corazón.

Sonrió y se paró detrás del ser biforme. Se convirtió en su sombra, en su fuerza, en los órganos que le faltaban.

***

El joven Bruce soñó con un hombre oscuro que se paraba a su espalda. El hombre atezado lo llamó Emilio. Él giró rápidamente. Podía tratarse de un atacante. Pero al terminar la vuelta, la silueta aún estaba detrás de él. Miró al piso. Sus sombras eran una sola. Pero había algo extraño, algo nuevo en su sombra. Parecía portar una capa y unos extrañas prolongaciones salían de su cabeza. Eran un par de triángulos diminutos.

-Millonario y huérfano, eres Emilio –dijo el hombre.
-¿Qué quieres? –espetó su voz a aquella presencia invisible que cubría su espalda.
-Quiero que seas Emilio.
-¿Quién es Emilio?
-Si no te conviertes en Emilio te destruiré.

Volvió a intentar un movimiento para dejar al descubierto al hombre oscuro. Dio un salto considerable. Pero donde se suponía que debía estar el suelo, sólo encontró el vacío. Cayó y cayó, cayó sin cesar. Se preguntó cuándo se despertaría, cuándo se acabaría la pesadilla, pero no despertó. Su caída y su angustia fueron eternas.

***

Al día siguiente, Samuel Robinson dejó aquella playa solitaria. Caminó hacia la columna de humo. Volvía a Kingston, al mundo. Tenía por fin una idea clara, por fin aquellas partes separadas que lo habían conformado, todas sus lecturas, su vacío, su desapego, su particular manera de ver las cosas, se unían y tenían sentido. Él debía trabajar, debía socavar las bases del mundo para fundar uno nuevo, para hacerse dentro de él una historia, y borrar para siempre las sombras de su pasado.

***

El joven Bruce se despertó con una inquietud: quería ocultarse destrás de un antifaz. Pensó en el rostro de un vampiro cruzando el cielo nocturno.

lunes, noviembre 20, 2006

NÁUSEA Y HORROR EN LAS ESCALERAS MECÁNICAS




Y el payaso Manganzón contó en la fiesta infantil:

“Cuando me voy a montar en un escalera mecánica de un centro comercial o de cualquier otro sitio público que hace gala de tecnología, siempre tengo cuidado. Si veo que delante de mí viene un gordo o una gorda, y nadie más va entre nosotros, me espero unos segundos para subirme a la escalera, lo que me coloca a unos diez escalones de aquel gordo. ¿Por qué? Muy sencillo, así evito que las nalgotas sudadas de aquel gordo o de aquella gorda queden frente a mi cara, y su orificio apretujado frente a mi susceptible nariz. ¿Nunca han pensando en esto? ¿No se han dado cuenta? Pues ya es hora de que despierten y abran los ojos ante la cruda realidad. No dejen que la contaminación ambiental sacuda sus membranas olfativas.

En cambio, si veo que lo que va frente a mí, es un culito de esos riquísimos, ¿qué hago? Pues me apresuro a quedar por lo menos a unos cinco o menos escalones de distancia, para que así mi cara y mi nariz queden allí, frente a ese paisaje frondoso. Si un culito así se tira uno, ¿a quién le importa? Sarna con gusto, no pica.

Ya saben, amiguitos, sigan consejo y lleguen a viejos.”

domingo, noviembre 19, 2006

POCATERRA VENCE EN DOS VOCES (EXTRACTO)





(Mireya Tabuas - Papel Liteario, El Nacional - 18/11/2006)

La Bienal de Literatura José Rafael Pocaterra se celebra en nuestro país -en la ciudad de Valencia- desde 1955. Este año el Premio de la Bienal, mención Poesía, recayó en Belkys Arredondo por su poemario A ras de vidrio, que expresa la sensación de los espacios estáticos y de los estados del movimiento, las carreteras, los viajes, como símiles de la vida. Fedosy Santaella fue el ganador de la mención Narrativa por el libro Postales sub sole. El cómic, la televisión, el humor, la ironía, la ciencia ficción, se combinan en una concepción del cuento alejada de la narrativa clásica


Fedosy Santaella escribe, escribe y escribe. No para. Lo confiesa: "Yo escribo mucho. Para mí escribir es una disciplina. Y cuando digo que escribo mucho, me refiero a que no sólo escribo cosas nuevas sino que reviso, pulo. Eso también es escribir". Este licenciado en Letras, nacido en Puerto Cabello en 1970, ha publicado Cuentos de cabecera (Comala, 2001) y El Elefante (Conac 2005). Sus cuentos han sido incluidos en los libros De la urbe al orbe (Alfadil, 2006), Antología de cuentos de humor (Asociación de Escritores de Mérida, 2006) y Antología del cuento breve en Venezuela (editorial Actum, 2005). Ha participado en talleres de narrativa con Armando José Sequera y de poesía con Edda Armas. Obtuvo el premio en la Bienal José Rafael Pocaterra 2004-2006, con su libro Postales sub sole. El jurado, conformado por Israel Centeno, José Napoleón Oropeza y Alexis Márquez Rodríguez destacó que el libro "tiene un ajustado y sobrio trabajo de lenguaje, privilegiado por una propuesta estética fundamentada en el impresionismo, que lo convierte en un texto realmente hermoso."

Hay en el libro referentes al lenguaje del cómic y de televisión, que además se combinan con referentes literarios. ¿Se trata de la influencia intertextual del lenguaje massmediático?

-La cabeza es un laboratorio inusitado, donde todo lo leído y visto se cocina en matraces y retortas. Yo leo comics, soy fanático de las historias de Moebius y Jodorowsky, durante mucho tiempo leí la Heavy Metal y también la invalorable revista argentina Fierro. Batman me obsesiona. Siempre he pensado que es un demente fenomenal. Los acercamientos que en los ochenta realizó Frank Miller nos dejaron un personaje profundo, oscuro y con una dignidad recuperada. De allí, la película de Burton y más recientemente la de Christhopher Nolan. También, como buen manganzón que soy, he visto mucha televisión y mucho cine (aunque uno nunca ve mucho cine). Así que todas esas cosas están allí, y surgen en algún momento convertidas en narrativa.

El cómic, el cine, la televisión, Internet, todos son elementos de nuestro tiempo, y creo que la literatura no puede mantenerse ajena a ellos, si no sería un cadáver encerrado en una torre de marfil. La literatura es una mentira que cuenta la realidad, que cuenta sus tiempos, pero nunca un cadáver.

La literatura no puede ser un cadáver de palabras exquisitas y nada más.

El libro es narrativa pero también es poesía y otros géneros incorporados que hacen que algunos de los textos no puedan definirse con la conceptualización clásica del cuento. ¿Es el cuento una cavidad donde se dan la mano los géneros?

-Durante años escribí cuentos en regla. Aún lo hago. Pero últimamente me escapo de allí, y me pongo a jugar. Si la diversión no acompaña el acto de escribir literatura, entonces estaría haciendo otra cosa.

Escribir es una de las pocas cosas que puedo hacer sin que nadie me esté dando órdenes o pautas de trabajo. Cuando pongo los dedos sobre el teclado y las nalgas sobre el asiento, lo hago pensando que estoy escribiendo lo que a mí como lector me gustaría leer. Por otro lado, mucho de los textos de Postales sub sole son cuentos en el más estricto sentido de la palabra. Creo que hoy día se ha perdido lo que es el verdadero concepto del cuento. Vemos, por ejemplo, textos larguísimos, sin tensión, sin unidad, con ripios por doquier, que hacen gala de malabarismos ajenos al cuento. Pero tampoco lo critico, porque el cuento debe evolucionar, y cada quien hace lo que mejor le parece. Lo que está mal es que cuando uno presenta un cuento de verdad, algunos no lo consideran cuento porque están viciados con lo otro.

La ciencia ficción, el absurdo, la parábola son recursos presentes en los textos, que no son muy comunes en la narrativa local ¿Es la necesidad de contar la contemporaneidad más que de contar un país?

-Yo ando por donde más me gusta. No estoy mirando lo que otros están escribiendo para estar acorde con el gusto que predomina. Yo pienso que Postales sub sole es un libro de humor, de sátira, una gran carcajada a los estilos, a los gustos del momento y al poder en todas sus aristas: el poder político, el económico, el de fuerza bruta y brutal, el poder del amor, el del sexo, el de la palabra y de la literatura en sí misma. Ninguno de esos cuentos transcurre en una Caracas que se nombre. Hay en algunos una gran ciudad, sí. Está Burundanga, que se parece mucho a nuestra capital. También está Puerto Cabello -dónde nací y viví-, y mi ciudad se nombra en el cuento, aunque sea más un campo de guerra que otra cosa.

¿Pero qué hace que algo sea urbano? Yo creo que podemos contar nuestro país, y nuestra situación existencial sin nombrar una urbanización de Caracas o una esquina o un bar conocido. Esa es mi propuesta "geográfica" o "urbanística" en Postales sub sole; no quiere decir que en otro libro no utilice la ciudad y todo se desarrolle en lugares conocidos por los caraqueños. Como te digo, uno es libre de escribir lo que quiera.

En la literatura no tienes a un cliente con una chequera-pistola apuntándole a los sesos de tu creatividad.

(...)

viernes, noviembre 17, 2006

PAVOSERÍAS II




Amigos, el horror de la pavosería no termina.

Estoy convencido, asbsolutamente convencido, que los empresarios de espectáculos de este país pertenecen a una secta milenarista, cuyo propósito es adelantar el fin de los tiempos, traer el Apocalipsis inexorable, y que Venezuela sea el omphalos profano del mismo. Si no, ¿cómo se explica entonces en encuentro entre Guillermo Dávila y Karina este domingo 19? ¿Cómo es posible que vuelva José Luis Perales? ¿Por qué regresa Ana Gabriel?

Yo creo que se trata de una conspiración, que detrás de tamañas pavoserías, se mueven unas mentes criminales que lo que están buscando es acumular las fuerzas más catastróficas del orbe para producir la hectombe final.

Sólo falta que venga Olga Tañón, y la gran confabulación pavosa estará completa.


jueves, noviembre 16, 2006

PAVOSERÍAS


Decía Ángel Rosenblat: "Todo venezolano que se precie tiene su lista de cosas pavosas (es pavoso por ejemplo, un paraguas abierto dentro de la casa, un sombrero encima de la cama , un zaguán empapelado, encontrarse con un tuerto o un bizco, etc.), y también de personas pavosas. La contra de lo pavoso es hacer un ademán típico, y además el cariaquito morado. El lenguaje revela el fondo supersticioso y juguetón del pueblo venezolano."

Escribir sobre la pavosería podría ser hasta un género literario en Venezuela. Aquiles Nazoa lo hizo en su época, y durante la época de Gómez, era común hacer listas de cosas pavosas. Pero las pavoserías varían con los años. Sé que Echeto también las ha repotenciado. Humildemente, he aquí mi lista de cosas y personas pavosas:


-Olga Tañón.

-Gilberto Santarosa.

-Maná.

-Ricardo Arjona.

-Presentarse maquillada en una piscina.

-Tomar güisqui dentro de una piscina (y si es 18 años más).

-Las viejitas que van a todos los recitales de poesía.

-Un beso en la mejilla de una de esas viejitas.

-Olga Tañón otra vez.

-Superman, y cualquier remake de Superman que intente despavosarlo.

-Venevisión toda todita toda.

-Las corales (ayer, hoy, mañana y siempre).

-Los jefes excesivamente simpáticos.

-Los spoilers y todo lo que tenga que ver con tuning.

-Los tipos que ponen música a todo volumen en su auto tuneado.

-Los tipos que en las reuniones lo único que hacen es repetir lo que dice Marta Colomina.

-Los comentarios de Pedro Penzini sobre la superioridad del inglés de inglaterra sobre el inglés americano.

-Los mismos tipejos que dicen que en el este hay más gente que en los barrios.

-Las reuniones de condominio.

-Los adornos de lladró (otra pavosería de ayer, hoy, mañana y siempre).

-Los tipos que pasean poodles.

-Los que (todavía) gritan hablando por celular.

-Los tipos que (todavía) oyen The Police.

-Las gaitas y los locales que ponen gaitas.

-Los supermercados que ponen a todo volumen a Ricardo Montaner.

-Ricardo Montaner, por supuesto.

-Los adecos y los copeyanos que sueñan con volver.

-Un chavista sifrino.

-La palabra "compatriota".



lunes, noviembre 13, 2006

COMENTARIOS A UN POST QUE NUNCA EXISTIÓ






En los últimos días, me he dado cuenta que existe un fenómeno muy curioso, y que yo me mismo he observado en mi lectura de blogs. Es el siguiente: en ocasiones no leo el post del autor, sino que voy directo a los comentarios.

Hablé de esta curiosa variación de lectura de bitácoras con algunos amigos, y ellos han coincidido que en más de una oportunidad han hecho lo mismo, es decir apenas leen el post o le dan una breve pasada al título y a las primeras líneas, pero se entregan con detalle a la diatriba de los comentarios.

Así que, inspirado en eso, les dejo los comentarios de un post que nunca existió.


....


Anónimo dijo…
LA VIDA ES ASÍ... A VECES UNO ESPERA UNA COSA Y RECIBE OTRA... CHAUUUU

Taquito sin blog dijo...
Fedosy el otro dia te vi con un par de tipos bien sospechozos comiendo en el San Icnacio, algo se traen entre manos ustedes, mucho cuidado que los tengo piyados, ajajajjjajaja,,,

Celestial dijo...
Este blog tiene realment capacidad para captar la realidad que nos rodea, no dejes de escribir, muchacho que el mundo nesecita voces que sean la cociencia de los hombre. Siempre volveré. Si quieres dale una vuelta por mi blog. Nos vemos!!!!!!

Anónimo dijo…
Qué historia tan mala mi pana, venda la computadora y cómprese un carrito de cotufas.

Fedosy dijo...
Gracias amigos por los comentarios. Todos tienen derecho a opinar, a decir lo piensan. Seguimos...

Sexótica dijo…
Fedosy, dame todo lo que tienes dentro de tí. Me encantas.

El guerrero rojo dijo…
Si te detuvieras a pensar en toda la humanidad, y no en tu pequeño mundo, creo que no pensarías de la misma manera. Dices: “Porque estamos seguros que toda esta maldad terminará algún día”. ¿La maldad de quiénes? De los que no volverán, me imagino que hablas de ellos. Ustedes son todos un grupito de acomodados que no miran más allá de sus narices. Deberían salir a la calle y no estar metidos todo el día leyéndose unos a los otros en los blogs, limitados a una burbuja de cristal que no les hace ver lo que la gente sufre, y lo que muchos están haciendo para que los males del pasado queden atrás, en el pasado precisamente. ¡No volverán!

Luis Vicente dijo...
La verdad que yo no termino de entender a los paranoicos estos. Si Fedosy no está hablando de nada de eso, mi pana. Búsquese un psiquiatra y o péguese un tiro.

Diálisis dijo…
Estoy harta de estos locos acomplejados. Sí, tienes razón Luis Vicente, son unos paranoicos.

Fedosy dijo...
Una vez más, gracias amigos por los comentarios. Todos tienen derecho a opinar, a decir lo piensan.

Wanasix dijo…
Entre la niebla siempre surje una esperansa

Techno shocker dijo…
Hay gente que debería mantenerse callada y no escribir nada de nada.

Wanasix dijo…
A quien te refieres? Al autor del post, a mi o al guerrero rojo?

El guerrero rojo…
Y siempre habrá inconcientes que no terminan de darse cuenta que su tiempo se acabó. El autor de este blog, que en su actitud y que tolerante no se ha atrevido a responder a mis demandas, con su silencio o sus pocas palabras, lo único que hace es evidenciar que pertenece a ese grupito encerrado en su bola de cristal que no quiere discutir sobre los problemas fundamentales de la sociedad, y que prefiere más bien leer libritos de aventuras en vez de preocuparse por los niños que mueren de hambre fuera de su oficina con aire acondicionado. ¡¡¡¡Jódanse todos!!!!

Fedosy dijo...
Repito una vez más, gracias amigos por los comentarios. Todos tienen derecho a opinar, a decir lo piensan. No responderé más comentarios en esta entrada. Hasta luego, y una vez más, muchas gracias.


...

(¿Cómo sería tu típica seguidilla de comentarios, según tu experiencia?)

DIARIO DEL CABALLERO AFORTUNADO




Honorable diario:

Esta mañana, apenas abandoné la cama, resbalé en la alfombrita, me fui de boca y me partí un diente.

En el patio, me encontré con que mi corcel se negaba a llevarme porque tenía dolor de cabeza.

Ya en el campo -y a pie-, no hice más que lamentarme por lo caluroso del día.

De tanta queja, un dragón me tomó desprevenido y me achicharró con su aliento de fuego.

Pegué una carrera y me lancé a un riachuelo para apagar el incendio que consumía mi armadura.

Sentado lloriqueaba, cuando una Ninfa se acercó y me dijo que yo estaba así por mi mal humor. Me aconsejó que empezara a sonreír, y así lo hice.

Ya de vuelta, me encontré con que el dragón amenazaba el carruaje de una damisela. Lleno de ánimos, lo enfrenté y lo vencí.

En premio, la damisela me dio un beso en la mejilla.

¡Y así fue, mi honorable diario, cómo mi buena suerte volvió este día!

viernes, noviembre 10, 2006




jueves, noviembre 09, 2006

Miseria humana




Así piensan los enenos siniestros:

"Yo estoy en todo, soy un tipo informado, sé quién es quién, y los que son importantes me conocen, me hablan y me saludan con reverencia. Pero, ¿quién es éste? No lo conozoco. Debe ser un don nadie. Sí, definitivamente es un don nadie."


miércoles, noviembre 08, 2006

Zapato de muerto zapato de loco




El loco ha de comenzar la carretera descalzo. Después de un tiempo, determinado sólo por el secreto de la locura, se merece su par de zapatos. No debe acudir a los basureros, ni mendigarlos, ni mucho menos hurtarlos. La calle está llena de zapatos. Las grandes avenidas, las autopistas, las carreteras de doble vía, son los lugares más recomendables. No es válido, bajo ninguna excusa, tomar un par fortuito. El proceso de búsqueda es largo y penoso. Se requiere de un instinto que sólo nosotros poseemos para reconocer el par. Porque los zapatos gustan engañarnos. Nos llaman desde su boca oscura y nos mienten con sus cantos de sirenas.

Es preferible esperar el accidente, los hierros retorcidos, la sangre que serpentea sobre el asfalto. Estar allí, llenarse de terror y lástima, escuchar atentamente. Y si, ancestral caracol marino, su sonido nos señala, los zapatos ya nos pertenecen.

La fragua intensa de la muerte ajustará a la perfección los zapatos a los pies del loco.

Entonces, seguiremos nuestro camino aciago.

martes, noviembre 07, 2006

Escribiendo y volviendo a escribir




...que la cultura no vende, que puro espectáculo, que la que ganó Latin American Idol es más importante, que qué orgullo para Venezuela esa muchachita, pero ella nada más, ella porque canta, porque es pop, porque es un fenómeno de masas, y lo digo porque, ayer, hoy me puse a escuchar la radio y nada, y en la televisión muchos menos, pero sí que Rosales dijo y sí que Chávez vociferó, y yo digo que ya es hora de empezar a darnos cuenta de que aquí sí hay gente que vale, o más que darnos cuenta, aceptar, aceptar que el Rómulo Gallegos también lo puede ganar un venezolano, que en este país de igualados -lo siento, pero es así-, en este país donde algunos -bastantes- le faltan el respeto a Fito y no se callan para que una chica pida una canción, en este país en el que nací y en el que me quedo, hay gente que le echa bolas, gente que le da dignidad al asunto, porque ya basta de mirar feo y de ignorar olímpicamente al otro, porque crees que te va quitar tu lugar -¿cuál lugar?-, que acá los que están trabajando, y los que están haciendo la vaina en serio se merecen su sitio, y es así como, trabajando, escribiendo y volviendo a escribir, Barrera Tyzska se ganó el Herralde, y eso sí debería salir por todas partes, y eso sí debería ser noticia de primera página y estarlo comentado todos en la radio, todos en la televisión. Pero mi pana, en este país como que ni ganándote el Nobel. Pero igual, motivo de orgullo, y me quito el sombrero.

¡Brindemos con vino de Erzebeth, y larga vida al curry, señor Alberto!



sábado, noviembre 04, 2006

Nuestra insólita Caracas





"Eran como las tres... tres y media de la madrugada, y yo venía de estudiar en casa de unos amigos en Macaracuay. Iba por la Río de Janeiro más a o menos a la altura de dónde está Supercable. A lo lejos, me pareció que había alguien parado sobre la isla, justo donde está el semáforo. Pensé que era el cansancio de mis ojos, pero a la persona la rodeaba un brillo como verdoso. Al aproximarme, vi que se trataba de un fiscal de tránsito. El hombre me hizo señas para que me detuviera, y así lo hice. Luego, el hombre giró y comenzó a mover la mano, como dando la orden para que los carros que venían en sentido contrario avanzaran o los que tenían que cruzar frente a mí lo hicieran. Todo esto, a esa hora de la noche me resultó muy extraño, pues el único vehículo allí presente era el mío. Pasados unos minutos, el fiscal de tránsito me indicó, tocando un silbato que no sonó, y moviendo los brazos, que podía avanzar. Así lo hice. Una vez que lo rebasé, es decir, apenas unos segundos después, volteé a mirar por el espejo retrovisor. El fiscal ya no estaba en su sitio".

(Este relato nos los contó Jorge Cáceres de 29 años. Jorge jura que ya no transitará más por la Río de Janeiro a esas horas. También nos dijo que durante varios días, pasado el suceso, tuvo que tomar lexotanil para poder dormir).

jueves, noviembre 02, 2006

JOACO RECEPCIONISTA





miércoles, noviembre 01, 2006

La oquedad del maestro


Dicen que se fue a Jamaica a aprender inglés y huyendo del castigo del imperio. En realidad se fue buscando la isla, buscando escuchar las voces atrapadas en su pecho, apagadas entonces por el fragor de la ciudad.

Ya que él ni sus hijos podían convertirse en Emilio, por lo menos él sería Robinson. Allí jugó a serlo por un tiempo. Se internó en la selva y salió a una playa vacía. Se dejó crecer la barba, construyó una covacha de palmas. Anduvo descalzo, cazó, pescó, fabricó instrumentos rústicos.

Todos los días, a lo lejos, veía una columna de humo al otro lado de la montaña, era la lejana presencia de la civilización. Él procuraba no concentrarse en aquella imagen. Evitaba invocarla. No quería un Viernes a su lado. En eso sí se diferenciaba del libro de Defoe. Su anhelo era el solitario aprendizaje de la naturaleza. “¿De qué huyes?”, se preguntó una vez, metido en el mar. “¿Huyes de algo, niño expósito?”.

Las respuestas se le vinieron encima como un maremoto. Sí, claro que huía. Huía del vacío que era su pasado, huía de su propia oquedad. Sintió que se ahogaba, se hundió en el mar, buscó una cuerda salvadora. Pero de primer momento nada encontró. Nada lo ataba a las personas, a los nombres, a las individualidades. Siguió buscando un asidero en medio de aquel remolino de agua que lo mantenía sumergido. Batió las manos dentro de su alma. En la oscuridad asió algo. Era su comunión con la miseria humana. Eso sí lo aferraba a los hombres. Eso sí lo hacía humano. Nada tenía de extraña su identificación con los parias del orbe. Aquel que había nacido sin raíces, sin pasado, anhelaba construir un mundo nuevo para empezar a contar su propia historia. Quería inventarse, quería encontrarse, quería equivocarse. De errores también está hecha la historia de los hombres. Abrió los ojos, salió a la superficie, nado hasta la orilla. Agotado, vomitando mar por la boca, se tumbó en la orilla.

“¿Odias al mundo? ¿Odias al mundo?”, le preguntaba una voz.

Él no tenía respuesta.