Me quito el bigote
los pantalones cortos me pongo
riego el poema
hago girar al trompo
y dejo ir al papagayo.
Me caigo
me hago el loco
y se me olvidan las vocales
a ver si aprendo
a leer
me pongo
y algo pasa
mientras monto bicicleta entre las nubes
o exploro el fondo del mar
algo pasa en ese instante
que todo deja de pasar.
lunes, octubre 31, 2005
viernes, octubre 28, 2005
jueves, octubre 27, 2005
miércoles, octubre 26, 2005
lunes, octubre 24, 2005
V EPISODIO DE "MIS MEMORIAS"
Vuelve el duque de Rocanegras, hablando -por supuesto y exclusivamente- de su donaire venusino.
Como siempre ha sido un placer transcibirle. Por cierto, noto que el duque habla en el encabezado de su pies de loto, y luego no los nombra. Ignoro si se trata de un error del libro, si el duque le dio flojera escribir largamente o si al copiar directo del libro y a mano, tal como ya saben, mi vista ha brincado esta parte y los pies han quedado fuera. Espero volver en un futuro no muy lejano a la Bliblioteca Nacional para aclarar este misterio.
Que lo disfruten, pues...
sábado, octubre 22, 2005
viernes, octubre 21, 2005
BIGOTES
Bigotes
toda tu familia tiene bigotes
enormes bigotes de paquidermo prusiano.
Tu hijo tiene bigotes
tu hija tiene bigotes
tu esposa tiene bigotes
y tu suegra y tu gato
bueno
ellos siempre han tenido bigotes.
Me divierten tus bigotes
son una obra arquitectónica
muy segura de sí misma
que anticipa la escopeta
la tarjeta de crédito
y lo fuerte que pisan las botas.
Me provoca pasarle la lengua a tus bigotes
someterlos a dieta, rizarlos
y después
en un descuido tuyo
arráncarlos.
Porque yo soy un niño
lampiño
que no aprendió a crecer.
Porque mis bigotes
son falsos
y los tuyos
aunque te salgan de los poros
los tuyos
son falsos también.
toda tu familia tiene bigotes
enormes bigotes de paquidermo prusiano.
Tu hijo tiene bigotes
tu hija tiene bigotes
tu esposa tiene bigotes
y tu suegra y tu gato
bueno
ellos siempre han tenido bigotes.
Me divierten tus bigotes
son una obra arquitectónica
muy segura de sí misma
que anticipa la escopeta
la tarjeta de crédito
y lo fuerte que pisan las botas.
Me provoca pasarle la lengua a tus bigotes
someterlos a dieta, rizarlos
y después
en un descuido tuyo
arráncarlos.
Porque yo soy un niño
lampiño
que no aprendió a crecer.
Porque mis bigotes
son falsos
y los tuyos
aunque te salgan de los poros
los tuyos
son falsos también.
miércoles, octubre 19, 2005
martes, octubre 18, 2005
Sobre Cortázar

Hola a todos:
Les paso un fragmento del discurso de Isaac Rosa en la aceptación del premio Rómulo Gallegos por su novela El vano ayer. En este fragmento, Rosa habla sobre Julio Cortázar. Me parece que dice cosas interesantes. Cabe destacar que transcribo lo que dice para intercambiar comentarios con Uds. Sí debo decir que soy lector confeso de los cuentos de Don Julio.
Aquí les van las palabras de Rosa:
"Quiero referirme brevemente a Cortázar en este discurso de agradecimiento. Precisamente en estos días, cuando acaba de morir un gran escritor y crítico, y uno de los mayores cortazarianos, Saúl Yurkievich.
Yo creo que Cortázar sigue siendo un autor fundamental, y uno de los más influyentes. Sin embargo, desde hace unos años, según es más lejana la fecha de su muerte, vemos cómo la figura de Cortázar va perdiendo algo de brillo. La culpa es de sus partidarios tanto como de sus detractores. Los primeros, porque se han acomodado en un Cortázar de andar por casa, un peluche literario, una mitología floja y casi adolescente, una fascinación a la que seguramente contribuyó el propio Cortázar en vida, y que provoca el desinterés de quienes aún no conocen su obra, y la vergüenza de quienes lo hemos leído y ahora lo vemos en manos de mitómanos de medio pelo. Los segundos, los detractores, vienen haciendo su trabajo poco a poco, intentando erosionar el prestigio que consiguió en vida.
Es habitual escuchar opiniones de cierto menosprecio hacia la obra de Cortázar. Se trata a veces de escritores, en algunos casos escritores en cuya obra es reconocible la influencia cortazariana, y que sin embargo se alejan de él, se lo sacuden como caspa de los hombros, quite, quite, Cortázar no es para tanto, yo no tengo nada que ver, mis maestros son otros.
Como tasadores, nos dicen que está sobrevalorado, que es correcto pero no más. Y consiguen que, quienes aún estimamos la obra de Cortázar, lo digamos casi en tono de disculpa, como un pecadillo juvenil, como un capricho, una ordinariez. Yo mismo, al leer este discurso, lo hago con cierto temor, a la espera de que mañana digan “vaya, miren a quién le dieron el Rómulo Gallegos, un tipo que todavía no ha salido de Cortázar”. O me indulten por mi juventud, y dirán que es que aún no pasé el “sarampión Cortázar”.
En algunos casos el menosprecio viene de escritores jóvenes, que tal vez participen de ese esnobismo juvenil de quienes pretenden construirse un lugar propio mediante el derribo de las estatuas de sus padres, de sus padres literarios en este caso. Pero en ciertos casos, me temo, lo que hay detrás es una forma tardía y rastrera de pasar factura a Cortázar por su compromiso político, tan incorrecto hoy en día".
Yo creo que Cortázar sigue siendo un autor fundamental, y uno de los más influyentes. Sin embargo, desde hace unos años, según es más lejana la fecha de su muerte, vemos cómo la figura de Cortázar va perdiendo algo de brillo. La culpa es de sus partidarios tanto como de sus detractores. Los primeros, porque se han acomodado en un Cortázar de andar por casa, un peluche literario, una mitología floja y casi adolescente, una fascinación a la que seguramente contribuyó el propio Cortázar en vida, y que provoca el desinterés de quienes aún no conocen su obra, y la vergüenza de quienes lo hemos leído y ahora lo vemos en manos de mitómanos de medio pelo. Los segundos, los detractores, vienen haciendo su trabajo poco a poco, intentando erosionar el prestigio que consiguió en vida.
Es habitual escuchar opiniones de cierto menosprecio hacia la obra de Cortázar. Se trata a veces de escritores, en algunos casos escritores en cuya obra es reconocible la influencia cortazariana, y que sin embargo se alejan de él, se lo sacuden como caspa de los hombros, quite, quite, Cortázar no es para tanto, yo no tengo nada que ver, mis maestros son otros.
Como tasadores, nos dicen que está sobrevalorado, que es correcto pero no más. Y consiguen que, quienes aún estimamos la obra de Cortázar, lo digamos casi en tono de disculpa, como un pecadillo juvenil, como un capricho, una ordinariez. Yo mismo, al leer este discurso, lo hago con cierto temor, a la espera de que mañana digan “vaya, miren a quién le dieron el Rómulo Gallegos, un tipo que todavía no ha salido de Cortázar”. O me indulten por mi juventud, y dirán que es que aún no pasé el “sarampión Cortázar”.
En algunos casos el menosprecio viene de escritores jóvenes, que tal vez participen de ese esnobismo juvenil de quienes pretenden construirse un lugar propio mediante el derribo de las estatuas de sus padres, de sus padres literarios en este caso. Pero en ciertos casos, me temo, lo que hay detrás es una forma tardía y rastrera de pasar factura a Cortázar por su compromiso político, tan incorrecto hoy en día".
El texto sigue, claro está, pero creo que no he sacado el discurso de su contexto.
lunes, octubre 17, 2005
Estoy leyendo

"La mirada de una esfinge es algo totalmente distinto de la mirada de cualquier otro ser. Nosotros y todos los demás seres percibimos algo con la mirada. Vemos el mundo. Pero una esfinge no ve nada; en cierto sentido, es ciega. En cambio, sus ojos trasmiten algo. ¿Y qué transmiten sus ojos? Todos los enigmas del mundo. Pero eso las dos esfinges se miran mutuamente. Porque la mirada de una esfinge sólo puede soportarla otra esfinge".
La historia interminable, Michael Ende
lunes, octubre 10, 2005
El rincón de las cosas cursis.
El ganador se gana el aprecio de todos los lectores de esta bitácora.
El cine y la publicidad, metonimias concretas.

Metonimia.
f. Ret. Tropo que consiste en designar algo
con el nombre de otra cosa tomando
el efecto por la causa o viceversa, el
autor por sus obras, el signo por la cosa
significada, etc.; p. ej., las canas por la
vejez; leer a Virgilio, por leer las obras
de Virgilio; el laurel por la gloria, etc.
Diccionario de la Real Academia Española.
Una pareja joven rueda en su viejo automóvil por una carretera desierta y noctámbula. De pronto, pasan junto a una valla publicitaria, detrás de la cual sale una patrulla con la sirena chillando. El cacharrito se detiene. La pareja espera. Una bota toca el pavimento y lo hace arder. Es la pisada del sargento del Averno, y estamos viendo Highway to Hell (1992), una comedia lamentable, pero que refleja el típico tópico nada tropical de las patrullas que salen detrás de las vallas en mitad de una carretera estilo Death Valley. Pero sigamos con la escena. El sargento secuestra a la chica y arranca a todo dar, desapareciendo en un arrebato de fuego. El desamparado joven no logra dar con el sitio donde su novia fue llevada. Luego de conversar con un anciano, dueño de una gasolinera, descubre que ella se encuentra en el infierno. Con la máquina a todo dar y con mucha fe, más allá de la valla, pasarás al otro lado, le dice el anciano. Nuestro Orfeo de tercera categoría logra pasar, y llega a otra carretera similar pero saturada de rojo, donde otra valla publicitaria lo recibe. El enorme cartel muestra un rostro grotesco que anuncia un viaje sin retorno, como si de una oferta de agencia de turismo se tratara. Aquí, desde el ámbito de lo satírico, la publicidad es sinónimo de perdición, de decadencia, de mal diabólico. Publicidad que lo vende todo con arte de encantador, de seductor que en el fondo huele a mono corriendo. En Blade Runner, vemos una ciudad que nos recuerda la urbe de la Metropolis vertical y vertiginosa, pero con el agregado de vallas como pantallas de televisores gigantes. En el fin de los tiempos la publicidad pervive, cucaracha corporativa, multimutada, amoral o inmoral, que sigue vendiendo paraísos en un planeta Tierra agónico. Negocio es negocio.
En 1984 de Michael Radford, la publicidad toma las formas de la propaganda política goebbeliana o stalinista. Los televisores y las grandes pantallas que no pueden ser apagadas controlan y reprimen al hombre. La pesadilla de George Orwell y de Pedro Carreño hecha realidad. No hablemos de las películas que son una gran propaganda. Octubre de Sergei Eisenstein, o la mayoría de las películas de Hollywood, para no decir más.
La gente de Hollywood, por cierto, sabe cómo hacer dinero dentro de una película. Cast Away es un gran comercial a una compañía de correos privada y a una marca deportiva. Inolvidables y absurdas son las escenas de Tom Hanks gritando el nombre de su único compañero en la isla, una pelota de voleibol llamada Wilson. Nada como cuando Hanks, después de yo no sé cuánto carajazo de años lleva un sobre Fedex a su destino. En otra película, el abuso de publicidad llega a lo grotesco, pero cabe decir que no se les nota tanto el ardid. Se trata de Driven, una de autos de carrera escrita y protagonizada por Sylvester Stallone. Las carrocerías de los bólidos, los cascos y los trajes de los pilotos, aquí todo está forrado de publicidad. Pero como así es el negocio en la vida real, la trampa no se nota tanto. Alguno que otro español ha seguido el ejemplo. Allí tenemos a Vicente Aranda con su película Celos, dramón sin gloria donde vemos pasar una y otra vez un camión con logotipo de una compañía de naranjas que suponemos se bajó de la mula con el director, porque si no, ¿para qué tanta toma de sobra mostrando el bendito camión?
Como Ridley Scott en Blade Runner, Steven Spielberg nos ha querido mostrar el futuro de la publicidad, pero de un modo más cool, más positivo. En Minority Report, Spielberg usa el pretexto de mostrarnos sus ideas de la publicidad del mañana, para hacer algo de dinerillo con marcas existentes hoy, y por supuesto, dentro de un montón de años. Así, una persona pasa frente a una blanca columna de apariencia acrílica, sus ojos son escaneados a velocidad luz, y vemos entonces el holograma de una hermosa mujer diciéndote: "Bienvenido a las tiendas Utopos, señor Fedosy". Como diría Charly: "¡qué moderno que es!" Si el registro de tu nombre, incluye también tus deudas en tarjeta de crédito, seguro que no te saludan, ni mucho menos te invitan a entrar.
Los caminos de la publicidad en el cine son insondables, y no tienen que ser tan explícitos, aunque sí pueden ser más abyectos. Un film visto por el simple morbo de la muerte real de su protagonista es The Crow. Citizen Kane es el mejor ejemplo del chisme como gran instrumento publicitario. Por hoy, nos quedamos con las formas concretas y representadas, donde algunas se proponen crear conciencia, satanizar, satirizar, o simplemente hacer dinero, allí donde el cine y la publicidad se dan la mano, para girar juntos en esta órbita moderna donde se nombra una cosa por la otra, como se diría de lo que es la metonimia.
sábado, octubre 08, 2005
viernes, octubre 07, 2005
El diente roto de Pedro Emilio Coll.
A los doce años, combatiendo Juan Peña con unos granujas recibió un guijarro sobre un diente; la sangre corrió lavándole el sucio de la cara, y el diente se partió en forma de sierra. Desde ese día principia la edad de oro de Juan Peña.
Con la punta de la lengua, Juan tentaba sin cesar el diente roto; el cuerpo inmóvil, vaga la mirada sin pensar. Así, de alborotador y pendenciero, tornóse en callado y tranquilo.
Los padres de Juan, hartos de escuchar quejas de los vecinos y transeúntes víctimas de las perversidades del chico, y que habían agotado toda clase de reprimendas y castigos, estaban ahora estupefactos y angustiados con la súbita transformación de Juan.
Juan no chistaba y permanecía horas enteras en actitud hierática, como en éxtasis; mientras, allá adentro, en la oscuridad de la boca cerrada, la lengua acariciaba el diente roto sin pensar.
—El niño no está bien, Pablo —decía la madre al marido—, hay que llamar al médico.
Llegó el doctor y procedió al diagnóstico: buen pulso, mofletes sanguíneos, excelente apetito, ningún síntoma de enfermedad.
—Señora —terminó por decir el sabio después de un largo examen— la santidad de mi profesión me impone el deber de declarar a usted...
—¿Qué, señor doctor de mi alma? —interrumpió la angustiada madre.
—Que su hijo está mejor que una manzana. Lo que sí es indiscutible —continuó con voz misteriosa— es que estamos en presencia de un caso fenomenal: su hijo de usted, mi estimable señora, sufre de lo que hoy llamamos el mal de pensar; en una palabra, su hijo es un filósofo precoz, un genio tal vez.
En la oscuridad de la boca, Juan acariciaba su diente roto sin pensar.
Parientes y amigos se hicieron eco de la opinión del doctor, acogida con júbilo indecible por los padres de Juan. Pronto en el pueblo todo se citó el caso admirable del "niño prodigio", y su fama se aumentó como una bomba de papel hinchada de humo. Hasta el maestro de la escuela, que lo había tenido por la más lerda cabeza del orbe, se sometió a la opinión general, por aquello de que voz del pueblo es voz del cielo. Quien más quien menos, cada cual traía a colación un ejemplo: Demóstenes comía arena, Shakespeare era un pilluelo desarrapado, Edison... etcétera.
Creció Juan Peña en medio de libros abiertos ante sus ojos, pero que no leía, distraído con su lengua ocupada en tocar la pequeña sierra del diente roto, sin pensar.
Y con su cuerpo crecía su reputación de hombre juicioso, sabio y "profundo", y nadie se cansaba de alabar el talento maravilloso de Juan. En plena juventud, las más hermosas mujeres trataban de seducir y conquistar aquel espíritu superior, entregado a hondas meditaciones, para los demás, pero que en la oscuridad de su boca tentaba el diente roto, sin pensar.
Pasaron los años, y Juan Peña fue diputado, académico, ministro y estaba a punto de ser coronado Presidente de la República, cuando la apoplejía lo sorprendió acariciándose su diente roto con la punta de la lengua.
Y doblaron las campanas y fue decretado un riguroso duelo nacional; un orador lloró en una fúnebre oración a nombre de la patria, y cayeron rosas y lágrimas sobre la tumba del grande hombre que no había tenido tiempo de pensar.
_______________
Sobre Pedro Emilio Coll: http://www.venezuelatuya.com/biografias/coll.htm
Un poema de "Lo arcangélico" de George Bataille.
la locura alada mi locura
desgarra la inmesidad
y la inmensidad me desgarra
estoy solo
hombres ciegos leerán estas líneas
en interminables túneles
caigo en la inmensidad
que cae en sí misma
más negra que mi muerte
el sol es negro
la belleza de los seres es el fondo de las cuevas un grito
de la noche absoluta
lo que ama en la luz
el estremecimiento que la hiela
es el deseo de la noche
desgarra la inmesidad
y la inmensidad me desgarra
estoy solo
hombres ciegos leerán estas líneas
en interminables túneles
caigo en la inmensidad
que cae en sí misma
más negra que mi muerte
el sol es negro
la belleza de los seres es el fondo de las cuevas un grito
de la noche absoluta
lo que ama en la luz
el estremecimiento que la hiela
es el deseo de la noche
jueves, octubre 06, 2005
Contra el mundo, la mañana de hoy.
¿Pero qué carajos está pasando? Me monto en el carro, y en la Río de Janeiro hay un tranca insufrible. Resulta que al gobierno se le ocurrió hacer su bendita feria internacional de turismo en el arepuerto La Carlota, en pleno centro de circulación del Este caraqueño, como si no hubiera tráfico suficiente en la ciudad. Los abusadores de siempre se colean y para colmo se enfurecen si no les quiere ceder tu espacio. Discuto, grito, me ofrecen coñazos. Llego al y que centro comercial donde está la oficina. Tardo media hora buscando puesto de estacionamiento. Sólo funcionan dos ascensores, espero otra media hora a que uno abra sus puertas. Adentro hay como veinte millones de personas. Por supuesto, nadie es amable, nadie da los buenos días. El ascensor se detiene en cada piso. Sale uno y entran diez. Mi oficina queda en el PH. Cuando por fin me encuentro solo me doy cuenta de que tengo mil olores desagradables pegados a mi camisa. Salgo del ascensor y me siento como si fuesen las seis de la tarde. Entro a la oficina. No ha llegado nadie. Soy el único pendejo aquí, pero no importa, me pongo a escribir mi protesta contra el mundo y de pronto se va la luz. Todo lo que escribí se perdió. Una hora después la luz regresa. Me pongo a escribir otra vez esta bitácora para mi blog. Espero poder publicarla. ¿Qué carajos está pasando? ¿Será que tengo que rezarle a la virgen, a San Miguel, hacerme unos baños, lanzarme por un barranco, mandar a todo el mundo a comer nabos, por no decir otra cosa? No sé, es como si el país estuviera hundiéndose cada vez más en el barro de la mala suerte, como si cada vez fuesemos más los apretujados en un mismo ascensor inservible, destartalado y a punto de precipitarse al vacío de tan dañadas que están las cuerdas que lo sostienen.
miércoles, octubre 05, 2005
martes, octubre 04, 2005
Ya me sé la noche.
Ardían fuegos blancos a través del laberinto
de la noche anegada.
El universo se había descompuesto
como los días de un perro atropellado y muerto.
Las casas se caían en pedazos de carnes putrefactas.
Una mujer loca aguardaba en cada esquina.
Debí haber muerto esa noche.
Pero pasé leve sobre los filos de la muerte
tras un par de faros sin cuerpo metálico definido.
de la noche anegada.
El universo se había descompuesto
como los días de un perro atropellado y muerto.
Las casas se caían en pedazos de carnes putrefactas.
Una mujer loca aguardaba en cada esquina.
Debí haber muerto esa noche.
Pero pasé leve sobre los filos de la muerte
tras un par de faros sin cuerpo metálico definido.
lunes, octubre 03, 2005
Parte III de "Mis memorias"
Ya pueden leer la tercera parte de las verdaderas y originales memorias del Duque de Roca Negras.
sábado, octubre 01, 2005
Sobre el placer de la lectura.

Ando de pasada, pero les dejo estos sonetos del maestro Quevedo sobre el gusto por la lectura. "Claro, majo", dirá el poeta, "que en el incierro de la Torre de Juan el Abad, no quedaba más remedio." Salud.
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos, libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Iosef!, docta la emprenta.
En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.
Francisco de Quevedo.
con pocos, pero doctos, libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Iosef!, docta la emprenta.
En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.
Francisco de Quevedo.
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