sábado, abril 30, 2011

La fuerza del columpio




La sensación de lo frágil,
no es igual a ser frágil,
no es igual a quebrarse,
no es igual a morir.

La sensación de lo frágil
es mi fuerza, es tu fuerza,
un jardín, un parque, una mañana
después de la lluvia, un columpio
que solitario espera.

viernes, abril 29, 2011

LAS FORMAS DE LA RESISTENCIA




Juguemos un poco a las formas. Digamos que la literatura es una de las formas de la honestidad, y que la honestidad es una forma de resistencia. Así, la literatura, la honestidad y la resistencia son dinamita pura, todo un peligro en potencia para aquellos que las ejercen. No hay literatura verdadera si no hay honestidad. La literatura sólo puede existir para ser honesta, para ser libre. Y otra vez volvamos al juego de las formas: la honestidad es una de las formas de la libertad, de la libertad cierta, de esa que sólo es posible en el respeto y dentro de las particularidades de cada ser humano. ¿Dónde hay libertad en un grupo de borregos vestidos con camisas rojas marchando por las calles a favor de un presidentucho, obligados la mayoría, porque si no marchan, se quedan sin trabajo? Esas personas, debo decir, no tienen la opción de la honestidad. Se les ha despojado de ser libres y también de ser honestos. Pero se les entiende. Son víctimas de los delirios de la tiranía. Son víctimas de sus propias necesidades. Necesitan el trabajo para llevar pan a la casa, para que sus hijos puedan andar en zapatos. ¡Qué difícil es ser libre, qué difícil es ser honesto! Es todo un riesgo. Aun así hay quienes resisten. Resistencia es una palabra grande. Una palabra dura, una palabra muy relacionada con otras palabras fuertes y en ocasiones teñidas de sangre, como heroísmo y valentía. Yo digo resistencia y pienso en un grupo de carajos temerarios tras unas barricadas, pienso en un torturado con la boca apretada, con los dientes apretados, que resiste, que resiste para no traicionar sus verdades. Resistencia es una palabrota. Sí, para los tiranos es una palabrota, una grosería, un exabrupto que debería ser erradicado del diccionario. Recordemos la no-lengua de 1984. La literatura, cuando es honesta, también puede ser una forma de resistencia contra las tiranías. Y acá hablamos de todas las tiranías. De las más horrendas, esas que entronizan a un hombre o un grupo de hombres en los gobiernos de los países para hacer lo que les venga en gana en nombre del pueblo, de la humanidad, de un mundo mejor. También hablamos de las tiranías más sutiles. Las tiranías de aquellos que viven metidos en su cristal, ajenos al mundo, y que son egoístas, caníbales del bienestar propio. Y están las tiranías, por ejemplo, de los jueces del gusto literario. De esos que te dicen cuál es la moda literaria de turno, y que se imponen, y que te sacan del ruedo si no sigues sus indicaciones. La tiranía de los serios, de los enfermos de realidad que te ahorcan con su corbata, y que te dicen, cuando eres apenas un niño y andas leyendo libros, que te vas a volver loco, porque leer libros vuelve loca a la gente. Esos tiranos como que se leyeron el Quijote. Sí, tiranías hay muchas, sobran quienes pretenden el poder, y sobran quienes lo consiguen. ¿Qué cosa tiene el poder? Yo prefiero una mujer desnuda, no sé ustedes.

Decir, ser honesto, sacar lo que uno lleva por dentro, es todo un peligro. Vaya y escriba poesía con todo lo que usted lleva por dentro, a ver si esa vaina no es un peligro. A veces hemos estado muertos por dentro durante muchísimo tiempo, y entonces llega la poesía, y uno se deja tragar, y anda loco, y anda inquieto, y anda sin rumbo escribiendo poesía. Resístale a la muerte con poesía, y vea, vea como la resistencia de la poesía es un peligro, una batalla llena de zarpazos. Ojo, tampoco hay que confundir imprudencia con honestidad. Que quede claro… Ah, pero a veces, la imprudencia también es, voy con el estribillo, una forma de la honestidad, y no queda más remedio que ser imprudente para salvarse. La salvación implica sacrificio. La salvación, disculpen de nuevo, es una de las formas del sacrificio.

Y así, entonces, el escritor que resiste es como un caballero andante. Tiene sus ideales muy en alto. Ideales peligrosos y tercos que lo pueden llevar a la muerte, a la prisión, al exilio, a la locura. El escritor que resiste es de igual manera un monje. Su pasión por la honestidad, por la libertad, por la verdad, por sacar lo que lleva por dentro sin tapujos, es su metafísica, su método para encontrarle algo más a esta vida simplona, para que su espíritu crezca en medio de la olla de cangrejos. Pero el escritor que resiste es también un payaso. Es un personaje raro, loco, a veces triste y casi siempre patético que anda por la vida dándose tropiezos con todo. Es demasiado inocente, demasiado niño, no se ha dejado contaminar por lo oscuro. La honestidad, y acá voy de nuevo, es una de las formas de la inocencia. Es cierto, los honestos son personas profundamente inocentes en el fondo. Pero también se le dice payaso a quien usa el humor. Volviendo a los tiranos, la palabra payaso usada por un poderoso, es peyorativa. El humor es un arma de ataque. La del débil contra el más fuerte. Un arma, vaya qué peligrosa, hecha de palabras. La historia de mi país (y de todos los países) está llena de anécdotas de tiranos que llevaron a la cárcel, a la tortura y a la muerte a aquellos que se rieron de su pedacito de poder. Pero es que al tirano no le agrada que le digan que tiene pies de barro. Al tirano no le gusta que le señalen sus tropiezos. Pero, ¿quién no se ríe del que tropieza? El tropiezo, aquí vamos de nuevo, es una forma de la muerte. Quien tropieza deja de ser perfecto, deja de estar separado del resto de los hombres. El poderoso que tropieza es igual a todos los humanos, y todos los humanos somos iguales en la muerte; ya lo decía Jorge Manrique, ¿no? Quien tropieza recuerda que algún día llegó a este mundo desnudo. Hobbes, en el Leviatán, razona que la risa es un instante de «súbita gloria» donde nos sentimos superiores. Barry Sanders, en su magnífico Sudden Glory, libro que hace homenaje a Hobbes, reinterpreta la famosa frase, y dice que la risa de la «gloria súbita» se da porque recordamos, por un breve instante, nuestro estadio original, allí cuando todos estábamos desnudos en el alma, cuando todos éramos iguales. El tirano cree que es perfecto, niega el rasero humano, no acepta la muerte. Cuando un humorista, un payaso escritor, le recuerda sus tropiezos, le está diciendo que es igual a todos, que no es eterno, que la muerte lo aguarda con su puñal en alguna vuelta de esquina. El humor, ya saben lo que viene, es otra forma de la resistencia.

Y finalmente, quiero hablar del escritor que resiste como un poeta, porque ejerce la resistencia desde la palabra. La palabra es su escudo y su espada. Yo, por lo menos, debo decir, que si algún día me dan una espada de verdad, me cortaré al primer pase; y si me dan una pistola, les aseguro que la botaré de inmediato al cesto de la basura. Resistir desde la palabra, no nos queda otro remedio a los torpes y fascinados seres que somos los escritores, los poetas. La palabra, la maravillosa palabra de la literatura.

Y bueno, espero que esta haya sido una buena forma de terminar. Porque su paciencia, la de los que me escuchan, también se me antoja, ya saben, una forma de resistencia.

Muchas gracias, y a resistir se ha dicho.



En vuelo, jueves 14 de mayo de 2011




(Leído en La Casona de la Universidad de San Marcos durante el Festival Eñe Perú, abril 2011)

sábado, abril 16, 2011

Pie y esqueleto bonsái




Hoy me ha nacido un tercer pie. Vaya problema. Ahora tengo que ponerlo de acuerdo con los otros dos pies. Pero es rebelde este nuevo pie. Se empeña en andar descalzo y sin ruta fija. Camino, y tropiezo. Pienso, y tropiezo. Siento, y tropiezo. Quizás le eche fuego. Quizás lo calcine con mi dragón. Pero tengo la sospecha de que será peor. Que por respuesta me saldrá otro pie, y luego otro, y luego otro, y así, hasta que me convierta en un esqueleto bonsái.

viernes, abril 15, 2011

Surrender



Extraña la palabra extraño.
Cuesta reconocerla como propia,
como dedicada, firmada,
certificada para uno mismo.
El extraño está un poco muerto,
un poco desesperado de su hastío
lleno de peces voraces, de orquídeas del mal,
de ríos que no cesan en sus calladas crecidas.
El extraño es también un mal resucitado,
el hijo de un milagrero mediocre que sólo habla de amor.
El extraño es una persona triste.
El extraño busca respuestas,
como la nieve nocturna busca la luz
en la montaña andina.
El extraño es su propio clima.
El extraño no tiene olor.
El extraño no puede leer desde hace siglos.
El extraño recorre noches sembradas de calles vacías.
El extraño se saluda a sí mismo en el ascensor.
El extraño se ignora a sí mismo en el ascensor,
y ve por su ventana inexistente,
una isla a mediodía donde huir de su extrañeza,
o mejor, donde ser más extraño aún.
El extraño no sabe cómo deshacerse de la poesía.

martes, abril 12, 2011

Peso y levedad



Dejando a un lado
a la tijera y sus motivos,
la duda siempre será
si la piedra pisa al papel
o si el papel envuelve a la piedra.

lunes, abril 11, 2011

A domicilio



(A lo Mark Strand)

El cartero ciego en la noche ciega,
el resguardo de los árboles, el grillo,
la luz de la cosas en la oscuridad.
La brisa y el silencio vacían la calle,
la vuelven ingrávida.
El cartero ciego va y viene,
sin bastón, sin lentes negros, sin rostro.
Va y viene sin tropezar,
lleva una carta, busca un edificio quizás.
La carta habla de la destrucción y del placer.
Del caos y del amor.
De volver a nacer entre los brazos de una mujer.
De la importancia de estar vivo
sin puntos suspensivos.
El cartero ciego y sus pasos,
el cartero ciego y el ojo de pájaro,
los altos ramajes,
la silueta que camina sin sombra,
más arriba el cielo lo mira,
un punto apenas en la vastedad del mundo.
Es como si el cartero ciego fuese el último de los hombres.
Como si aun así, debiera entregar la carta,
arrojarla debajo de una puerta, deshacerse de ella.
Suena un timbre, el timbre.
Del otro lado alguien se desprende de una sábana,
o de una mortaja, o de un sueño con gatos,
o de los colmillos, o de los ojos
de un gato.
Le abren, el cartero ciego entrega la carta,
la carta es leída.
Un hombre se sienta en el sofá a esperar.
Y son dos, y somos uno.
La carta no es una sentencia,
pero hay que esperar,
esperar a los verdugos bacantes,
sus bramidos como hachas.
La puerta está abierta.
Pero nadie sale, nadie entra.
Abajo, otro cartero ciego busca
a su próxima víctima.
Otro muerto
a quien resucitar.
Otro resucitado
a quien matar.

miércoles, abril 06, 2011

Noticia en El Nacional

Cultura LETRAS

El Festival Eñe será del 13 al 16 de abril
Fedosy Santaella llevará sus relatos a Lima

El escritor compartirá escena con Antonio Skármeta, Andrés Neuman, Zoé Valdés, Margo Glantz, Alonso Cueto y Fernando Iwasaki




MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ


El narrador Fedosy Santaella viajará la próxima semana a Perú invitado por los organizadores del Festival Eñe de Literatura América, una fiesta de letras que congrega a autores, escritores y lectores, y que propone las lecturas más novedosas del quehacer literario.

La participación de Santaella comienza el viernes 15 de abril, cuando dictará un taller sobre cuento e intertextualidad. Al día siguiente ofrecerá una charla junto con el poeta colombiano Darío Jaramillo Agudelo, titulada "La literatura como forma de resistencia".

El autor de Las insólitas aventuras de Teófilus Jones (Alfaguara, 2009) fue invitado al festival porque su cuento Sanador y los conejos fue uno de los diez ganadores del Premio Cosecha Eñe de la segunda edición española del evento, que se celebró en Madrid en noviembre de 2010. En esa oportunidad, en la cual resultó ganador del máximo galardón el argentino Horacio Convertini con Uru, participaron 2.074 relatos.

Festival y revista.

La que se celebrará en Lima entre el 13 y el 16 de abril será la segunda edición del capítulo latinoamericano del Festival Eñe. La primera se realizó en 2010 en la capital de Uruguay, cuando acudieron cerca de 5.000 personas y más de 150 escritores contribuyeron para ofrecer una programación atractiva.

Este año el evento convoca a 85 autores, entre los que se encuentran Antonio Skármeta, Hernán Rivera Letelier, Andrés Neuman, Zoé Valdés, Alan Pauls, Margo Glantz, Luis Freire, Mario Mendoza, Alonso Cueto, Darío Jaramillo Agudelo, Fernando Iwasaki, Julio Villanueva Chang y Enrique Planas.

El Festival Eñe fue creado por la revista homónima que edita el centro cultural La Fábrica, emplazado en Madrid. La programación incluye cineforos en los que se establecen relaciones entre filmes y literatura, una exposición dedicada al escritor Oswaldo Reynoso, además de talleres de narrativa, poesía y ensayo gratuitos. Los interesados en revisar la publicación pueden visitar el portal www.revistaparaleer.com.

Fedosy Santaella participará en el Festival Eñe 2011



El autor de Las peripecias inéditas de Teofilus Jones y Miguel Luna contra los extraterrestres será uno de los invitados especiales en Festival Eñe 2011, que se celebrará entre el 13 y el 16 de abril en Lima, Perú

Fedosy Santaella, finalista del concurso de cuentos Cosecha Eñe 2010, autor de Las peripecias inéditas de Teofilus Jones (Alfaguara, 2008) y de varios libros para niños y jóvenes, publicados bajo el sello Alfaguara Infantil y Juvenil (Historias que espantan el sueño, Fauna de palabras, Verduras y travesuras, Miguel Luna contra los extraterrestres, Cuentos sin palabrotas y Pasapuertas), estará entre los invitados de la tercera edición del Festival Eñe, que se realizará en Lima durante la tercera semana del mes de abril.-

Tras el éxito del primer Festival Eñe América, que se llevó a cabo en Montevideo en agosto de 2010, vuelve una nueva edición del evento organizada por La Fábrica, el Círculo de Bellas Artes, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Centro Cultural de España en Lima.

Durante esta nueva edición, se darán cita 85 creadores, entre los que se encuentran: Antonio Skármeta, Hernán Rivera, Letelier, Andrés Neuman, Zoé Valdés, Alan Pauls, Margo Glantz, Luis Freire, Mario Mendoza, Alonso Cueto, Darío Jaramillo Agudelo, Fernando Iwasaki, Julio Villanueva Chang y un nutrido grupo de autores peruanos. La jornada contará con una programación variada, pensada para todo tipo de público: entrevistas, conversaciones, conferencias, talleres literarios, conciertos, exposiciones, performances, firmas de libros, actividades especiales para niños y jóvenes, ciclo de cine y de lecturas.

El viernes 15 de abril, Fedosy Santaella dictará un taller sobre el cuento y la intertexualidad, y el sábado 16 participará en una conversación junto al poeta colombiano Darío Jaramillo Agudelo, titulada «La literatura como forma de resistencia».

Un poco más sobre el Festival Eñe

El Festival Eñe es una fiesta literaria que nace a propósito de la revista Eñe. Esta gran fiesta, que celebrará este año su tercera edición, se ha convertido en un espacio de encuentro entre lectores, escritores y editores. Nació en Madrid, en noviembre de 2009, y desde 2010 se multiplicó por dos, pues entre el 4 y el 7 de agosto de 2010, se realizó la segunda feria en Montevideo, Uruguay, que tuvo por nombre Festival Eñe América. En esta oportunidad, acudieron cerca de 5.000 personas, y más de 150 escritores contribuyeron para armar una programación atractiva, entre ellos estuvieron: Ricardo Piglia, Fogwill, Álvaro Brechner, Martín Caparrós, Edmundo Paz Soldán, Agustín Fernández Mallo, Javier Reverte, Elvio E. Gandolfo, Yuri Herrera, Vicente Molina Foix, Lorenzo Silva, Vivi Tellas, Iván Thays, Washington Cucurto, Andrés Barba, Julio Trujillo, Rafael Courtoisie y Leila Guerriero.

Para mayor información, los invitamos a revisar la página de Eñe, revista para leer: http://www.revistaparaleer.com/festival-ene


Fuente: Santillana Venezuela