sábado, febrero 19, 2011

Ready-made con palabras





Vivir es más cuestión de lo que uno
gasta que de lo que uno hace.

Marcel Duchamp.


Despojado del uso,
clavos en los pies
rueda de bicicleta en la frente,
y urinario bajo sus párpados,
el ready-made
nos deleita.

Reverenciado y temido,
patético y sublime,
el ready-made
nos recuerda
que tenemos alma.

Pieza del museo de la palabra,
sólo justificada
mientras permanece
en el repliegue de sí misma.

Pero afuera, en el mundo.
¿De qué vive? ¿Qué hace?
¿Cómo se le paga al ready-made
por ser un ready-made?

Recompensarlo no tiene sentido.
Nació sagrado
y roto,
como todo lo sagrado, roto.

Objeto mártir,
libre en su estropicio,
gastador de nada, hacedor del Todo,
hermoso y dueño de sus palabras,
o de las palabras arrebato.
¿Qué más quiere el ready-made?

jueves, febrero 10, 2011

Versos para el futuro


Tendré mil años
y me quedará un instante,
más allá del farallón,
descalzos sobre este puente de roca,
robinsones frente al mar,
lanzando piedras con nombres,
historias mínimas que fundan.

Tú, tan irreal de tan verdadero,
cinco años de luz
para este fantasma calcinado,
conmovido guardián
de tu épica enorme.

Tendrás mil años,
estarás más vivo que nunca,
mil años y estas palabras,
piedras al porvenir,
mi recuerdo de muerte.