
Vivir es más cuestión de lo que uno
gasta que de lo que uno hace.
Marcel Duchamp.
gasta que de lo que uno hace.
Marcel Duchamp.
Despojado del uso,
clavos en los pies
rueda de bicicleta en la frente,
y urinario bajo sus párpados,
el ready-made
nos deleita.
Reverenciado y temido,
patético y sublime,
el ready-made
nos recuerda
que tenemos alma.
Pieza del museo de la palabra,
sólo justificada
mientras permanece
en el repliegue de sí misma.
Pero afuera, en el mundo.
¿De qué vive? ¿Qué hace?
¿Cómo se le paga al ready-made
por ser un ready-made?
Recompensarlo no tiene sentido.
Nació sagrado
y roto,
como todo lo sagrado, roto.
Objeto mártir,
libre en su estropicio,
gastador de nada, hacedor del Todo,
hermoso y dueño de sus palabras,
o de las palabras arrebato.
¿Qué más quiere el ready-made?
