En el mundo de mi niño
las cuentas son así:
17, 18, 19, y
10 y 10.
En el mundo de mi niño
las cejas son bigotes
y por lo tanto
dos bigotes usa mamá.
En el mundo de mi niño
están a la orden del día
los barquitos en pizarra
y ahora también El Ávila.
En el mundo de mi niño
hay fuentes y chorritos
y los fines de semana
chorritos y fuentes
hay que visitar.
Este mundo
el de mi niño
comienza todos los días
a eso de las seis de la mañana...
pase usted
está invitado
y dele por favor el tetero
mientras yo duermo
tan sólo
otro poquito.
lunes, octubre 29, 2007
Otro mundo
jueves, octubre 25, 2007
Si un hombre te regala flores...
Sinseso hoy se fue a cortar el pelo a una peluquería. No aguantaba la trasquilada que se hizo hace unos días, hartó ya de lo largo que lo tenía y del calor que le daba. No es que le quedó mal el auto-corte, pero tampoco bien; así que en la primera oportunidad se fue a echar tijera. La verdad que él nunca ha sido muy exigente con eso de la cortadera de pelo. Le da igual una peluquería que una barbería. Necios y gente fea hay en todos lados, y en las peluquerías siempre se ven MILF bien puestas. Además, yendo a peluquerías, siempre está la posibilidad de que te atienda lo que Sinseso llama, una porno-peluquera. Eso nunca había pasado… hasta hoy. Aquella resultó ser una magnífica peluquera, morena, cabellos negros y largos, culo abombado y tetas proyectiles. Sinseso, que siempre anda con su cara de piedra, le regaló a la joven un “muy buenas tardes, señorita” y una gran sonrisa. Acto seguido se dejó hacer en el pelo. Así estaban, Sinseso disfrutando de soslayo las protuberancias, y la morena cortando entretenida, cuando llegó un mensajero con una caja de flores.
-Señorita, ¿usted es Magali?
-Sí, ¿diga?
-Firme aquí.
Magali firmó y le dijo al mensajero que dejara las flores en el asiento de al lado. El muchacho obedeció y se fue. La peluquera volvió a los pelos de Sinseso. Más allá, las compañeras y compañeros de oficio se divertían con un alboroto de chanzas amigables. Uno peluquero de pantalones blancos apretados y cabellos indescriptibles se acercó a las flores.
-¡Eeeesooo, Magali! –decía el joven moderno-. ¿Quién te las mandó?
-¡Ay, no sé! –dijo ella, fastidiada, indiferente.
-¡Ay, chica, ¿y no vas a ver?
-Bueno, ahí está la tarjeta, ve a ver.
El joven moderno de pantalones apretados sacó la tarjeta y leyó en voz alta:
-“Espero sepas disculparme. No me quites, por lo menos, tu amistad”.
La peluquera replicó:
-Ah, ese fue uno que boté hace poco.
-¡Maluca! –expresó feliz el joven de pantalones apretados, y se fue envuelto en risas.
Sinseso tampoco pudo evitar ver su sonrisa reflejada en el espejo. La morena, indiferente a todo, siguió entregada a su labor de tijeras y peines. Al cabo de unos segundos, aquella súper poderosa peluquera soltó, a manera de conclusión, lo siguiente:
-Ahora a los hombres como que hay que botarlos, para que le regalen flores a una.
jueves, octubre 18, 2007
TALLER DE NOVELA
(Temporada Oct07-Feb08)
Docente: Fedosy Santaella (Puerto Cabello, Carabobo, 1970). Es Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Se desempeña en el área creativa audiovisual, y es profesor de creatividad en el ICREA y en la UCAB. Autor de los libros de cuentos “Cuentos de cabecera” (Comala.com, 2001), “El elefante” (Conac, 2005, premio Certamen Mayor de las Artes y las Letras), y “Postales sub sole” (De la A la Z ediciones, 2006). Recientemente publicó con Edicions B, “Rocanegras”, su primera novela. Sus cuentos aparecen en diferentes antologías editadas en Venezuela. Premio Único en la mención narrativa de la Bienal José Rafael Pocaterra, bienio 2004-2006, por “Postales sub sole”. Mención de honor en la Bienal José Antonio Ramos Sucre en el año 2007 por “Piedras lunares”. Es editor de la blog-revista temática y de humor Los hermanos Chang (http://www.hermanochang.blogspot.com/), y lleva un blog literario personal: Caja Virtual (http://www.fedosysantaella.blogspot.com/).
Objetivos: En las puertas del siglo XXI, la novela se ha convertido en uno de los géneros más proteicos. Existen muchos tipos de novela, cada uno con sus propias estructuras, intenciones, voces y temas. El taller tiene como intención hacer que cada participante aborde su propio proyecto de novela, y llegue a comprender las estrategias necesarias para llegar a estructurar y realizar una novela.
Metodología: Lectura de “Mientras escribo” de Sthephen King, y “La loca de la casa” de Rosa Montero. Lectura de novelas contemporáneas, y comentarios en clase que nos ayudarán a entender las elecciones tomadas por los autores para contar sus historias. “El viejo y el mar” de Hemingway, “La enfermedad” de Alberto Barrera Tyszka y “No habrá final” de Roberto Echeto. Visualización de obras cinematográficas relacionadas con el tema: 23, Adaptation, Stranger than fiction y otras. Presentación en el taller de los avances en cuanto a la estructura y párrafos narrativos de la novela. Interacción entre los alumnos y el profesor con respecto a los escritos.
Temas: ¿Por qué la novela? ¿Qué es la novela? ¿Qué quiero contar? La historia principal. El argumento. Puntos álgidos. Giros de trama. Como en el cine. Conozcamos al señor Syd Field, y al señor Robert McKee. La explosión inicial. Qué ocurre, qué hace que los motores del argumento de la novela se pongan en movimiento. Acciones, emociones. La búsqueda del grial. El objetivo del personaje o de los personajes principales. La investigación. Los personajes: Carácter, deseos, secretos, conflictos, evolución. Selección del narrador. Tiempo verbal. Género. Tono o estilo. Capítulos: Inicio, presentación de personajes, desarrollo del conflicto, desenlace. Olvídate de todo, y arranca.
Duración: 12 semanas. Una sesión semanal de dos horas.
Horario: Jueves 7:00 a 9:00 p.m.
Inicio: Jueves 25 de octubre.
Santa Palabra es un centro de actividades literarias especialmente concebido para fomentar la expresión escrita y el intercambio cultural sin ningún tipo de inhibiciones. Además de la temporada regular de cursos, su oferta incluye seminarios intensivos, talleres sabatinos y Club de Lectura. Sin embargo, no se limitan a lo académico y sus espacios también sirven como punto de encuentro para quienes deseen disfrutar de recitales, entrevistas en vivo, encuentros con autores, lecturas dramatizadas y tertulias.
sábado, octubre 13, 2007
Los héroes suturados de Oscar Marcano
Alguna vez tuve la fortuna de disfrutar de Millennium, una serie de televisión magnífica, creada y escrita por Chris Carter, el mismo maestro que tuvo a bien concebir la saga de los Expedientes Secretos X. Mientras leía Puntos de sutura de Oscar Marcano, pensé repetidamente en un episodio de Millennium que se me antoja supremo. Una vez terminada la novela, esta referencia toma aún más fuerza.
En ese capítulo de Millennium (titulado Room with no view), tenemos una reminiscencia de la Irene Adler de Sherlock Holmes, una asesina de origen ambiguo (algo nos hace pensar que es el demonio mismo) de nombre Lucy Butler. La Butler reta al serenamente atormentado Frank Black con un misterio agudamente maléfico, que al final se convierte una revelación pavorosa. Black descubre que la Blutler secuestraba jóvenes para encerrarlos en una casa donde los mantenía sometidos a un subibaja emocional donde por momentos los trataba con suma crueldad y en otros los mimaba con suavidad de madre buena. A toda hora, para completar el horror, sonaba “Love is Blue” de Paul Mauriat en los ocultos altavoces sobre las oscuras celdas de aquel lugar demente. Esta mujer, representación del mal supremo encarnada en una especie de hippie hermosa, buscaba trepanar sus mentes con dosis sobrecargadas de aislamiento, vacío y locura. Es decir, anhelaba anular la voluntad de aquellos jóvenes, que estaban allí por ser excepcionales. Pero he aquí lo más particular: no se trataba de genios de las matemáticas, ni futuros ingenieros, abogados, médicos, líderes ecologistas, pacifistas prometedores, o prospectos de sacerdotes o místicos (a todos ellos el diablo los adora). No, estos jóvenes tenían algo que no se puede definir en palabras, una inteligencia especial, preclara. Digamos que estos muchachos estaban más despiertos que el resto de los seres humanos, y esto los hacía más peligrosos a los ojos del demonio que cualquier otra persona.
¿Por qué recordé esta extraña historia cuando leía la novela de Marcano? Porque creo que el autor está hablando de lo mismo. En Puntos de sutura, contamos con una cantidad de personajes que, en gran medida, son luminosos. Personajes diferentes, espirituales a su manera, y más sensibles y humanos que el resto de los mortales. Estos personajes, y como señala Antenore sobre Áyax en su texto de introducción a la historia de Puntos de sutura, son héroes perdidos, héroes que alguna vez tuvieron un peso específico en su sociedad y que, de pronto, con el golpe de biela de la historia, dejaron de tener valor e importancia. Los personajes de Punto de sutura, estos múltiples Áyax (que en el fondo son un solo gran personaje), están condenados a fracasar en un mundo al que no pertenecen. Nuestro tiempo, ese que se cuenta en Puntos de sutura, no es el de El enano, ni el de Kénidi, ni el de Sayegh ni, mucho menos, el de Moj y de Alfonso Gabbani. En cada una de sus historias -historias que ramifican el libro en una delicia de savia literaria-, entendemos que estos personajes son diferentes, que no pertenecen, que no están del todo porque quizás son demasiado inocentes, soñadores o idiotas. Simplemente, estaban destinados a otro tiempo, a otras vidas. El choque con la realidad los condena. Su alma ligera (en el mejor sentido de la palabra, como la entendía Calvino en Seis propuestas para el nuevo mileio), su alma de héroes destinados a grandes cosas, se van llenando de peso, de contaminación, de suciedad de mundo. Sólo les queda dos vías: o dejarse llevar y fracasar, o salir de la historia. En Puntos de sutura, sólo Alfonso Gabbani decide salir del juego: pero antes de salirse, se hunde en los meandros propios para contar en parábolas las razones de su muerte. Juzgo que Puntos de sutura tiene una unidad interna hecha a prueba de balas, y tengo la certeza de que no son un grupo de cuentos convertidos en novela, como se pudiera creer, sino una novela convertida en una miríada de cuentos, cuyos significaciones más profundas nos llevan siempre al mismo lugar: al entendimiento de los fracasos heroicos de esta novela. Sus personajes, como Áyax, fueron los más grandes héroes de su preclara existencia; no obstante, como Áyax, también fueron desterrados del mundo por ese nuevo tipo de héroe representado en Ulises, el astuto, el pensador, el pragmático, el que no tiene tiempo para morir en combate con gloria y honor, rechazando así la poesía del antiguo guerrero. No es Ulises el guerrero admirable, sino el padre de este mundo desajustado, de este mundo cambalache, como el tango. De allí que Antenore no termine de entender. El hijo no comprende que su padre es un héroe perdido que se aleja y se mata no por egoísmo, sino para que su hijo no corra el mismo destino de los preclaros. Dice Alfonso a su hijo: “Giacometti afirmaba que la verdadera gran aventura era ver surgir cada día algo desconocido en el mismo rostro”. Concede el padre al hijo la entrada al mundo enemigo y yerto, pero lo sospecha tatuado en la misma luz añeja y condenatoria (la guitarra, su gusto por la poesía…), y le advierte de sus peligros en el ejemplo de sus heridas mal saturadas. Alfonso Gabbani busca, como un predicador en el desierto, que el espíritu de su hijo se mantenga inalterable a pesar de la medianía del mundo. “Lo que intento decirte es que no renuncies a la facultad de la aventura.”
Y en el fondo de todo esto está la vida como género femenino, la vida mujer, la vida como Atenea, enemiga de Áyax, protectora de Ulises; la vida que es esta vida en la que los personajes luminoso-fracasados no caben. La vida-hembra representada en las mujeres que recorren la novela, mujeres que no son como estos hombres las anhelan: su epítome es la mujer alsaciana de Maigret, el famoso detective de Simenon; una esposa dura, centrada, de otro tiempo, como de otro tiempo son ellos. Dice Moj: “No pretendas tener una mujer voluble. No se te ocurra tener una mujer voluble”. ¿Acaso no es voluble esta vida? ¿Acaso no son volubles estos tiempos donde las fidelidades cambian a capricho? ¿No fueron siempre caprichosos los dioses y las diosas de los griegos, regidores del destino de los hombres? De allí que la imagen de la mujer a lo largo de la novela sea protagónica y vital. De allí que, no por casualidad, hemos comenzado a hablar de Puntos de sutura desde una asesina torturadora que al mismo tiempo nos recuerda a la astuta (tan astuta como Ulises), Irene Adler, más enemiga de Holmes que el mismo Moriarty. Espejos de espejos resulta la literatura.
Puntos de sutura es una obra compleja, y hay mucho más que decir de ella. Por los momentos, me quedo con esto, y no dudo en pensarla una de las obras más importantes y poderosas escritas en Venezuela en los últimos años.
Salud.




