miércoles, agosto 29, 2007

La revista RASGADODEBOCA número CUATRO 4 en Internet





Queridos amigos:


El gran Carlos Zerpa hace entrega del número 4 de

RASGADODEBOCA
anticatálogo de ideas en torno al arte
NO convencional…




Una apertura total de boca en dirección horizontal



lunes, agosto 27, 2007

La liga de los super héroes venezolanos presenta a...






viernes, agosto 24, 2007

Todas las etiquetas son negras




Dedicado a los etiquetadores de oficio



Aquel hombre leyó mi cuento y le puso una etiqueta:

"Es surrealismo puro".

Y yo que pensé que había escrito un cuento de Ciencia Ficción.




jueves, agosto 23, 2007

Taller de Cecilia Ortiz






Titulo del Taller: La poesía en su casa

Horas de Duración: Hora y media, de 5 pm a 6:30 pm

Inversión: 90.000 Bolívares

Dirección: Calle Guárico. Quinta Ebby,
Planta Alta, frente a las Residencias Urano.
Colinas de Bello Monte. Teléfono: (0212) 7535967

Duración: 3 Meses

Comienzo deseable: Martes, 4 de Septiembre

Breve intención de este Taller: Este taller va dirigido a aquellas personas que escriban poesía y que deseen corregir sus textos, así como también leer y estudiar la poesía de Rainer María Rilke, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, autores venezolanos como Rafael Cadenas, Ramón Palomares, Alfredo Silva Estrada, entre otros.

Breve nota curricular de CECILIA ORTIZ:

Nació en San Casimiro, Estado Aragua (Venezuela) en 1951.

Licenciada en Letras en la Universidad Central de Venezuela en 1984. Pertenecióm al 1er Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos durante 1974 1975, guiado por Ludovico Silva, Gonzalo Rojas y Guillermo Sucre.

Actualmente, y desde hace 15 años, dirige Talleres de Poesía adscritos al Consejo Nacional de la Cultura. Ha publicado los poemarios: Trébol de la Memoria (1978); La Pasión Errante (1986) Autorretrato (1993) Naturaleza inventada (2000), Entremarino (2006) y Daños espirituales (Bid & CO, 2007).


martes, agosto 21, 2007

ME GUSTA CALLE 13, ¿Y QUÉ?




¿Qué por qué me gusta Calle 13? No sé, quizás tenga mal gusto. Démosle el beneficio de la duda a sus detractores (a los de Calle 13), y a los míos. A lo mejor es eso, a lo mejor se me echó a perder el gusto, o acaso lo tengo echado a perder desde siempre, y por eso leo más a Federico Andahazi que a Roberto Bolaño.

Pero es así, me gusta
Calle 13.

Me gusta porque no es RAP, y no se parece al infame de Wisin. Me gusta porque hace estragos con el reguetón, porque toma riesgos, porque va más allá de lo evidente, con la espada de su augurio apocalíptico y burlón, y está haciendo algo nuevo, algo genial.

Las canciones de Calle 13 exhiben un desenfado creativo que te puede dejar boquiabierto de la envidia. Las letras que forja el Residente no son cualquier cosa. Hay que tener todo un amplio espectro de cultura callejera, hay que haber escuchado a Tego Calderón, mucho Heavy Metal (“tú escuchando RAP, yo Poison y White Snake”, dicen en “A Limpiar el sucio”), y a lo mejor leído a Bukowski, para obtener esa mezcla explosiva, exagerada en su justa medida, de irreverencia, desenfado, creatividad y poesía de la más ruda.

Son groseros, sí, y la mayoría de sus letras hablan de sexo, de los duros que son ellos como músicos, y de lo sabroso que es burlarse de los que quieren copiarse de ellos. Pero cuando hablan de sexo, cuando dicen las groserías que tienen que ver con el sexo, son insuperables. Aquí les lanzo un ejemplo del tema “Uiyi Guaye”, que está en su último trabajo:

Quiero tener sexo contigo sin darte un beso.
Quiero que sepas que todos tus fluidos
En mi lengua son bienvenidos.
Batida crema, crema batida,
Usted no dura mucho tiempo vestida.
Vamos a juntar tetilla con tetilla,
Yo quiero que patine mi barbilla
Por una montaña de pelo púbico,
Y en público, ponte creativa.
Vamo a enchumbarnos con saliva,
Porque yo se que tú quiere que yo coseche
Frijoles en salsa de leche.

La actitud de Calle 13 es la actitud correcta para ser incorrecto. Ellos son los Cervantes del reguetón. Así como el manco de Lepanto se burló de las novelas de caballería a través de su Quijote y las enterró para siempre en la hoguera del oprobio, así el Residente y el Visitante se burlan del reguetón, le señalan sus puntos débiles, y lo van transformando, convirtiéndolo en algo valioso, sin apartarlo de la cultura pop. Ellos son los nuevos satíricos, los maestros del difícil arte del humor a través de la burla; los malandritos, los mamadorcitos de gallo que están en la esquina, riéndose como hienas de los demás, y que entraron en un estudio a ponerle música a toda ese odio descomunal que llevan entre las piernas:

Debajo de los güevos míos tengo la peluca
Pa que te la ponga.

Eso es el humor: un ataque. Eso es la sátira: un ataque feroz, contra todo lo que se odia, contra todo lo que, a nuestra manera de ver (a la de ellos), está mal.

Calle 13 está en el pedestal de los burlistas. Y hasta de ellos mismos hacen viruta, al convertirse en los protagonistas de sus propios relatos. Su experiencia de vida, queda allí reflejada en un tema como "El avión se cae", donde el Residente, luego de haber consumido una buena cantidad de pepas comienza a alucinar y a ver un elefante que tiene sexo con una mona, y otras maravillas por el estilo; o en el “Tango del pecado”, donde unos futuros suegros acusan a los muchachos de hacer música satánica, señalamiento que es tomado por ellos para hacer un tema donde meten el dedo en la herida, más que el dedo, una pinza, y allí se fajan a hurgar con su humor tenaz. No puedo sino estar de parte de alguien que ve la vida con humor, y que además, lo hace mejor que muchos que conozco.

Me gusta Calle 13 porque experimenta, y la experimentación le sale bien. Destruye para construir, y construye portentos musicales. En sus canciones, ellos lo dicen: están echando a perder el género, porque “el género está atrasao, tiene un delay”.

Musicalmente, los de Calle 13 usan lo que tiene a mano: el tango, la cumbia, la ópera, el RAP. A lo largo o a lo corto; se meten aquí y allá, y crean. Su única intención: divertirse y divertir a los que los escuchan y a quienes los bailan. ¿Están haciendo historia musical? No podría decirlo. Pero sí sé que muchos fueron los que despotricaron contra el rock, el jazz y la salsa cuando nacieron. De todos modos, los Calle 13 no se caen a pasiones, y lo dicen así: “yo sé que soy la fockin moda”.

Para finalizar, les dejo esta otra joya de la “insultadera” magistral, que deja muy claro lo que ellos están haciendo y lo que se proponen:

Si todavía el residente a usted no lo convence
Es por que usted tiene la cabeza cerra´, cuadra´ como un cubo
O puede ser que tiene un tubo atravezao pol culo... uhh!
O puede ser que tu cerebro no está preparao pa tanto jugo.


domingo, agosto 19, 2007

Aprended de estas palabras




"Durante años usó un short creyendo que no era un traje de baño, pero en realidad era un traje de baño y nunca lo supo."


El Maestro Zen

lunes, agosto 13, 2007

Cada día atribuyo menos valor a la inteligencia



Hay algo muy particular que le ocurre a los escritores. Sucede que la gente cree que los escritores son personas lógicas, matemáticas, coordinadas. Puede que sí, puede que no; el género humano resulta harto variado. Pero no debemos pensar que el escritor-filósofo es la regla. El escritor no tiene porqué ser ni siquiera un intelectual. Esa es una confusión de nuestros días, y a la que se acude con demasiada frecuencia, con horrorosa y equivocada frecuencia. Al escritor se le piden razones, explicaciones. Se le pide que comprenda el mundo, cuando él lo que quiere es entretenerte con una historia.

Quizás, desde un punto de vista muy superficial, resulta comprensible que las personas crean que el escritor es una persona que tiene explicaciones para las cosas del mundo; al fin y al cabo, el escritor trabaja con palabras, y pareciera que las palabras tienen ese poder. El poder de explicar. Pero también se olvida que las palabras tienen otro poder, más oscuro, más ancestral. Las palabras sirven para hacer magia y que, como tal, como elemento inaprensible de la realidad, pueden ser ajenas a su taumaturgo. La magia de las palabras no es necesariamente el truco develado tras la cortina de la vida que saca de la chistera el epónimo de la era de la razón. La magia de las palabras puede ser la de los chamanes, la de los brujos. Olvidan, quienes leen a algunos escritores buscando en ellos sesudas cavilaciones de la existencia, que a lo mejor esas muy serias respuestas no están allí desde la razón, sino desde el alma. Porque es así, hay quienes leen a Saramago, a Kundera, a Oz o a Bolaños, buscando en ellos las complicaciones más complicadas de la vida, y de paso, sus respuestas. Un escritor es un artista, y como tal, a veces no tiene la más mínima idea de porqué escribió algo. Un escritor, por lo general, sólo quiere contar una historia, acudir a la nostalgia, contar el pasado, o imaginar otros mundos, pero detrás de todo aquello, así se halle en mil páginas o apenas en diez, no hay tinglados filosóficos que desentrañar. La literatura es un compendio de buenas historias, no un compendio de intelectualidades, y los escritores, no todos, pero sí muchos, son nada más que artistas, personas con una especial sensibilidad para convertir historias en palabras.

Cierro con unas palabras de Marcel Proust, uno de esos escritores de los que algunos se han ido detrás, buscándole las mil –sí, las mil- patas del gato:


“Cada día atribuyo menos valor a la inteligencia. Cada día me doy más cuenta de que sólo desde fuera de ella puede volver a captar el escritor algo de nuestras impresiones, es decir, alcanzar algo de sí mismo y de la materia única del arte.”


Ya con esto es bastante, ¿o no?

jueves, agosto 09, 2007

FAUNA DE PALABRAS







EL NACIONAL - Sábado 11 de Agosto de 2007



¿Cómo es un gato bebé? Un gato que gatea. ¿Y cómo es un cochino chino, una ballena comelona, un pato futbolista? El inventario de unos animales llenos de gracia está en Fauna de palabras, de Fedosy Santaella, ideal para que los padres se lo lean a los más chiquiticos de la casa.



DE VENTA EN TODAS LAS LIBRERÍAS NACHO

(Editorial Alfaguara, 2007)

jueves, agosto 02, 2007

Poesía de la mente de Enrique Enriquez







El arte de prescribir símbolos

"Poesía de la mente es un proyecto acerca del rol del artista como proveedor de imágenes inspiradoras. Imágenes que no se asientan en ningún sustrato físico, sino que nacen de la relación que el artista crea con una persona del público, y perviven luego en la mente del participante, desdoblándose como una mancha de aceite. Es un proyecto que nace de mi interés en la relación entre oráculos y poesía, y en las coincidencias que encuentro entre la figura del mago y el artista.

El epicentro del proyecto es un blog:



Allí recibo fotografías que gente de todas partes del mundo me envía. La oferta es muy sencilla: 'Voy a usar la poesía de tu propia mente para darte un mensaje. Tu imagen evoca en mi mente impresiones sobre tu subconsciente. Mi mensaje vendrá codificado en forma de metáforas, de modo que sea evidente sólo para ti.'

Presentar el proyecto 'en vivo' significa simplemente dar una pequeña charla describiendo los conceptos básicos de la poesía de la mente, para luego pasar a trabajar con aquellas personas del público que así lo deseen.

Saludos,

Enrique Enriquez".