jueves, mayo 31, 2007

Indignación semiológica




Queridos lectores y amigos, no quepo en mi indignación. Me permito abrir un espacio para hablar en serio, muy en serio. De verdad que estoy hasta la coronilla. Esto ya no se aguanta. Ayer, un amigo semiólogo (cuyo nombre me ha pedido se mantenga en el anonimato), me contactó para develarme una gran y horrorífica verdad. Una verdad que surge de un análisis profundo que atañe a su profesión, y que se relaciona con cierta promoción (cuña de televisión, ID, pieza “educativa”), de un canal de cable que está atentando directamente contra la soberanía nacional.

No es un secreto para nadie, que los medios de comunicación se encuentran conspirando para incitar un magnicidio contra el presidente. Uno de estos medios conspiradores, es un conocido canal de cable y que para niños, del que sólo voy a nombrar sus iniciales con el fin de defenderme de cualquier atropello. Estas iniciales son DK.

En este canal, vemos una muestra más que evidente del terrible plan conspirativo. Hay una promo, cuña, ID “educativa”, o como lo quieren llamar desde sus tecnicismos neoliberales, que muy solapadamente, pero siempre desde la invasión y el lavado de mente subliminal que busca causar estragos en la psique de los niños y niñas, jóvenes y jóvenas, padres y padras, y madros y madres. Veamos primero cómo es esta infame “pieza”:

Aparece en primer lugar el perrito patético ése cuyo nombre tiene las mismas dos letras ya referidas, es decir DK. El perrito está frente a una pizarra, y dice que su nombre consta de dos sílabas. Luego, pregunta qué otras palabras conoce el espectador de dos sílabas y a continuación tenemos un “clip” musical, donde aparece una muñeca que es una reducción vergonzosa de una niña mejicana dándole a un molcajete con un tejolote (molcajete es un mortero de barro de piedra, y tejolote es una piedra o mazo que se usa para moler sobre el molcajete). También vemos unos chiles japaleños, rojos, que acompañan a la niña y a los implementos.

La canción que acompaña el mentado “clip” dice:

El molcajete con su tejolote
Ja Je Ji… Ja Je Ji Jo Jú…
El molcajete con su tejolote
Ja Je Ji… Ja Je Ji Jo Jú…


Luego, aparece el logo del canal DK y la detestable cuña propagandística llega a su fin.

Ahora, amigos, he aquí el análisis profundo y claro de mi amigo semiólogo:

El pequeño perro en apariencia inocente, es la clara representación de un terrorista imperial, pues esa mancha negra que tiene en su cara no es una mancha, sino el antifaz con que perpetra sus fechorías. Según mi amigo, el antifaz siempre se relaciona con acciones oscuras, subversivas, conspirativas. Que tenga el antifaz en un solo ojo es una clara referencia al Gran Ojo que aparece en el billete de dólar de los Estados Unidos. El perrito además, usa gorrita, lo que es también una muestra evidente de su nacionalidad, pues las gorritas son propias del país del norte, contrastando con nuestro país, donde el sombrero de guama es lo típico. Luego, el perrito es blanco y negro, con un toque de amarillo en la plaquita que porta en el centro del pecho, cerca del corazón. El blanco, su color predominante, tiene que ver con la raza aria de ojos azules que predomina en la Casa Blanca, el negro con el petróleo que nos desean arrebatar, y el amarillo como el oro adorado por lo neo-liberales, que se encuentra muy cerca, en el caso del perrito, del corazón, lo que quiere decir que estos imperialistas no tienen corazón, y que sólo los mueve el ansia de lucro y poder.

Ahora, el perrito dice que su nombre tiene dos sílabas. Allí empieza a asomar su mensaje funesto. ¿Qué nombre también tiene dos sílabas? ¿Qué apellido también tiene dos sílabas? Pues claro, el nombre y el apellido del presidente. Así, el mensaje es el siguiente: “Estén pendientes, lo que vamos a transmitir tiene que ver con aquel que posee dos sílabas en el nombre y en el apellido”.

Acto seguido aparece esta mala representación de una muchacha de las clases bajas mejicanas. Para los imperialistas neo-liberales, todos los pobres son iguales. Es decir, esta mejicanita podría ser también una compatriota nuestra, una muchacha de clase baja de nuestro amado país.

En el “clip” vemos que esta muchacha pobre golpea un molcajete con un tejolote. Es una clara incitación a la violencia, al asesinato. Golpear, aplastar, asesinar. No cabe duda de que se busca taladrar en la mente del pueblo, a través de un laboratorio comunicativo y psicológico, el magnicidio.

Luego, tenemos el detalle de los chiles jalapeños, el cual es fundamental, y para nada inocente. Fíjense: “chile” empieza con “ch”, y bien sabemos que el apellido del presidente comienza por “ch”. Y no sólo eso, sino que “chile” es una referencia más que directa a “Chile”, el país. “Chile”, para los imperialistas siempre desemboca en la imagen de Allende, líder de izquierda que fue masacrado vilmente por militares adeptos al imperialismo yanqui. Además estos chiles son rojos, y rojo es el color que representa las ideas de nuestro querido presidente.

Finalmente, la canción no sólo llama al homicidio, sino que se ríe a carcajadas, goza su maléfica intención. He allí la razón de la repetición de las sílabas "Ja je ji... ja je ji jo jú".

Así, amigos, queda clarísimo que el imperialismo y el neo-liberalismo siguen trabajando en la perpetración de un magnicidio. ¡Qué indignación, qué indignación! ¡Por barbaridades como éstas, se decidió no renovar la concesión de RCTV!

Muchas gracias, y hasta la clase que viene.

miércoles, mayo 30, 2007

¿Recuerdan el diccionario de la neo lengua?






Año 2007 (aunque podría ser el 1984 de Orwell):


Telésforo agarró las llaves y abrió la puerta. Luego la finalizó (la puerta) al pasar. Luego se dio cuenta de que se había olvidado las llaves del carro, y volvió sobre sus pasos. Abrió la puerta, y entró. Al pasar, cesó la concesión de la puerta, pues la delincuencia está muy fuerte, y hay que no renovar las concesiones de cualquier puerta por las que uno pase, así sea por escasos minutos que uno esté en el sitio. Buscó en su cuarto. Por encima no las vio. Abrió la gaveta de su mesita de noche, no encontró las llaves. Decidió no dejar abierta la mesita de noche, y la finiquitó. Luego fue hasta su clóset. Lo abrió. Uno de los entrepaños estaba ocupado por sus efectos personales. Allí consiguió las llaves. Las tomó y clausuró la puerta del clóset. Salió a la sala y fue directo a la puerta de salida. La abrió, pasó, y sin mayor contemplación no renovó la concesión de la puerta, pasándole las llaves, eso sí. Caminó por el pasillo, hacia el ascensor. Al bajar la mirada, vio con horror que tenía bajado el cierre del pantalón. Se detuvo, dio termino a la apertura de su cierre. Siguió caminando. Eso es todo.

Una concesión que se renueva solita




Era el año 1989, y el padre Jesús Gazo nos daba clases de filosofía en la UCAB. Sus cátedras eran extrañas, fascinantes, hipnóticas. Lo recuerdo claramente explicando apasionadamente desde sus ojos azules de lúcido alucinado en qué consistía el protestantismo. Tal era su impetú que me sentí tentando a cambiarme de religión por esos días. Pero este no es el asunto. El asunto era que ahí, frente a nosotros, teníamos a un jesuita hablando de la reforma como si él la hubiera llevado a cabo, como si él creyera en ella, como si su congregación jamás hubiera sido la abanderada de la Contrarreforma. Tengo la convicción de que en otros tiempos, quien batallaba contra un pensamiento valioso y consistente, tomaba en serio y hasta admiraba al contrario. Esto ya no es así, por lo menos en este país. Sobre todo porque se carece de un pensamiento “valioso y consistente” contra el que esgrimir argumentos. Pero este tampoco es el punto. Ni mucho menos las posiciones actuales de Gazo hacia el socialismo o hacia el presidente. Voy a otra cosa.

Quiero decir que, un día, en una de esas clases, el padre Gazo comenzó a hablar de la masacre a los jesuitas, acontecida en la víspera, la noche del 16 de noviembre en la UCA, universidad católica de El Salvador. Habló del padre Ignacio Ellacuría, su amigo, su colega. Habló de la violencia, de la izquierda, de la derecha, de los militares. Sobre todo de la violencia de los militares. Se preguntaba Gazo cómo era posible que nadie, en la universidad católica de Caracas, hubiera alzado su voz por el asesinato de los jesuitas.

De algún modo, Gazo no instigó a hacer algo. Y lo hicimos. De un modo muy inocente, muy aséptico. Pero debo decir a nuestro favor que lo hicimos. No tomamos las armas, no salimos a tirar piedras. No, buscamos marcadores, cartulinas, e hicimos algunas caricaturas-afiches, estilo Zapata digamos, salvando las distancias. Pusimos los afiches en las paredes de la universidad, sobre todo por los lados del cafetín. Unas horas más tarde, la mayoría de nuestras pancartas yacían pisoteadas en el suelo, rayadas. Las pocas que quedaban en pie, también habían sido “intervenidas”. En letras puntillosas y deformes nos llamaban “ñangarosos”, nos mandaban para Cuba. Nada habíamos escrito en ellas que expresara alguna filiación con la izquierda. Nuestras consignas eran más bien un llamado a la no-violencia. Nunca entendí de dónde salió tanto odio, tanta saña. Hoy día, quizás siga sin entenderlo, aunque sospecho las razones que movieron a algunos a tratar de ese modo nuestro intento por hacer conocer nuestra voz. Las razones egoístas y confortables de quiénes duermen el sabroso sueño de su estulticia.

Esta mañana, yendo al trabajo, me detuve en un semáforo. Un grupo de estudiantes de una escuela cercana, se acercó a mi carro. Eran muchachos de bachillerato. Mostraban pancartas con frases varias, todas llamaban a la libertad de expresión. Uno de los muchachos se acercó a mi carro, y en el vidrio trasero a mano derecha, escribió con no sé que material blanco las siglas “RCTV”. Cuando iba de vuelta hacia la parte de adelante, noté que llevaba una flor en la mano. Me vino a la mente la imagen de los jóvenes que han estado protestando, aquellos que se han arrodillado y alzado las manos frente a los policías y sus bombas lacrimógenas, sus perdigones, su fuerza organizada y bestial. Me recordé entonces. Me recordé en 1989, me recordé dibujando afiches-pancartas, y seguí mi camino, con mi RCTV en el vidrio. Me habría gustado más que el muchacho escribiera “LIBERTAD”. Pero para él, en este momento RCTV es sinónimo de libertad. Antes ellos (y por ellos), no puedo manifestar mi indignación, mi enojo ante lo que considero una confusión de objetos u objetivos. Quizás otro Fedosy hubiera bajado el vidrio, quizás otro Fedosy hubiera despotricado contra aquel grupito. Pero me recordé, claramente me recordé en 1989, primero emocionado, luego triste, ofendido, siempre inocente ante mi pequeñísimo ejercicio de libertad de expresión.

Nunca he tirado piedras. Mis piedras son mentales. Estos muchachos quizás tampoco lleguen a ser tira piedras profesionales. ¿Deben serlo? No creo. Ellos son valientes sin armas, valientes hasta donde pueden, valientes hasta donde deben. Porque su obligación, vamos a estar claros, no es convertirse en revolcuionarios o héroes libertarios. No, su obligación es ser jóvenes, y estudiar, y prepararse para ser adultos decentes.

Pienso que nuestros muchachos nacieron y crecieron en una sociedad violenta, dividida, saturada de odios y de voceros gubernamentales que gritan sus furias en público y muestran sus tanquetas, y quizás por esto, por ser testigos tempranos de la violencia, comprendan que no es con piedras y tanquetas que se resuelven los problemas. También puede que sepan que la pasividad tampoco sirve de nada.

Estos jóvenes luchan por un canal que quizás pasaban por alto, un canal que nunca veían. Es paradójico, nunca conocieron los buenos tiempos de RCTV, pero igual lo defienden. En el fondo, luchan por otra cosa. En el fondo, luchan contra el miedo. Quieren creer que pueden vivir en un país sin miedo. En un país donde se puede decir bien. En un país donde “cuatro catiritos” son tan venezolanos como cuatro negritos. Eso hay que respetarlo, y no dar un manotazo y decir que todo es obra de la conspiración. Yo me pregunto: ¿y cuando no quede ni un solo espacio donde expresar una idea, y la gente igual salga a la calle, seguirán diciendo que todo es culpa de los conspiradores mediáticos? Los muy mentecatos no terminan de entender que la libertad está en la cabeza, y que cada ser humano, nace con ese chip ya instalado.

¿Será que al final, cuando ya no les quede otro recurso, nos van a hacer una lobotomía? En eso andan, pero aunque la medicina diga lo contrario, las neuronas se regeneran, y el cerebro, como la libertad, es un producto natural renovable, una concesión que se renueva solita.

lunes, mayo 28, 2007

Algunas cosillas




-Mienten, de ambos lados mienten.
-Uno no mostró lo que ocurría por aquí.
-El otro no mostró lo que pasaba por allá.
-Todos manipulan la información.
-Todos son indignos.
-Ellos quieren que seamos carne de cañón. De su cañón.
-Que peleemos. SUS PELEAS.
-Como si fuéramos la infantería de sus ejércitos de locuras, de avaricia, de ambición.
-Aprovecharon para decir cosas inconcebibles.
-Tomaron ventaja de su rol de víctimas.
-Manipularon los sentimientos. Jugarreta sucia.
-¿Alguien se acuerda del cerco de las preventas?
-No servía lo que se fue, tampoco lo que llegó.
-Porque de lo que he visto hasta ahora, nada de calidad.
-El cliché: ser venezolano es el tambor, o el joropo. (Nueva programación).
-En estos tiempo pareciera que solo el tambor.
-Tendrán prioridad noticias culturales.
-¿Pero cuáles noticias culturales?
-La Libertad de Expresión está en peligro desde hace rato.
-Desde hace rato, no desde el momento que Marcel Granier lo dictamina.
-DICTA-MINA.
-¿Y nadie ha pensado que Granier también tiene su cuota de culpa?
-¿O es que ese señor estaba de manos atadas?
-¿Le taparon la boca?
-¿No podía negociar?
-¡Ah, pero la dignidad no se negocia!
-¿Y los puestos de los trabajadores?
-Algo me huele mal en todo este jueguito libertario de Granier.
-Si hablamos de Libertad de Expresión, empecemos entonces por nosotros mismos.
-¿Tener como opción mirar un canal que nunca veía es una muestra de mi libertad?
-¿Ya no tener como opción mirar un canal que nunca veía es perder mi libertad?
-Yo simplemente creo que esta es una lucha de patanes.
-De los patanes de cuello blanco que están arriba.
-Una lucha de patanes donde yo no tengo nada que hacer.
-Yo no salgo a marchar porque no soy soldado.
-Pero no te critico que tú SÍ salgas a marchar.
-Ese es tu derecho, y tu deber.
-¿Pero por qué me criticas a mí, entonces?
-¿Por qué me miras con odio?
-Con el mismo odio que criticas.
-¿No estábamos hablando de libertad?
-¿No estábamos hablando del respeto a los demás?
-Me parece que está bien que tú defiendas tus principios.
-Estos son los míos, y si no te gustan, tengo otros, pero son parecidos.
-Yo dicidí no gritar.
-No vociferar.
-No llorar.
-Yo decidí no comerle cuento a ninguno de esos pillos.
-¿Qué pasaría si en este país decidimos no comerle cuentos a nadie?
-Afuera hay un montón de asesinos esperando que les den excusas para matarte.
-Les sale baba de la boca, ¿no te das cuenta?
-Sólo eres una pieza del juego.
-¿Convertirte en una pieza del juego, dejarte manipular, es expresar tu libertad?
-¡Y esa vaina de Lara con el atentado al Papa y la canción de Rubén Blades!
-!Por favor!
-¡Y ese tonito que se le sale a lo jefe máximo!
-Vendrá la Copa América, y todo pasará (Bisbal dixit).
-“¡Si Dios existe, saca a ese demonio!” (la abuela Gloria).

ALIENADO



A ver, Telésforo tenía un micrófono, y se lo quitaron. Dijeron que gritar como gritaba por el micrófono le hacía daño a su delicada salud mental. Telésforo tenía un cuaderno y un lápiz, y se lo quitaron. Dijeron que con las hojas podía cortarse las venas, que con el lápiz podía atravesarse el corazón. Telésforo también tenía un muñeco, y también se lo quitaron. Dijeron que eso de hablar con un muñeco era cosa de locos, y lo que ellos precisamente querían era sacar de su alienación al paciente.

Telésforo se quedó sin nada. Se pasaba el día sentado en una silla, encerrado en un cuarto. Por la ventana, veía pasar sombras. Se le antojaban monstruos de la realidad. Pero nada podía hacer. No tenía micrófono, no tenía papel y lápiz, no tenía muñeco.

Un día, Telésforo despertó, y salió a la calle, al mismo tiempo que lo hacían todos los telésforos de aquel país. Salieron de las planicies, salieron de las lomas, de los cerros, de las montañas, de las colinas, del desierto, de la playa, del centro, del este, de sur, del norte, y devastaron las ciudades, a la búsqueda de los micrófonos, del papel, del lápiz y del muñeco que les habían quitado.

viernes, mayo 25, 2007

Cada día entiendo más a Vito


A los caballeros de Australia


Si algún día vuelvo a nacer, yo sé quien seré. Nada más y nada menos que un lord inglés, un sir elegante, un gentleman alto, pálido y de bigotes, con una herencia más o menos decente que me aleje del trabajo toda la vida. Pasaré los días en un club de caballeros, sentado en un sillón, fumando pipa y tomando brandy (eso sí, siempre sobrio, siempre comedido). Seré masón. Del círculo interno. Sabré esgrima, jugaré pool, y no me gustarán los carros (eso quiero que perdure de esta vida que ahora transito). Destacaré en ajedrez y escribiré relatos detectivescos.

Tendré amigos igual de ingleses, igual de lores, igual de masones, con los cuales cultivaré una amistad sin grandes dramatismos. Una amistad a la medida, una amistad inteligente. Soltero, eso sí, hasta el fin de mis días. Amigo y amante de suaves mujeres blancas, de senos generosos, de labios carnosos y largos cabellos negros. Modelos serán, o curadoras de arte.

Por lo menos una vez al año, viajaré. Conoceré cientos de países, tierras lejanas, templos perdidos, para luego volver a refugiarme en las confortables sombras de mi club. No me gustará la playa, pero sí viajar en barco. Tendré un velero. Jamás una avioneta.

Una tarde, conoceré a un mafioso de nombre Tony. Jugaremos póker, y conversaremos sobre películas de vampiros. Después cenaremos pasta en compañía de dos negras hermosas en alguna parte del Soho.

Y cuando me hablen de Venezuela, pensaré que queda en África, y lejanamente recordaré un nombre: Vito Modesto Franklin.

miércoles, mayo 23, 2007

¡Larga vida al vino de Erzebeth!





lunes, mayo 21, 2007

LOS BLOGUEROS




No tengo mucho que decir de los blogueros. Sé que hay quienes se consideran eso, “blogueros”. Para mí, llamarse “bloguero” es como llamarse “articulista de opinión”, una invención de oficio de aquel que no tiene oficio.

Aunque ahora que lo pienso mejor, no sé… puede que haya individuos con mayor necesidad de cariño que otros, y esos quizás sí son de la raza de los “blogueros”; aquellos que se visitan con histérica frecuencia, que forman comunidades y se dejan comentarios jaculatorios sin vergüenza alguna.

En cuanto a las personas que tienen blog y no viven solamente para ello; es decir, en cuanto a las personas normales que tienen blogs y ya, pienso de ellas lo mismo que pienso de las personas en general. Es decir, que hay gente buena y gente mala, gente interesante y gente aburrida, gente con la que me gustaría sentarme en una mesa a conversar y gente con la que jamás me tomaría un café o un juguito.

Cada quien en lo suyo. Esa es mi creencia.

Para terminar, yo veo el ejercicio del blog o la bitácora digital como una herramienta más de la escritura, y de establecer contacto con el mundo o con los lectores, aunque hoy día no tengo muy claro que es eso de “mundo” o de “lectores”.

martes, mayo 15, 2007

TALABARTERÍA DE LOS HERMANOS CHANG


El cuero se puso de moda

Un nuevo negocio de los hermanos Chang ha abierto sus puertas

www.hermanoschang.blogspot.com

lunes, mayo 14, 2007

Sólo quedan los amigos




Como la mayoría de los niños, Terencio tenía un amigo imaginario. Kolcha era su nombre. Según Terencio era un muchacho flaco, alto, que tocaba muy bien la gaita escocesa. Contaba Terencio con seis años cuando nombró por primera vez a Kolcha. Sus padres, como todos los padres, se preocuparon. Se decían que su hijo tenía algún problema. Quizás ellos no le estaban prestando la debida atención, quizás algo pasaba en el colegio. Quizás se sentía solo. Decidieron invertir más tiempo en el niño y hasta se pusieron a trabajar en la producción de un hermanito, que nació transcurrido el lapso indicado para los embarazos en los seres humanos. La llegada del hermanito fue, claro está, un gran error. Terencio mostró los consabidos celos del primerizo hacia el recién nacido y se enfrascó más en su amistad con el flaco Kolcha. Cuando el hermanito (que se llamaba Rigoberto), creció, Terencio lo ignoró, a pesar de que ya podían entenderse y jugar como iguales. Terencio sacaba a relucir las razones de Kolcha. El flaco decía que Rigoberto era un mojigato, que le aburría.

No hubo manera. Terencio, con doce años, aún andaba con Kolcha. A parte de esto, todo parecía estar bien con el muchacho. Era excelente alumno, tenía un humor mordaz, practicaba kárate, hacía deportes y hasta tenía un grupito de amigos. Pero el amigo-amigo de Terencio, era Kolcha. Su experiencias más profundas y formadoras, los lances más atrevidos, las aventuras más peligrosas, y sus primeras incursiones al universo del sexo opuesto, fueron junto a Kolcha. No era raro escucharlo decir algo así como “estaba hablando con Kolcha, cuando se acercó María Eugenia a pedirme un beso”. Sus amigos, de tanto oír de sus aventuras junto a Kolcha, ya no se asombraban, ni lo ponían en duda… ni siquiera bromeaban. Cabe destacar que Terencio era hábil en las artes marciales, y pegaba duro y hacía comer tierra hasta el más pintado.

A los dieciséis, Terencio y Kolcha eran uña y curruña. Las cervezas, el monte, las rondas nocturnas en el carro de papá, en todo estaba Kolcha. Que si anoche nos echamos una buena pea, que si estuvimos jodiendo hasta las tres de la mañana, que la carajita que nos tiramos, que el pana bebe demasiado, que va a parar en alcohólico. Kolcha, Kolcha y más Kolcha.

A las veintisiete, Terencio se casó, y ahí fue cuando las cosas se pusieron feas. Porque Kolcha dejó de ser un amigo imaginario, para convertirse en un amigote imaginario. Su mujer, Clarisa, empezó a molestarse con tanto Kolcha para acá y Kolcha para allá. Terencio llegaba ebrio a las tres de la madrugada, y decía “pero mi amor, andaba con Kolcha”. Como si Kolcha pudiera ser garantía del algo. Su mujer exigió hablar con el amigote. Terencio, viéndola como quien mira a un loco, le respondió:

-Pero mi amor, tú sabes que Kolcha es mi amigo imaginario.

Fue el colmo. Clarisa hizo las maletas y se fue de la casa. Antes de partir, antes de dar el portazo, dijo lo que ya suponemos que debía decir:

-O es el tal Kolcha o soy yo. Tú decides.

Semanas después, Terencio llamó a Clarisa.

-Mi amor –dijo-. Quiero que volvamos.

-¿Y Kolcha? –preguntó ella con voz de escéptica.

-Lo subasté en Internet. Lo compró un esquimal solitario.

-¿Y el Kolcha se dejó vender así como así?

-Bueno, sí… Siempre ha querido conocer el Polo Norte, y no se lo pensó dos veces.

Hubo un largo silencio. Terencio entonces se dispuso a lanzar el golpe final:

-Y lo mejor de todo es que con el dinero de la venta de Kolcha, nos vamos a ir de viaje para París tres semanas.

Su mujer empezó a dar saltos de alegría. “Te amo, Terencio, te amo”, gritaba emocionada. Terencio hizo una gran sonrisa de satisfacción. Kolcha, en el clóset, abrió una lata de cerveza, y acarició el fajo de dólares que había obtenido gracias a sus conciertos con la gaita escocesa. Los amigos son los amigos, y uno siempre debe ayudarlos, pensó. Además, le parecía fenomenal la idea de quedarse un tiempo solo en la casa. A veces, los amigos necesitaban separarse un tiempo, para luego seguir con la fiesta, las fuerzas renovadas, y con más ganas de llevarse el mundo por delante.

jueves, mayo 10, 2007

LAS GUERRERAS MILF



Siempre han existido. Pero ahora se las llaman MILF, y hacen pornos. Las recuerdo claramente. Deliciosas señoras, madres de tus amigos. Todos hemos soñado con una así. Señoras rellenitas, tetonas, culonas, y en mono. Yo siempre las recuerdo en mono. Y eran tan cariñosas con uno, y te sacaban a pasear, y te llevaban a la playa, y tú las veías en trajes de baño, y después, en la noche, tú en tu cama…

Ahora las llaman MILF. MILF: “Moms I´d Like to Fuck”. El término viene de la pornografía. Existe una página WEB que se hizo célebre por ellas: MILF hunter, cazadores de MILF, muchachos jóvenes que salen a la calle a buscar mujeres tristes, patéticas, desoladas que no reciben lo que anhelan en casa, y andan amargadas e histéricas por la vida. En resumidas cuentas: señoras cuarentonas infelices que no han recibido su ración diaria de sexo y rock and roll. ¡Ah, pero siempre habrá un muchacho dispuesto a transformar a las señoras cuarentonas en sonrientes MILF! Tan necesitadas de cariño, tan aburridas, tan histéricas estas señoras cuarentonas. Pero esos muchachos saben que ellas están de a toque, que sólo hay que hacerles un cariñito, y ¡listo!, a la cama, las piernas abiertas o las nalgas hacia arriba; por todos lados, hasta por las orejas. Este es el simple argumento de una historia MILF: el encuentro de dos necesidades: la de un muchacho necesitado de sexo, y la de una señora cuarentona urgida de cariño.

Hace poco un amigo me dijo: “las jevitas de ahora son muy enrolladas, yo las prefiero MILF”. Se supone que las MILF, una vez que se han asumido MILF, dejan de ser enrolladas, porque ya descubrieron la fuente de la felicidad. Las MILF se hinchan. Las MILF se crecen. La silicona, el gimnasio, el botox, los hilos dentales, el look de actriz porno (¡pero claro, si todo empezó en la pornografía!) forman parte de sus códigos, de su día a día.

Las MILF son la hipérbole de la liberación femenina, interpretada, deformada por los hombres y por los comerciantes del sexo en línea y en video. Las MILF son el rebote de la pelota que lanza la mujer realizada (o repotenciada). Lo más insólito, es que la respuesta a ese rebote (el contra-rebote), es un raquetazo aún más poderoso. Porque allí está la trampa: la fantasía es un juego de espejos, es un globo que se infla. Entonces, de las páginas WEB, de las películas porno, la MILF brincan a la realidad, vueltas carne e implantes, actrices pornos que no son actrices -pero que sí coquetean con el porno-. Están en las calles, comen en los restaurantes de moda, zarandean sus nalgas por los centros comerciales, van a los bares en camada, y se muestran frívolas, provocadoras, esposas desesperadas quizás, ¿swingers… quién sabe? Hay sí una certeza: lucen felices, lucen satisfechas, deseosas de sexo pornográfico, de sexo MILF.

Entonces, ya la MILF deja de ser una señora cuarentona amargada, y está siempre a la vuelta de la esquina, esperando que un cazador la aceche, y la ensarte. La MILF de los mil rebotes en la sala de los espejos, quiere sexo porque sí, porque está de moda. Porque las MILF no son mezquinas, porque las MILF saben que tienen un cuerpo conservado en el gimnasio, repotenciado en el quirófano y experto de años.

La generosidad de la MILF es pródiga, su cuerpo es un campo abierto y poblado de cerritos para hacer motocross un rato.

¡Qué felices son las MILF!

lunes, mayo 07, 2007

LOS PLACERES DE SHIGEO


Shigeo Katona, humilde albañil de 45 años, natural de Sunagawa, tenía unas maneras muy particulares de vivir la experiencia sexual. Pero en aquella ciudad de apenas 20 mil habitantes, los rumores sobre sus preferencias se estaban convirtiendo en una gran bola de acero que amenazaba con aplastarlo. Así que un buen día, Shigeo decidió irse a Tokio, lugar múltiple y proteico que le permitiría dar rienda suelta a la práctica que le daba mayor placer lubrico: meterse en los baños públicos para escuchar el repique del líquido íntimo de una japonesa penetrando el agua de la poceta.

Pronto, nuestro discreto albañil supo que había otros a los que el acto de la “meada femenina” (yosihago sentada) también les producía placer. Shigeo sintió una extraña sensación de alivio al enterarse de que no estaba solo en el mundo, pero al mismo tiempo intuyó que el fin estaba cerca. Mientras más “audiomeones” (yosiescucho elchorrito) hubiera, más posibilidades habría de ser descubierto.

El asunto se volvió aún más preocupante cuando se percató de que el número de fanáticos crecía, que su particular placer se convertía en una moda.

Entonces, muchos inexpertos fueron atrapados in fraganti y un gran escándalo se armó en la ciudad. Las mujeres reclamaron a las autoridades una solución urgente al problema. De nada sirvió la represión policial. Era como si se multiplicaran. Daba la impresión de que por cada yosiescucho elchorrito que cayera en prisión, tres más salieran a la calle.

La respuesta al conflicto de la yosihago sentada llegó de manos de un joven japonés, miembro de Mensa y amante de los dibujitos pornos.

Nagasuri Yohashita era un muchacho recién salido de la adolescencia, cerebro de las matemáticas y experto en 18-kin y seijini manga (pornografía ilustrada, es decir, dibujada). Pero Nagasuri se consideraba, sobre todas las cosas, inventor. Él quería ser uno de los grandes. Soñaba con hacer algo que dejara su nombre escrito sobre la pared de acero del tiempo. No sabemos sí así será, pero de algo podemos estar seguros: Nagasuri Yahashita inventó la “cajita anti-audiomeones” (Aquíyanoescucha Niunchorrito).

La presentación de la cajita a las autoridades respectivas es una historia digna de ser contada.

Una tarde, Yohashita acudió a la cita que le habían pautado una semana antes con el Ministro de Sanidad y Buenas Maneras. Sentado en el lobby del despacho, el muchacho presenció un revuelo extraño entre los empleados, y luego unas imprecaciones en el más puro japonés de los tiempos feudales.

La razón: ninguno de los secretarios del ínclito ministro Tamura Yokanashi había recordado la cita; por lo tanto, aquel día, a aquella hora, el ministro se hallaba tomando té en compañía de sus acólitos, todos en paños menores frente a un jardín repleto de bonsáis de largos cactus bolivianos (los establecimientos sado-masoquistas en los Estados Unidos y en Alemania los compran a precios exorbitantes). El ministro Yokanashi, hombre con un sentido del deber muy arraigado, dejó entrar inmediatamente a Yahashita y éste, luego de quedarse también en paños menores, le presentó al ministro Yokanashi un dispositivo muy sencillo.

Se trataba de una cajita con un botón, que se adhería a la pared de los baños. El procedimiento era el siguiente: cuando una mujer entrara a orinar, ésta presionaría el botón y de inmediato comenzaría a sonar el sonido de las olas del mar y del viento, lo cual apagaría el tamborileo de la yosihago sentada cayendo sobre el agua del bajante.

Yokanashi no cupo en su dicha, y de inmediato firmó contrato con el joven inventor (que se hizo millonario y se fue a vivir a Venezuela, porque había escuchado decir que allá todo era rumba y más rumba).

En menos de un mes, se colocaron en todos los baños de Tokio las Aquíyanoescucha Niunchorrito. Los pobres yosiescucho elchorrito se las vieron feas. La cajita ciertamente opocaba el sonido de la meada femenina, y además estaba diseñada con un arte inextricable que la hacía imposible de desconectar.

Shigeo Katona, el albañil de Sunagawa, nunca fue descubierto en estos menesteres. Ni ya lo sería, pues la invención de Nagasuri Yahashita había acabado con sus días de excelentísimo yosiescucho elchorrito.

No obstante, la desesperación llenó su pecho. Su vida ya no tenía sentido. Sin rumbo, vagó por las calles, lanzando sus lamentos al sol y a la luna.

Una noche, al pasar frente a una lavandería, vio a una mujer sacando su ropa íntima de la secadora. Shigeo se detuvo. Un fogonazo hizo luz en su pecho. Shigeo entró a la lavandería.

Dio varios vueltas por el sitio, observando, planificando. Por fin, abrió una secadora que lucía desamparada, y robó dos pantaletas. Se las metió en el bolsillo del pantalón y salió caminando del sitio. Ya en la calle, echó a correr.

Bajo un puente, entre sombras, contempló arrobado las pantaletas. No cabía en su excitación y en su contento: había dado con una nueva razón de vida.

Seis años después, Shigeo fue detenido. En su apartamento, se encontraron 3.977 pantaletas, 355 sostenes y 10 pares de medias.

jueves, mayo 03, 2007

Sobredosis de Bolaño


leer a Bolaño

adorar a Bolaño

adorar a Bolaño sin leer a Bolaño

leer solamente a Bolaño

no leer a nadie más que a Bolaño

denigrar de los demás usando a Bolaño

escribir como Bolaño

imitar a Bolaño

pensar que solamente Bolaño

desenterrar a Bolaño

para darle el culito a Bolaño

pero olvidan la lección principal de Bolaño
su lucha contra todos los monstruos
contra todos los jueces del gusto literario
para ser Bolaño
y solamente Bolaño...
(malo o bueno
genial o mediocre
guste o no guste
no se trata de eso)


que se jodan todos los Bolañitos

Strong salvaje




Cocoloca Tyson es ambientalista, fisicoculturista, "vegetarianista" y budista.


Un día que estaba en un restaurante de vanguardia, almorzando con una amiga íntima, se puso bravísima porque en una mesa cercana una mujer estaba fumando. No sabemos si Cocoloca Tyson se enamoró de la mujer que fumaba, si le tuvo envidia por el par de tetas enormes que se gastaba, o porque de verdad le molestó que estuviera fumando. Cocoloca Tyson nunca dirá la verdadera razón que la llenó de ira y la indujo a ir hasta la otra mesa y ordenarle a la mujer fumadora de las grandes tetas que apagara el cigarrillo.

La fumadora de las grandes tetas, que se llamaba Ornella Castaglione, era una italiana dura (estaba dura por todas partes), sobrina de Tony Soprano, y se negó a apagar el cigarrillo que con tanto gusto se fumaba frente a su madre nonagenaria.

Se produjo entonces una estridente discusión donde la saliva de ambas mujeres saltaba por todas partes y caía en los platos de los comensales, que la recibían con gusto pensando que era alguna novedad culinaria de aquel restaurante de vanguardia.

Finalmente, Cocoloca Tyson se lanzó sobre la divina Ornella Castaglione. Forcejearon un rato abrazadas (los mesoneros y los comensales tuvieron erecciones). Cuando Cocoloca cayó en cuenta que la Castaglione era más fuerte y que posiblemente vencería en aquel combate, acercó su boca hasta la oreja ajena y la mordió con toda su fuerza. La Castaglione pegó un gran grito, y la Tyson se separó de un tirón, llevándose la oreja entre los dientes. Los mesoneros intervinieron en el asunto temiendo que rompieran algún espejo cercano que les trajera mala suerte a todos. La oreja salió disparada por los aires, y nadie sabe qué se hizo. Hay quien dice que la confundieron con unos tortellones y se la comieron. Otros aseguran que la encontró David Lynch y la guardó para hacer la segunda parte de Blue Velvet.

Como la Castaglione sabe que la policía nunca llega a tiempo para esas cosas, agarró un cuchillo de la mesa y se arrancó la otra oreja para estar pareja, pues era amante de la simetría. Se sabe que envolvió la oreja en un pañuelo y la guardó en la cartera, para luego dársela de comer a su loro favorito. Eso sí, nunca apagó el cigarrillo, lo cual provocó aplausos exaltados de parte de su madre nonagenaria, que en su juventud había sido experta en sacar muelas sin anestesia.

La Tyson, ofendidísima, dejó el restaurante y juró que nunca más volvería. Tras ella, su amiga íntima le iba diciendo: “Pero le hubieras mordido una teta, eso sí que le hubiera dolido a la puta esa”…

miércoles, mayo 02, 2007

Extremos

Quiero partir de una frase que leí por ahí: “Todo lo que escribes es tan humano”.

Le he estado dando vuelta a esta frase, que de primer momento me pareció una absoluta ridiculez. Al cabo de los días, me he convencido aún más de que esa frase es, efectivamente, una de las apologías más pusilánimes que he leído en mi vida. ¿Qué quiere decir que todo lo que alguien escribe es humano? ¿Acaso que es hermoso? ¿Que es profundo? ¿Que te hace llorar? ¿Que te enternece? Todo lo que escribes es humano es, sin duda, un pleonasmo. Y una burrada descomunal. Porque en realidad, todo, absolutamente todo lo que se escribe sobre este planeta es humano. La porquería que se escribe en muchos blogs, es humana. El odio, por ejemplo, también es humano. El odio bien dirigido, cabe destacar, es una de las pasiones humanas más productivas sobre el planeta tierra. Así que, al volver a leer la frase, me convenzo una vez más que la estupidez reina: “Todo lo que escribes es tan humano”. Pero claro. Mi lucha, por hablar del odio ahora mal dirigido, es una de las obras más humanas jamás escritas. Todos los complejos, los miedos y las miserias de un hombre metidas dentro de un libro como ése, todo eso, es humano. El asesino del zodiaco es humano, y sus mensajes enigmáticos son humanos también. A menos que los que vivan sobre este planeta vengan del planeta Marte, todo lo que está escrito por seres humanos es humano. Pero el problema es que comentarios como éstos surgen cuando no se tiene nada que decir, porque se está más pendiente de decir estas cosas que de trabajar o de cultivar la cabeza para evitar decir tamaño de pleonasmos de la estulticia como éstos. Los extremos se tocan, amigos. Tanto daño hace quien te odia y te deja comentarios saetas en los blogs, como quien llena de papelitos perfumados la ventana de tu carro.

Perdón por el tono. El tiempo me ha sumido en el desconsuelo, en la desilusión, y en ese vencindario vivo. Quiero pensar que allá afuera hay algo más. Lo sé, y por eso continúo.

Algunos temas para usar en ciertos programas de radio venezolanos



-A ver de qué hablamos hoy en el programa.
-Déjame ver que tengo por acá. Tengo a un suizo que come arepas.
-¡Eso, eso es buenísimo! ¿Qué más tienes por ahí?
-Un alemán que va recorrer en bicicleta la Rómulo Gallegos, y después se va a montar en colita con un motorizado hasta el Hatillo.
-Eso es perfecto.
-También está un venezolano que…
-¿Un venezolano? ¿Hizo algo fuera del país?
-No.
-Entonces no va. ¿Cuántas veces te voy a decir que los venezolanos sólo si hicieron algo resaltante fuera del país?
-Bueno, tengo la de un venezolano que es asesino en serie en Nevada.
-¡Excelente! ¡Quiero una entrevista con ese tipo!

-Lo tendremos.
-¿Qué más?
-La princesa Rigoberta tuvo a su primer hijo.
-¿Podemos entrevistarla?
-A su ama de llaves.
-¿Es venezolana?
-No.
-Entonces sí.
-Eso es todo.
-Perfecto. ¡Qué buenos somos en esta vaina, carajo!