domingo, diciembre 31, 2006

FELIZ AÑO

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Que los fuegos artificiales
se lleven el pescado piche
que quedó bajo la axila
del año que se va

Y recuerden
fumar es nocivo
para la salud




by David Lynch (of course)
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jueves, diciembre 28, 2006

OJOS PARA TODO EL MUNDO


La historia de las artes está plagada de ojos. Casi podríamos decir que el artista que no ha incluido algún ojo en su obra, lleva el rumbo perdido. No es para menos, la mirada antecede al arte. La mirada fragmentada del elefante, de la urdidumbre subjetiva, del careo y del grandor; la mirada condenatoria y hermética, la falsa y sublime mirada del arte.

Hoy, quiero recordar miradas y ojos, unos pocos. Seré incompleto, selectivo, porque sólo pretendo seguir la memoria, casi al garete, de algunos ojos clásicos, famosos, ilustres o tristemente célebres.




Hay miradas que matan
La mirada puede ser una maldición, porque la mirada y la curiosidad son parte de lo mismo: la esencia de Prometeo, aquel que le dio a los hombres el fuego de los dioses, la inteligencia. El que sabe mirar, el que quiere mirar y perpetuar la memoria, es el curioso, la víctima de los dioses embrutecedores y de sus conchupantes.

En la Biblia del viejo testamento, del Dios trueno, los que voltearon se convirtieron en estatuas de sal. Orfeo, por amor (la curiosidad suprema) volteó y perdió a su amada. Rilke dijo: “todo ángel es terrible”; es decir, si te encuentras de frente con un ángel, su fulgor te cegará. Lo sagrado no es dialéctico. Lo sagrado te mira, tú no puedes mirarlo. Medusa era un engendro de lo sagrado, y convertía a los hombres que lo miraban en piedra. ¡Ah, pero Perseo la vence reflejando su imagen en el escudo! Así que ya sabes, el día que se te atraviese un ángel (o una medusa mitológica), le sacas un espejito.




El ojo teatral y tremebundo
Es el ojo cortado de Dalí y Buñuel en Un chien andalou. Allí vemos a la mujer viendo al lente, vemos la mano que sujeta el ojo de la mujer y la otra que esgrime la navaja, todo en un mismo plano. Y entonces viene el truco: un corte de edición.

El corte de edición sirvió allende para hacer trucos en cine. Ahora ya nadie se come el cuento. Pero en aquellos años, funcionaba; así que allí está el corte que anuncia el corte, y el close up (otro gran truco) que anula el espacio de la mesa donde se lleva a cabo el truco que engendra la magia cinematográfica.

Después del corte de edición, la navaja corta, vacía el ojo, y el estremecimiento bate al espectador (aún afecta, aunque sepamos la tramoya). Era un ojo de vaca o algo así. Un ojo heredero de los trucos del Grand Guignol, aquel famoso teatro francés de la rue Chaptal en el barrio Montmatre, donde alguna vez se representaron las escenas más horribles del mundo teatral.




Roy y los ojos
En Blade Runner el tema del ojo es esencial. Hay ojos por todas partes. Al principio del film hay un ojo gigante sobre la ciudad distópica de Los Ángeles. A través de las reacciones –o no- del iris, se puede detectar si el individuo sometido a estudio es un replicante. También está la escena del científico oriental de La Corporación Tyrell, el fabricante de ojos que recibe la visita de nuestro querido Roy.

En Blade Runner, el ojo, la mirada, es vital. Somos mirados, y miramos. Lo que vemos, ¿nos hace lo que somos? ¿Recuerdas las últimas palabras de Roy? Son unas de las más hermosas de toda la historia del cine y, no es casual, tienen que ver con la mirada:

“I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tanhauser Gate. All of those moments will be lost in time like tears in rain. Time to die.”




Pensamientos visibles
Una pintura, un ojo enorme en el que se mira un cielo azul y un conjunto de nubes. El falso espejo de René Magritte te hace dudar; y es que para Magritte no hay mejor palabra que la palabra “duda”. Con el arte de Magritte dudas de la realidad, dudas hasta del mismo talento de Magritte, ese pintor que ha sido robado por el mercado. Cabe preguntarse: ¿acaso la obra Magritte no era una premonición del mercado de los afiches y las postales?

Magritte, el bowler, Magritte el burgués, Magritte el que vivió una pequeña vida, pero que pintaba esos cuadros que te hacen dudar de lo que estás viendo, como queriéndote decir que debajo de su sombrero hay algo más que un sombrero, o que su pipa no es una pipa, y, sobre todo, como advirtiéndote: “Cuidado, lo que ves no es lo que ves, es lo que crees que ves”.

La realidad no es la realidad, es lo que tú piensas que es la realidad. Magritte dijo: “Mis cuadros son pensamientos visibles”.

Quizás estas palabras sirvan de reivindicación al idealismo subjetivo, y de paso, a Magritte, a pesar del ojo del mercado.

Y ya que hablamos de pintura, debo nombrar los ojos de las mujeres de Botticelli. Esos ojos tan melancólicos, tan venusinos, tan italianos.




Los ojos de Bette Davis saben cantar
¿Y qué me dices de los ojos de la diva? ¡Qué mujer para tener unos ojos que espantan y fascinan! Casi sagrados eran los ojos de la gran Bette Davis, que sabía hacer de diosa cuando joven, pero sobre todo, de mala cuando madurita. Porque mala era, o por lo menos, el mal mucho había sufrido, y por lo tanto, sabía personificarlo.

Donna Weiss y Jackie DeShannon le dedicaron una canción pop que en los ochenta fue un exitazo en la voz de Kim Carnes. Una parte decía así:

All the boys think she's a spy
She's got Bette Davis eyes



El ojo iluminado
El billete de un dólar tiene una pirámide con el ápice separado del cuerpo principal. Allí, sobre la pirámide truncada, dentro de esa punta, hay un ojo. El ojo de un dios esotérico, críptico, símbolo de Los Illuminati de Adam Weishaupt. Todo esto nos lleva a una teoría conspirativa: la dominación del mundo por parte de los numerarios de una secta creada originalmente en Baviera por un judío alemán, una hermandad que terminó infiltrándose en la esfera política de una gran nación que hoy día, efectivamente, domina el orbe.

Qué sé yo, eso dicen.



El ojo sabio de Quevedo
Y para finalizar, está el ojo del culo. Y para darle prestancia a este punto en apariencia soez, te digo que el maestro Francisco de Quevedo, nada más y nada menos, escribió sobre el orificio ciego en Gracias y desgracias del ojo del culo. He aquí una muestra:

“Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra?”

Y bueno, eso es todo, algo de cine, de música, de pintura, de literatura, de mitología, del eterno femenino y hasta algo de teatro, para que no se quejen los teatreros, que siempre se quejan de todo. Salud.

viernes, diciembre 22, 2006

Divertimento SUB SOLE


Israel Centeno



Era frecuente y de uso viajar e ir dejando un rastro de imágenes, unos indicios; decir acá está el Támesis y por aquí estoy yo sobre un banco en Greenwhich mirando hojas muertas de invierno, y darle tono a la liviandad, a la agitación o reposo, descuidar el trazo, indicar que no sólo se trata del estado de ánimo o del paisaje abordado o descubierto, sino de una historia que nunca se va a contar porque se resguarda de las delaciones, teme que se le entregue, se le espose, se le torture o se le dé muerte. Se me ocurren estas cosas mientras leo el libro de Fedosy Santaella, un escritor que va imponiendo su terca voluntad creativa, como debe ser, en el mapa confuso de estos tiempos que ni apocalípticos, ni tremendos; sí medianos, tiempos en donde en país de ciegos un tuerto puede reinar y en reino de trepadoras las parásitas abundan y florecen exhibiendo el color púrpura de las trinitarias o la púa encantada y cegadora entre los espinos. Pero no se trata de que me ponga a rebuscar para decir que no vivimos buenos tiempos y que, a pesar de la sobreoferta, no todo lo que brilla es oro y que la inflación es nefasta, mucho más cuando infla al arte y a sus expresiones.

Comencé bien, comencé por donde tenía que comenzar, pero debo hacer una salvedad, un exordio; no se leen las Postales Sub Sole y se regresa intocado, la máscara del rigor, a veces de un rigor demasiado mortis de los profesores de castellano que pueblan el escenario crítico de nuestro patio y que en ocasiones osan escribir relatos, no debe hacerse del rostro de un escritor; y de aquestos peligros nos liberan las anotaciones de Santaella: del rigor o del mohín del pedagogo, que entre pedo y peda le exige a su bolsillo pastillas de menta o naftalina para la halitosis. Como en aquella telenovela de los años ochenta en la que actuaba el inefable Raúl Amundaray, se impone su pregunta inmortal, nuestro to be or not to be: ¿Alejandro Ascanio has dicho?… ¿Peda? Estos maestros son borrachines secos y van por el mundo adustos y embriagados por la seriedad, y eso amigos, es como drogarse con valium, caspa y limadura de uña.

Todas estas son apreciaciones subjetivas, no de otras cosas están hechas las apreciaciones de un hombre que se ve obligado a hacer uso de la palabra para darle un pie de entrada al libro que presenta. Debería hablar de las virtudes, ponerme taxativo y muy fastidioso. Buscar en el tendedero algunas referencias y hacer las analogías del caso, y miren que hay más de una referencia oportuna y ciertas analogías apropiadas. Esa suele ser la misión de un presentador, una misión donde se esconde la mala leche y que a fuerza de salmos y salterios, castiga, desmotiva e inhibe la capacidad de disfrute del lector que va a confrontar unos textos que fueron concebidos en el más estricto espíritu lúdico.

No voy a hablar de los cómics o de Batman, seguramente Roberto Echeto hablará de ellos, o ya habló de ellos, debería decir que esas primeras postales, esa historia errática que se hizo con expresiones salteadas y difusas, son en sí mismas una belleza; así hablaría Fedro con Sócrates, sobre lo bello, lo bello en sí mismo, sin mayores explicaciones; yo en realidad quiero volver sobre las postales. Son, según la real academia, “piezas rectangulares de cartulina, que llevan algo escrito o impreso, lo que se emplea como carta, frecuentemente con una ilustración al lado”. Tratemos de imaginar el asunto; nunca fuimos un país con tradición postal, ni de registro epistolar importante, creo que allí está el meollo de todas las falencias de la república; sólo entendemos por postales los correos electrónicos con figurines macabros que saltan a la pantalla de nuestros computadores a hacernos muecas y a empavarnos el día; las presentaciones infames en power point que han procurado arruinar la grandeza de Vincent Van Gogh; y en la mayoría de los casos, los figurines tétricos son gusanos que nos roban las claves de nuestras direcciones de correo, las cabinas de MSN, las entradas a los blogs donde recibimos la ración diaria de caricias virtuales al ego; esas tarjetas electrónicas, la peor pesadilla de un usuario honesto, inventadas por el mister Jekyll de Bill Gates, nada tienen que ver con aquellas cartulinas de hilo holandés donde se dibujaban acuarelas, un ocaso, una mujer sembrada en un jardín de girasoles, los puentes de Brujas, el rinoceronte que cruza raudo la sabana y embiste al fotógrafo, al pintor, al cazador; o la Torre Eiffel vista desde un café por un niño estúpido que se creyó escritor al sentarse allí a pergeñar unas palabras llenas de intenciones, de grandeza, de amor por la vida, de renuncia, de gestos, de negaciones. Vivimos momentos de trasiego y distorsión, y desde el remolino, desde el brazo de la lavadora que bate, desde las vueltas del agua en un sumidero, intentamos respirar, cobrar un ritmo necesario, establecer los puentes precisos para dibujarnos recostados a sus defensas, en sus barandillas, tangibles, reales; y más allá sobre una mesa, sobre un banco en una tarde sucia y tropical, con un libro lleno de postales o con muchas postales escribiendo un libro.

Aquí está el punto, Santaella ha dado el pitazo, ha sacado, en vez de tarjeta roja, unas postales, y son postales variadas, diversas, detrás de ellas y a sus márgenes, sobre sus imágenes ha escrito unas historias, ha creado la novela de las postales sub sole, postales de la resistencia, les da el tono de Stalingrado, una postal conmovedora que recoge bellamente una semblanza canalla y épica de unos hombres cuyo oficio es fumar y matar desertores. Los momentos de mayor vileza acopian el grano de mostaza necesaria para mover la montaña de la ternura, para desplazar un continente con el humor de estas notas escritas en clave de literatura infantil para adultos; a veces los más descreídos, los más desesperados necesitamos del tono de la fábula que nos enrostra la enseñanza que debimos haber aprendido, la lección de vida que ignoramos, la advertencia que al transgredir nos ha arrojado al destierro, un lugar de donde nunca más retornaremos. Si le hubiésemos hecho caso a nuestra sensatez, nunca hubiéramos tomado el camino corto que nos sugirió el lobo. Nos hubiésemos quitado de encima la caperuza roja y de tal manera no estaríamos sintiendo los dolores lancinantes en nuestros lugares non sanctos producidos por una violación continuada.

Qué trágico este asunto. A pesar del sarcasmo, de la ironía, del humor al que recurre nuestro autor, pasa por el tamiz la amargura concentrada en esta república redimida donde el fraude se hace sin trampa, porque se le roba a las victimas la voluntad con burundanga antes del ultraje, tal como lo cuenta una de las postales leídas, o se les cambian las máquinas de hacer pin por las máquinas de hacer mami dame lo que quiero, raca tá, raca tá: esta noche quiero hacelle, raca tá racatá-tá-tá esta noche voy a dalle.

Los que escuchen o lean estas líneas estarán pensando que tripeo, no se equivocan, me disculpo si defraudo, si no me detengo en las bondades de la obra y la ascendencia del trabajo en las generaciones por venir, si no pronostico su posicionamiento emblemático en el futuro de las bellas artes, si no hago de un acto previsible otro acto previsible con estos desbarres previsibles, pero no otra cosa se puede hacer con las postales, mucho menos con Postales sub sole. Como señalaba en un comienzo entre un viaje sicodélico y una variación sicoanalítica a lo Bruno Bettelheim en sordina, las postales son herramientas de quienes se desplazan, de quienes se internan o salen, de los que van a ser infelices en Budapest o a lanzar una última parada en Hampstead Hill; las postales eran escritas por valientes anónimos; recuerdo, aprovecho para contar algo, que en una oportunidad buscaba una postal en las tiendas del Soho, eso fue hace dos vidas, un primo cumplía años y era fanático de Mazzinger Z, y entre grabados de ciudades antiguas y los manidos ingenios de Salvador Dalí, resaltaba sin modestia Koji Kabuto, el mejor piloto de robots de todos los tiempos, la tomé y le escribí unas líneas que bien hubieran podido formar parte de este breviario postal que hoy presenta Santaella, de no ser porque estaban ilegibles y muy mal escritas, pero el espíritu era el mismo, recoger un par de impresiones y hacerle llegar a mi lector desde el Soho o Nueva Orleáns una pequeña historia para guardar toda la vida.

Sigo en mi trip, una especie de trip hop que recae y recurre en sus temas, de eso se tratan los viajes, de recurrencias, pero para beneficio mío y el de quienes esto sufren, me dispongo a cerrar, no sin antes concluir con asertos evidentes, pero justos y necesarios. Los lectores de estas postales encontrarán eso, impresiones de un viajero, un estilo que se mueve, que danza y a veces se burla socarronamente; historias de historias, lo que los posmodernos nominan pastiche; no causará extrañeza ni asombro sentir algunos momentos de Las Hormigas y El Otoño en Pekín de Boris Vian, o el asomo de los seres imaginarios borgesianos, a veces las atmósferas nos harán recordar los juegos de Cortazar con Teodoro W Adorno, su gato, y los soldados de La tienda de muñecos de Don Julio Garmendia, a quienes, según la acuciosa ironía del maestro, les debemos muchas horas de paz porque vender ejércitos es un negocio pingüe, no se asombren, no lo hagan, metan la mano en la bocachistera; a veces saldrán conejos, pero también vendrán cuatro postales desplegables con la crónica hermosa, de El robo de las esferas, y el lector no debe ser avezado como se le suele exigir, sino entregado y bien dispuesto, erógeno y sumiso, porque quien no ha leído a Cátulo, a Marcial o a Petronio no sobrevivirá a la épica y hará del viaje una pesadilla. Por eso, agradecido y sin ánimo de continuar esta disertación que ha perdido el brazo loco y se desbarranca ebria hacia una cuneta, reafirmo que sólo quien conoce de viajes, de toldos y de riesgos, de algunas trashumancias y retos, de las mil y una noches árabes, de la irritante búsqueda del placer y la muerte, de las impresiones que deja cada movimiento, de sus cuentos, de sus poemas y de sus novelas, podrá continuar la ruta, esta vez de la mano de las postales del libro que ofrece nuestro autor. Y no se crean, este tipo de gente, aunque se empeñen los nuevos gurús de la new age, del comeflorismo militante, algo tan nocivo como el militarismo o la autocracia, no es común. Es rara, rarísima. Cada vez es más pájaro dodo u orquídea fantasma; Fedosy, no te arredres, muchos creerán que lo son; he allí la magia, el amago genial, el poder de la sugestión y la virtud de la palabra escrita; no todos podemos ser lo que queremos a no ser que lo seamos de la mano de la ficción, la buena, la única, la verdadera. Así que ánimo a todos, que la vida es basta y llena de compensaciones en estos territorios.

Como Los Prisioneros, me despido al grito de


¡Elvis, sacúdete en tu cripta!

jueves, diciembre 21, 2006

LAS POSTALES Y LOS ALMUERZOS

Roberto Echeto ®


Postales sub sole es la tercera colección de cuentos de nuestro querido amigo Fedosy Santaella, y estamos hablando, damas y caballeros, de un libro poderoso, bien escrito, divertido, lleno de ternura, de poesía, de ironía y de unos personajes extraños que nos recuerdan no sólo a sopotocientas personas reales que conocemos porque las vemos todos los días, sino a los personajes emblemáticos que forman parte del imaginario que nos hemos formado durante años viendo infinidad de películas y leyendo toneladas de novelas y de comics.

De Tolkien a Batman, de Frank Miller a Enrique Santos Discepolo, de la ciencia ficción a la pequeña anécdota urbana y de la narración fantástica al drama de un relato de guerra, el universo entero (al menos el que nuestro hermano del curry y del vino de Erzebeth tiene en la cabeza) está en Postales sub sole con una naturalidad que, en principio, desconcierta, hasta que poco a poco, y con una sonrisa, te vas percatando de que detrás de esos cuentos hay algo muy bien escondido que le da unidad al libro y que se convierte en el motor que impulsa todo lo que acontece en sus páginas. Ese algo es el sentido del absurdo que desarrollamos los que padecemos y amamos esta ciudad repleta de estafadores, de pedigüeños, de hombres que perdieron su trabajo y quieren convertirse en gatos para no tener que buscar otro, de patios baldíos donde una máquina puede refocilarse con otra máquina para tener una maquinita, de niños que cuando juegan con sus metras, se creen titanes o extraterrestres como los que juegan con nuestra galaxia al final de Hombres de Negro parte I.

En ese y muchos otros sentidos que tienen que ver con el estilo, la voz y la belleza de las palabras, Postales sub sole es un libro perfecto, y eso debe darle acidez a más de uno que se mete en el blog de Fedosy a dejar su marca de odio, lo cual, si haber vamos, no importa porque los que escribimos sabemos que no todo el mundo nos querrá bien ni entiende ni entenderá ni, a fin de cuentas, tiene porqué compartir el proyecto estético que uno, como escritor, va armando con cada párrafo que se le ocurre. Y digo esto porque el libro que nos ocupa refleja lo que su autor cree con toda fe que es la literatura: una actividad febril que replica el mundo caótico y espectacular que nos rodea; un mundo donde «bajas» música gratis, ves Hellboy y lo comparas, si quieres, con Rigoletto, viajas a los suburbios de Atlanta y devuelves las llaves de una lancha metiéndote en una tienda de abarrotes sin que nadie te reclame nada; un mundo donde, una o dos veces al mes, te reúnes con tus amigotes para continuar, en medio de un almuerzo las mentadas de madre al prójimo que se lo merece, las reflexiones, las lecturas y las ideas, que ya compartieron en el Messenger…

A propósito de esos almuerzos presididos por el espíritu de Tony Soprano: para mí es un honor compartirlos con Fedosy, con los panas, con los Hermanos Chang, con quienes hacen que la vida valga la pena y, por supuesto, estar con Uds. esta noche presentando el libro poderoso de un gran escritor.

Muchas gracias.

miércoles, diciembre 20, 2006

BAUTIZO DE POSTALES SUB SOLE HOY





Amigos:


Hoy es el bautizo de Postales sub sole.


Les recuerdo:


Lugar: Alejandría I, Centro Comercial CADA, frente al CVA.


Hora: 7:oo p.m.


A los que puedan ir, se les espera.


Abrazos.


sábado, diciembre 16, 2006

BAUTIZO DE POSTALES SUB SOLE






(Hagan click sobre la imagen para leer la invitación)

viernes, diciembre 15, 2006

Ya abrió la concretera de los Chang

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¿Y en concreto, usted qué tiene que decir?




www.hermanoschang.blogspot.com








jueves, diciembre 14, 2006

Dame lo mío




Eran los nueve de la noche en Caracas.

Después de una larga búsqueda por una urbanización que no conocía, Irving Ichabod había por fin llegado el edificio donde se realizaría el bautizo de una nueva revista, en la que había colaborado con unas ilustraciones de esas que lo habían hecho famoso en el medio artístico.

Llegaba tarde, y por supuesto, ya frente al edificio no había puesto para su vehículo. Entre los carros estacionados, las personas se conglomeraban y hablaban animadas.

A la caza de un espacio, Irving pasó aquel centro vivo e iluminado, y se adentro en una zona oscura y solitaria, ocupada sólo por dos largas filas de autos, cuyos dueños, era de suponer, se encontraban en el evento, y no saldrían de allí hasta tomarse todo el vino y comerse todos los pasapalos.

Así que Irving terminó encontrando un espacio tres cuadras más allá, en la zona más oscura y apartada de toda la calle.

Apenas se bajó del vehículo, avizoró a un hombre que, en la otra acera, lo miraba en silencio.

Irving sintió miedo, pensó que podía ser un asaltante. Meditó que un ladrón ya lo habría abordado, y, al darse cuenta además de que se trataba de uno de esos borrachines que se ofrecen para cuidar carros a cambio de unas monedas para su vicio, le dijo de lo más tranquilo:

-¿Comprade, está cuidando los carros?

El hombre afirmó con la cabeza.

-Bueno, dele, me lo cuida bien.

El hombre volvió a afirmar con la cabeza.

Irving siguió su camino hacia el edificio donde le esperaban una copita de buen vino y un par de ejemplares gratis de la revista.

Dos horas más tarde (Irving no era amante de quedarse mucho tiempo en cocteles), ya estaba de vuelta junto a su vehículo. El cuidador de autos no se veía por ningún lado, y él se dijo: "Tremenda vigilancia, no joda. Seguro el carajo ese se está cayendo a birras".

Se montó en el auto, lo encendió y empezó a retroceder. Entonces vio al cuidador. Venía caminando a la distancia, y le hacía señas para que se detuviera, para que le diera propina, evidentemente.

Irving decidió que no le iba a dar propina a aquella piltrafa humana. Él no iba ayudar a mantener el vicio de nadie.

Terminó de retroceder y luego avanzó, perdiendo de vista al hombre en el retrovisor.

Unos metros más adelante, volvió a verlo. Se hallaba sobre la acera, y le seguía haciendo señas.

Irving Ichabod siguió de largo. Con el entrecejo fruncido pensó que seguro se trataba de otro vagabundo de esos. Todos eran iguales.

Unas cinco cuadras más allá, volvió a encontrarse con el hombre en la acera haciéndole señas. A pesar de que parecía ser el mismo, Irving se hizo a la idea de que se trataba de otro mendigante. "Todos son iguales, el vicio los vuelve una serie de engendros idénticos".

Continuó rodando por aquella urbanización oscura y silente de la que no estaba muy seguro cómo salir. Entonces, escuchó un sonido en la parte de atrás de su carro. Una especie de silbido, de llamado. Alzó la mirada hacia el retrovisor. Vio sentado en el asiento de atrás al oscuro cuidador.

-Dame lo mío -dijo el hombre.

Irving Ichabod empezó a buscar en sus bolsillos algo de sencillo para el extraño. Estaba nervioso, en pánico, y actuaba de un modo automático.

Logró sacar algunas monedas. Las monedas se le salieron de la mano y cayeron al piso. Él se agachó para recogerlas. Ahí fue cuando chocó contra el camión que venía cruzando una esquina a toda velocidad y con las luces apagadas.

Afuera, un pordiosero, con la cabeza en su regazo, presenciaba el choque mortal.

sábado, diciembre 09, 2006

UNA HISTORIA FAMILIAR



Nunca le pegó a su hijo, lo amaba demasiado. Cuando se enfurecía porque su vástago se había portado mal, buscaba a los esclavitos que tenía en casa y los golpeaba sin misericordia. Siempre frente al pequeño. Y es que el padre buscaba en otros el castigo ejemplar, y la demostración de su amor sublime. El asunto es que el chico se portaba peor, porque le gustaba ver sufrir a los esclavos.

En este caso, el dicho diría: "El niño que es llorón y el papá que lo pellizca en la piel de otros".

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Esta historia ha llegado a ustedes por cortesía de Maguila Trust and Investiment y Sinseso Always Brokers & sons of bitches.

Saludos.

jueves, diciembre 07, 2006

EL LLANTO DE LAS SIRENAS






Amigos:

Se dice de todo en esta calma del mar de los sargazos que es nuestro país luego de la contienda electoral. Los rumores, las teorías, los correos van y vienen. Si les soy sincero, no sé que pensar. Carezco de la seguridad, el temple, la tranquilidad analítica o la madurez de otras personas a las que admiro con envidia asesina. Yo siempre he sido insustancial, poco dado a las opiniones, temeroso de darlas. Prefiero escuchar, prefiero dejar que se filtren en mis grietas las palabras de otros, y después decantar. Sufro de la indecible lentitud de los pensamientos. Si me apuran, pestañeo, gagueo. Quizás por esto, amigos, yo no sé qué pensar sobre todo lo que pasó. Debo confesar que sentí algo raro en el ambiente el 3 de diciembre, que sentí en cierto momento que algo no andaba bien.

Hay como un gran silencio que grita. Esa es la sensación que tengo, y no me la puedo sacar de encima. En todas partes, y digo en TODAS partes, por encima de las fronteras que nos han querido imponer.

Siento que a mis palabras les responderá una gran carcajada desde el fondo tapiado de las verdades, siento que nos miran, que nos leen y nos escuchan desde una silenciosa oscuridad donde la realidad ha sido substituida por el juego de las trampas, las conveniencias y los intereses. Que no somos más que los monigotes de los poderes, de TODOS los poderes.

Acá mi punto: la cosa no está bien. Y esto no es ningún secreto, pero vale de reflexión.

Si vivimos con estos rumores, si vivimos con esta incertidumbre, si dudamos, si tememos, la cosa no está bien; y mucho menos, si vemos cómo ahora algunos se han alzado sobre las montañas del mundo con las piedras en las manos. Ahora se tiran a la calle, se le atraviesan a los autos, y miran con odio retador, pendenciero. Y es que quizás esta sea la razón del silencio. Todos callan por temor a que empiecen a gritar, a golpear, a asesinar los que están llenos de odio. Odio triunfante, odio perdedor.

Algo pasa, no hay concordia, no hay armonía, una electricidad maluca flota en el ambiente. La violencia pende sobre nosotros como una espada de Damocles. La violencia y el odio que muchos, de parte y parte, han invocado, y que ahora tienen allí, titán atroz resoplando en el laberinto de sus errores.

Creo que Rosales se portó a la altura a la hora de la chiquita. Ese momento fue cumbre para todos. Ese momento, manejado de un modo erróneo, hubiera llenado de sangre la calle. Creo también que Rosales dio una lección de ética, de civismo, de política. No vociferó, no invocó la furia de la sangre. Chávez, por su parte, no necesitaba más que salir al balcón del pueblo, y alzar los brazos, como los alzó muchas veces Carlos Andrés.

Con rumores o sin ellos, quiero pensar que Rosales y su comando aprendieron de los errores del pasado. Y esas palabras, posteriores al primer boletín, esas palabras de reconocimiento que llamaban a la tranquilidad, esas palabras equivalen al “por ahora” aquel famoso.

Quiero pensar que en ese instante, Rosales recibió una iluminación. Quiero pensar que se les prendió el bombillo a sus asesores. “Coño, por aquí es la vaina, esto es lo quiere la gente: paz e inteligencia".

No nos dejemos llevar por el llanto de las sirenas. Sí, el llanto en esta oportunidad, un llanto que es igual de corrosivo que el canto, y que igual nos lanza al abismo de la locura.

Sigamos hacia delante, pero lúcidos, sigamos.

miércoles, diciembre 06, 2006

PRONTO EN SU LIBRERÍA MÁS (O MENOS) CERCANA




martes, diciembre 05, 2006

THE WORLD OF BLOG





Apenas comenzamos. Muy pocas personas, periodistas incluso, saben que cada vez más y más escritores abren blogs y se mueven en la red. Suele mencionarse siempre en los reportajes a dos o tres blogs, y es precisamente por ignorancia. Ahora, yo te hablo desde mi experiencia. Abrir un blog me ha servido para entrar en contacto con otros escritores, y conocer su trabajo más de cerca. Al final, la gente que se tiene que conocer se conoce. Y esto está bien, porque se crea una especie de comunidad necesaria; así sea de manera virtual. Los blogs de escritores, por otro lado, creo que han servido para mantener un poco de dignidad en la llamada "blogesfera".

Tambíén creo que los blogs de escritores forman parte de un movimiento de estos últimos tiempos donde cada vez queda más claro que acá la literatura está viva, y tiene gente que está haciendo cosas buenas. Es decir, siento que esos blogs que han surgido son un reflejo de lo que está pasando.

Estos blogs, además, son una demostración de que esos escritores se relacionan de un modo diferente con la realidad. La literatura debe ir de la mano con los tiempos, y no mantenerse allí, cadáver de cristal, oliendo feo todo lo que no se antoje Cultura.

Para finalizar, creo que debe darse un paso más allá con los llamados "blogs literarios". La herramienta es versátil, fácil de manejar y permite que se exploren nuevos terrenos, como las blog-revistas, por ejemplo, entre las que te nombro a los ínclitos hermanos Chang y las recién nacidas Caravasar y Prosoema de Armando Sequera.

Muchas gracias, y larga vida al curry.


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  • Los hermanos Chang
  • Caravasar

  • Prosoema


  • lunes, diciembre 04, 2006

    REMINISCENCIA (POR SEGUNDA VEZ)





    Las ranas que demandaban un rey


    Las ranas en un lago cantaban et jugaban,
    cosa non las nucía, bien solteras andaban,
    creyeron al diablo que de mal se pagaban,
    pidieron Rey a Don Júpiter, mucho gelo rogaban.

    Envióles Don Júpiter una viga de lagar,
    la mayor quel pudo, cayó en ese lugar:
    el grand golpe del fuste fizo las ranas callar,
    mas vieron que no era Rey para las castigar.

    Suben sobre la viga cuantas podían subir,
    digeron: non es este Rey para lo nos servir:
    pidieron Rey a Don Júpiter como lo solían pedir,
    Don Júpiter con saña hóbolas de oír.

    Envióles por su Rey cigueña mansillera,
    cercaba todo el lago, ansí fas la ribera,
    andando pico abierta como era venternera
    de dos en dos las ranas comía bien ligera.

    Querellando a Don Júpiter, dieron voces las ranas:
    señor, señor, acórrenos, tú que matas et sanas,
    el Rey que tú nos diste por nuestras voces vanas
    danos muy malas tardes et peores mañanas.

    Su vientre nos sotierra, su pico nos estraga,
    de dos en dos nos come, nos abarca et nos traga:
    señor, tú nos defiende, señor, tú ya nos paga,
    danos la tu ayuda, tira de nos tu plaga.

    Respondióles Don Júpiter: tened lo que pedistes
    el Rey tan demandado por cuantas voces distes:
    vengué vuestra locura, ca en poco tuvistesser libres
    et sin premia: reñid, pues lo quisistes.

    Quien tiene lo quel' cumple, con ello sea pagado,
    quien puede ser suyo, non sea enagenado,
    el que non toviere premia non quiera ser premiado,
    libertad e soltura non es por oro comprado.


    Juan Ruiz, Arcipreste de Hita


    viernes, diciembre 01, 2006

    ESTÉN ALERTAS ESTE 3-D






    Tengan cuidado este 3 de Diciembre con las siguientes acciones sospechosas:

    1) Mujeres: si ven a un hombre papeado caminando con un caniche, no se acerquen ni lo miren. El perro es en realidad un jorobado que ha pasado un año sin tener relaciones sexuales, y si usted se atreve a mirarlo (al jorabado que parece un caniche), éste la atacará para tener sexo loco y salvaje con usted. Suponemos que para algunas doñas no hay problema, pero les advertimos que el jorobado tiene Sida, sífiles,sarna y mal de sambito

    2) Hombres: si ven a una negrota con enormes tetas operadas y unas nalgas más sabrosas que la de la actriz porno Nina Merdedez, no la piropeen ni le silben, porque en realidad se trata de un burro desaforado y birriondo dispuesto a pasarse por las armas a cualquiera que le hable o le silbe. Para los vivarachones le advertimos que el burro también tiene las mismas enfermedades que el jorobado. De hecho, parace que el jorabado se (las) pegó al burro.

    3) Si ven a un heladero, no le compren helados. El helado tiene un compenente secreto que hará que usted vote por el candidato que no es de su simpatía.

    4) Tenga cuidado con el que tiene justo atrás en la cola. Puede que le inyecte en la nalga chiquitolina líquida. Cuando usted se haga pequeño, lo pisará con una bota. Militar para colmo, la maldita bota.

    5) También tenga cuidado con el que va adelante en la cola. Puede que sea un actor que está estudiando todos sus movimientos, gestos y tono de voz. Así, cuando usted llegue a votar, le dirán que usted es un farsante que se está haciendo pasar por usted porque usted ya votó, y lo meterán preso junto con el jorobado disfrazado de caniche y con el burro desaforado que se hace pasar por la negra tetona.

    6) Si un niñito de unos 2 o 3 años se acerca a ofrecerle cualquier chuchería (gesto tierno y típico de esa edad), no se deje engañar. En realidad se trata de un enano disfrazado que le está ofreciendo caramelos laxantes, que harán que usted ni siquiera pueda salir corriendo, sino que se haga en el sitio y pase pena delante todo el mundo. El plan es meterlo preso por hacarse en un lugar público. Por supuesto, lo meterán en la misma jaula donde están el jorobado y el burro.

    7) No confíe de gente que ande en shorcitos, zapatos de goma, gorritas y lentes oscuros. Son espías de Al-Qaeda disfrazados de gente decente. Una manera de desenmascar a esos malditos farsantes es decirles que George Bush es el único que merece ser Presidente de este país y de todos los países del orbe. Es posible que los espías exploten de la rabia, y que usted explote con ellos si no se aleja a tiempo.

    8) Si ven pasar un zamuro, posiblemente se trata de un satélite que está enviando votos falsos a las computadoras de las mesas electorales y, de paso, tomándole fotos a los calvos incipientes.

    9) Si alguien le ofrece flores, eso es Impulse, y una tremenda mariconería también.