Ayer en el tráfico pensé: ¿y ese pendejo que hace sonriéndome? Cruzaba la calle el tipejo y me sonreía con sonrisa bobalicona, como si quisiera compartir algo conmigo, como si la vida fuera hermosa.
Sí, ya sé, dirán "qué amargado este señor". Bueno, no es que yo piense que todos los días de la vida son una mierda. Sólo cuando tropiezo una noche con alguna torturadora literaria experta, con cursos en la CIA y todo, sólo entonces, pienso que todo es una mierda.
Y hablando de eso, yo pienso que la vida es fuchi fuchi en los momentos que a continuación señalo:
1) Cuando, al levantarme en la mañana, me doy un golpe con una pata de la cama en el dedo gordo del pie.
2) Cuando salgo del baño y no consigo paño.
3) Cuando termino de vaciar los intestinos (hablando de mierda) y me doy cuenta de que no hay papel.
4) Cuando me despierto en la madrugada porque los vecinos están follando (y yo no).
5) Cuando veo Globovisión.
6) Cuando veo Venevisión.
7) Cuando veo RCTV.
8) Y sobre todo, cuando veo Venezolana de Televisión.
9) También cuando me acuerdo de quien gobierna este país.
10) Y cuando me acuerdo de quiénes gobernaron este país.
11) Ah, y cuando veo la locura del poder en los ojos de algunos compañeritos.
12) Y el peor de todos los momentos: cuando pienso en lo lejos que está Isla Larga (Puerto Cabello, Estado Carabobo).
Y dejo la cosa en 12 puntos, porque si escribo XIII tendré que escribir "qué te parece", y eso ya lo hice en un poema por ahí.
Así que no me gusta la gente que se va por la vida con una sonrisa, como si no tuvieran memoria, o como si portaran un aire acondicionado entre las nalgas. Y yo, claro que yo sonrío. Cuando veo a mi chamo, sonrío, pero cuando el chamo se pone tremendo, dejo de sonreír, y me obstino. No me vengan a decir que toda la paternidad es una belleza, coño. Si así fuere, entonces la vida no tendría sabor. Y yo soy de los que piensa que hay que darle algún sentido a la vida.
Querida vida:
Dale sentido a mi vida, mi vida.
Así escribió el duque de Roca Negras a su princesa y, a cambio, recibió un pote lleno de alas de mariposas (estaban muertas las mariposas, y en esta película sí se asesinaron a unos cuantos animales. Lo sentimos, pero la vida es así, es su forma de ser.)
Anoche, por cierto, mientras leía una biografía de Paracelso sentado en la poceta (era yo el que estaba sentado en la poceta, no Paracelso), una escarabajo verde muy verde se puso a revolotear y a zumbar sobre mi cabeza. Al principio, sólo escuché el zumbido, y de verdad pensé que por fin habían llegado los extraterrestres para llevarme a un mundo mejor, donde por lo menos no existiera la estúpidez humana. Mas no crean: en otro mundo debe existir otro tipo de estupidez. Extupidez, digamos, con X de X-Files. Pero seguro que esa extupidez es menos estúpida que la estupidez humana. (Luego les cuento qué pasó con el escarabajo.)
En fin, y aunque no lo parezca, hoy estoy contento. Ayer leí un cuento mío en público y la gente río y eso me alegró. Pero la gente rió por mi cuento, y entonces, reír ya no tiene nada de malo. Sí, ¿y qué? La gente se reía porque yo decía que la vida era una mierda, y lo decía de forma que supongo divertida, porque la gente reía.
Lo que no me gusta es que la gente ande para arriba y para abajo con sonrisa bobalicona y además pretenda compartirla con uno, que no se la ha pedido.
Una sonrisa bobalicona es:
1) La sonrisa de alguien que te cae mal a primera vista.
2) La sonrisa de alquien que te cae mal a segunda vista.
3) La sonrisa de alguien que te cae mal a tercera vista.
4) La sonrisa de alguien que nunca te dejará de caer mal en cualquiera de las vistas y reencarnaciones sucesivas de vistas.
5) Y la sonrisa del carajo que se te atravesó en el tráfico.
Una vez aclarado el punto, podemos ser sinceros:
Hermanos y hermanas, la felicidad es una vaina muy pero muy cursi.
Y no es que tenga nada contra la felicidad y lo cursi. Lo cursi es lo que nos hace humanos. Pero lo cursi no se comparte, lo cursi es íntimo, lo cursi es puertas adentro, con tu mujer, tu chamo y algunos panas. Pero eso de andar regando sonrisa bobalicona por la calle, no qué va.
(Si me sonríe una mamita rica que me recuerde a Scarlett Johansson no me pongo bravo y no me parece cursi.)
Así que no es que yo sea un amargado. Lo que no soy es cursi público. Ser cursi público es irrespeto, mala educación y para colmo un chorro de mal gusto.
Así que
Así que
Así que
Así que a tomar Cacique (los que toman)
yo brindo con vino de Erzebeth
(Y ahora que lo pienso: me doy cuenta que escribí: "Ayer en el tráfico pensé..."
¿Será que el tráfico tuvo la culpa, será que todavía cargo el tráfico caraqueño en el alma?)
P.S. Erzebeth de Báthory, amigos, era una duquesa, muy fina ella, que prefería bañarse en sangre a estar muerta. Bello gesto de la duquesa.
Límpiese con él, como decía Quevedo.