martes, marzo 05, 2013

Testamento





Yo, coronel Brown del quinto regimiento
de la Armada Británica, y también sargento Monfleur,
del quinto batallón de la Legión extranjera,
les dejó acá mi testamento.

Ahora y siempre, se tiene.

Se tiene pelos de la nariz, un par de elefantes pequeños,
que caben en una mano, y un perro que te sigue a todas partes.

Se tiene un corta uñas, un corta cutícula y
se tiene, a pesar del esfuerzo, uñas rotas,
comidas y con manchas blancas
(no se sabe quién tiene el arsénico).

Se tiene enfermedades raras, como fascitis plantar bilateral
y bruxismo y alcoholismo. ((Ya no se toma más). Pero sí, cuando
a uno le da por ponerse viejo se tiene un lento cataclismo del cuerpo.))

Volviendo a los pelos, de igual modo se tiene
pelos de oreja, que es como tener libros, que son
muchos pelos de nariz y muchos pelos de oreja.

Se tiene una decente colección de súper héroes  
en las repisas de tu biblioteca. Y una colección de cómics.

Se tiene un clip, que sirve también para tener recuerdos,
el tatuaje de un ave Fénix, que es más bien un talismán,
y un escondite secreto (y del escondite no se tiene el mapa).

Se tiene una escopeta vieja, inservible. Pero escopeta
al fin y cabo, que se complementa muy bien con el perro,
que es un labrador. ¿Los labradores son perros de caza?

Se tiene también, tan importante como la colección de cómics,
la colección de los dibujos de tu hijo, esos dibujos que te lleva
al estudio cuando estás escribiendo. Esos dibujos que te regala.

Y quiera Dios que también uno pueda tenerse a sí mismo.
De lo contrario, también se tiene, por si acaso, una camisa de fuerza.

Larga vida a Dios y a la reina, y al rey, y a Marcel Duchamp.

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