jueves, enero 19, 2012

Un hombre de 42 contempla el paisaje




con los ojos limpios, la frente sin sombras,
los dedos completos, los dientes también.

Sopla la brisa, huele a barco
a veces de papel, a veces de acero.

El hombre de 42 contempla
y se sabe.
Arrepentirse de nada sirve
si nada se aprende,
y él aprendió
y él resucitó.

Ahora le toca amar, temer temerse
ahora le toca cuidar de su hijo
y del honor y del orgullo
de estar allí
en pie después de tanto
hombre por lo menos hombre.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

(también ahora le toca dejarse amar, eso también vale, eso también necesita el hombre resucitado)

Un abrazo

Jerónimo Alayón Gómez dijo...

Fedosy:

Parece que a los 40 miramos demasiado el paisaje, el de fuera... y el de dentro. Por alguna casualidad, yo publiqué en mi blog, en diciembre, uno solo similar en el motivo, y muy distinto en el contenido. En el tuyo, creo, hay más optimismo. Me gustó. Aquí te dejo el mío: http://www.jeronimo-alayon.com/niebla/?p=425

Salud,

JAG

Fedosy Santaella dijo...

Los hijos, el paisaje, qué belleza de coincidencias. Gracias, Jerónimo, Un abrazo.