
con los ojos limpios, la frente sin sombras,
los dedos completos, los dientes también.
Sopla la brisa, huele a barco
a veces de papel, a veces de acero.
El hombre de 42 contempla
y se sabe.
Arrepentirse de nada sirve
si nada se aprende,
y él aprendió
y él resucitó.
Ahora le toca amar, temer temerse
ahora le toca cuidar de su hijo
y del honor y del orgullo
de estar allí
en pie después de tanto
hombre por lo menos hombre.
3 comentarios:
(también ahora le toca dejarse amar, eso también vale, eso también necesita el hombre resucitado)
Un abrazo
Fedosy:
Parece que a los 40 miramos demasiado el paisaje, el de fuera... y el de dentro. Por alguna casualidad, yo publiqué en mi blog, en diciembre, uno solo similar en el motivo, y muy distinto en el contenido. En el tuyo, creo, hay más optimismo. Me gustó. Aquí te dejo el mío: http://www.jeronimo-alayon.com/niebla/?p=425
Salud,
JAG
Los hijos, el paisaje, qué belleza de coincidencias. Gracias, Jerónimo, Un abrazo.
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