lunes, enero 23, 2012

Con aquel árbol hicimos el libro



que a cuatro manos
y dos pieles forjamos

el cajón de mi muerte
de la tuya
de la nuestra

una puerta sellada con palos
de los más fuertes brazos
que nunca pensamos
ver derramados

una cruz sin tercer día
sin cielo sin reino

una cama gélida
abandonada
como una ciudad
tras la hecatombe

una balsa pequeña
sin mástil
y sin embargo
no alcanzó para los remos

ahora el columpio
una tabla salvavidas
ahora las cuerdas
nudo en la garganta.

Aquel árbol
que era este templo
estas ganas
este gran nido
aquel árbol perdió su sombra
ya nadie lo sueña
ya pájaros no acoge
perdió sus alas
y sus ojos...
o sus hojas
es lo mismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

(Faltaron los remos... entonces ¿cómo avanzar? Insisto, dejarse amar)

Anónimo dijo...

Hermoso...

K. Puleto