
Regálame, como hacía papá, regálame una resma
500 hojas de papel Bond en blanco
de preferencia tamaño carta
(un atardecer, de vuelta de la oficina, sus manos grandes
su sonrisa buena, papá y la resma en su envoltorio apretado
nunca ha habido
mejor regalo),
500 hojas nuevas
olorosas a campo traviesa
500 hojas para escribir en ellas
con lápiz grafito
de punta recién sacada, hambriento hambrientas
de líneas y puntos, de ventana sideral, de mañanas
en las que todos duermen, y sólo tú
y tus amigos imaginarios se hacen compañía
en el silencio perdido de la infancia.
500 hojas para los dibujos que no volverán.
Paisajes, monstruos felices, caricaturas
reminiscencias de Fontarrosa, Quino, Moebius
Chagall, Picasso, Salvador Dalí,
clavos, cristos, visiones místicas
dibujos que ya fui y que ya fueron
reposan su olvido
en una enorme carpeta de plástico
en mi clóset, los testigos, las pruebas
de no sé qué de mí.
500 hojas para la escritura, para el poema
que ahora sí, quién sabe hasta cuándo,
universo en expansión, mar
500 hojas vírgenes, inocentes
como paredes limpísimas
de habitación de psiquiátrico, donde
el lápiz no es un lápiz, sino arma,
donde el filo de la hoja también, un cuello
la yugular de la sangre mala.
Yo usaré esas armas contra mi oscuro ser
contra la sabandijas del mundo enfilaré
las 500 hojas, las resma para resmar
que es lo mismo que remar
a contracorriente
entre resmas.
2 comentarios:
Feliz cumpleaños.
Muchas hojas en blanco para para ti.
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