
Una tajante miniatura, tu sueño,
un sueño bueno, como pocos.
Guárdalo, mímalo, llévalo contigo,
dale la oportunidad de crecer
entre tus manos, en tu boca.
Al sueño bueno de la locura
inevitable, el sol no lo quema
y el olvido no lo arrastra
en sus aguas torrentosas.
Al sueño bueno de la locura inevitable
dale una cesta, una arcilla, dale piel
y una caricia, la vida que te pide,
la vida que te pides.
1 comentarios:
Que poema tan exquisito.
Gracias por tan hermoso regalo.
escribirconlibertad.blogspot.com
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