Hay días que no me hablo,
que no quiero escucharme,
que bajo por el delta
seco del mutismo.
No converso con el silencio,
ni tampoco lo escucho.
Lo lleno de ruido blanco,
de calle, de trámites
y de fotocopias
en blanco y negro
de mi mismo.
Hay días que no me hablo,
que no salgo a mojarme
en la lluvia, que no salgo
a mojarme en la luna,
y es más fácil.
2 comentarios:
Tengo tiempo que no encuentro esos días, ¿será que en mi afán de reconocimiento se me hace complicado dejar de escucharme?
Muy lindo escrito...¿tienes razón?, ¿sería más fácil?
Qué triste suenas, aquí y en la entrada anterior...
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