
Los venezolanos siempre nos hemos dicho (o se nos ha dicho desde el seno) que somos gente alegre, afable, trasparente, graciosa, flexible, festiva, amistosa, caritativa, generosa, cálida. Nos decimos que extranjero que viene a este país se queda, que los alemanes y los suizos nos envidian de lo buena gente que somos, de lo «chéveres» que somos. Tenemos tal «cheveridad» como propia, como una verdad inquebrantable; se trata de un lugar común que nos llena de orgullo. Pero quizás, de tanto que nos lo hemos dicho, de tanto que nos han machacado la «cheveridad», en muchas ocasiones (en sobradas ocasiones, posiblemente) vamos por la vida exagerando nuestro alegre gentilicio, poniéndolo cabeza abajo, como un arcano del Tarot, volviéndolo un exabrupto de negatividades. Así, de ser un compendio de maravillas humanas, nos volvemos entonces una sarta de maleducados de pesadilla. Aquello que fue amistad, afabilidad, generosidad, trasparencia y caridad se vuelve sensiblería manipuladora, chisme e intromisión. Aquello que fue bonhomía y festividad muta en irrespeto de la música a todo volumen en la casa y en la playa. La alegría y la flexibilidad derivan en desorden, caos, irrespeto a las normas y en corrupción. Y lo que corresponde a gracia y calidez estalla en un bombardeo inmisericorde de groserías y chabacanería. Todo esto, gracias a aquel lugar común que hemos portado con tanta euforia durante años. Somos gente «chévere» y no hay para donde coger. Ser chévere es nuestra gracia y nuestra condena. Nuestra condena porque mientras sigamos siendo chéveres a secas, chéveres como excusa para las irresponsabilidades, chéveres para seguir sabiéndonoslas todas, chéveres para abusar, pues no llegaremos al siguiente nivel. No estamos preparados para ser un país civilizado. No lo estamos mientras sigamos asumiendo nuestros peores lugares comunes. Quizás ya sea hora de empezar a cuestionar esos clichés, de empezar a concientizar a fondo el concepto de ciudadano, y de dejar de ser tan exasperadamente «chéveres».
Paréntesis primero: (En las pasadas elecciones, por cierto, fui miembro de mesa, y puede presenciar cómo muchos venezolanos estamos dejando a un lado lo peor de nuestra «cheveridad», y nos comportamos como gente seria —mas no amargada. Asistimos temprano a los centros electorales, hicimos la cola, respetando el espacio de los demás y sin pretender colearnos, y votamos alegres, con calma, llenos de convicciones y de esperanzas. Eso sí, vi a más de un grupito que, por andar de «chéveres», se instalaban a hablar pistoladas y no avanzaban en la cola y todo lo retardaban. Pero ahí vamos, poco a poco).
Paréntesis segundo: (Aunque la imagen de arriba es del Che, esto va con todos, absolutamente con todos).
Paréntesis primero: (En las pasadas elecciones, por cierto, fui miembro de mesa, y puede presenciar cómo muchos venezolanos estamos dejando a un lado lo peor de nuestra «cheveridad», y nos comportamos como gente seria —mas no amargada. Asistimos temprano a los centros electorales, hicimos la cola, respetando el espacio de los demás y sin pretender colearnos, y votamos alegres, con calma, llenos de convicciones y de esperanzas. Eso sí, vi a más de un grupito que, por andar de «chéveres», se instalaban a hablar pistoladas y no avanzaban en la cola y todo lo retardaban. Pero ahí vamos, poco a poco).
Paréntesis segundo: (Aunque la imagen de arriba es del Che, esto va con todos, absolutamente con todos).
12 comentarios:
Los chéveres se ríen todo el tiempo. Se ríen mientras los atracan y después que los atracan. Se ríen cuando ponen la música a todo volumen en la playa y cuando se te atraviesan en el abasto o en la autopista. Los chéveres son chéveres porque bailan aunque no haya luz ni agua ni comida ni un carajo. Los chéveres prefieren beber anís que arreglarse las caries o ponerse una plancha en esas bocas sin dientes.
Venezuela es un país de zombis sonrientes; es decir: de chéveres.
Me impresiona que justo el fin de semana conversábamos de esto en un grupo y la conclusión era que aquí es más importante ser "chévere" que tener cualquier mérito y, que si no eres "chévere" o no te da la gana de comportarte como lobotomizado, eres un amargado y "ay, no, mijita, la vida es una sola". Como de costumbre, en sintonía con sus majestades satánicas. Besos
sabes, me acabas de recordar el libro unisex de carlos flores que en un capitulo, se preguntaba por qué la gente se iba a rumbear en sitios de moda, llenos de gente con atención pésima y con precios exhorbitantes, y sencillamente dio la razon, porque es chevere!!!!! solo eso, y los chéveres hacen cosas chéveres...
de verdad, ese "cheverismo" por llamarlo de alguna forma nos tiene pegados, porque toda vaina se lo achacan para justificarlo, asi sea una vaina muy mala, pero luego cuando se le devuelve, no es tan chevere verdad????
saludos muy bueno.
El venezolano es muy chévere... cuando le conviene. De resto no.
el venezolano es muy chévere.... cuando le conviene.
muy buen post
Chévere tu artículo! :-) Saludos.
Nuestro país está sometido a una "cheveridad" reproductora de arrechitos y sabrosones.La cheveridad de nuestra sociedad consiste en vivir el momento, improvisar el presente y hacer lo que se nos antoja con una risotada de "estamos mal pero qué carajos me importa" La cheveridad de la bebesón, de las cornetas a todo volumen; de pasarme un alto, de irrespetar al otro, una rumba tropicalera donde todo es estafa y wai hay qeu celebrarlo. La cheveridad de la bufonada, de ser el circo del mundo porque ser "chéveres" es mostrar el despelote social que somos colgándonos una sonrisa loca.
Excelente artículo, Fedosy. En estos tiempos donde la reflexión colectiva es un bien necesario.
Nuestro país está sometido a una "cheveridad" reproductora de arrechitos y sabrosones.La cheveridad de nuestra sociedad consiste en vivir el momento, improvisar el presente y hacer lo que se nos antoja con una risotada de "estamos mal pero qué carajos me importa" La cheveridad de la bebesón, de las cornetas a todo volumen; de pasarme un alto, de irrespetar al otro, una rumba tropicalera donde todo es estafa y de paos hay que celebrarlo. La cheveridad de la bufonada, de ser el circo del mundo porque ser "chéveres" es mostrar el despelote social que somos colgándonos una sonrisa loca comoi banda.
Excelente artículo, Fedosy. En estos tiempos donde la reflexión colectiva es un bien necesario.
Totalmente de acuerdo... un alivio, ver que otro percibe lo mismo... pensaba que me estaba amargando.
Un caso, es dar vueltas en el estacionamiento de un Centro Comercial, en busca de un puesto, las flechas no se respetan, se detienen durante minutos de minutos, mientras el que está por salir, se da todo el postín, cerrando la circulación, si ven que va a salir uno y se pasó, da marcha atrás y se pelea con el que viene en el mismo sentido, y ni hablar si te distraes y no ves que alguien está esperando, de estar armado desenfunda y apunta...
Y No!, No estamos preparados para ser un país civilizado.... aunque hay paréntesis, lo reconozco, pero son tan poco frecuentes que la esperanza se diluye en el tiempo...
Genial lo del Ché Vere..
Gran saludo.
Hola, interesante el post, interesante las palabras hasta las de quienes opinaron, estoy de acuerdo con la persona que dijo que aquí lo más importante es ser chevere que el mérito, es muy cierto y más aún con la tecnología mal utilizada, pero como dice el post al final poco a poco y esperemos vivir para ver un país que pase de ser chevere a un gran país con ciudadanos serios y no amargados. :)
Hola, interesante el post, interesante las palabras hasta las de quienes opinaron, estoy de acuerdo con la persona que dijo que aquí lo más importante es ser chevere que el mérito, es muy cierto y más aún con la tecnología mal utilizada, pero como dice el post al final poco a poco y esperemos vivir para ver un país que pase de ser chevere a un gran país con ciudadanos serios y no amargados. :)
Ser chévere de verdad debería ser chévere en todo sentido, no sé si me explico. Tener una actitud chévere, y tener una actitud enfocada en el logro, debería ir de la mano.
Gracias por el artículo, ya mismo lo comparto por lo chévere en Argentina.
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