miércoles, enero 13, 2010

ARISTÓTELES PINHOLE



Cuando se olvida que todo comienza por los chinos, entonces vamos y decimos que todo comienza por los griegos. Y ahí podemos nombrar a cualquiera de los grandes. Aristóteles, el Estagirita, por ejemplo, macedonio de origen, no griego, pero qué se le hace, las simplificaciones están a la orden del día.

Aristóteles descendía de la familia de los Asclepíades, quienes se reclamaban descendientes de Asclepio, dios de la medicina. No es un detalle que hay que dejar pasar por alto, pues la experimentación se encuentra en la base de la medicina antigua, y no es de extrañar que Aristóteles fuera iniciado en los ritos médicos que se trasmitían de generación en generación. También debemos saber que Aristóteles fue discípulo de Platón, maestro de Alejandro Magno y fundador de la escuela de los peripatéticos (paseadores o caminadores).

Así pues, como muchos de los grandes pensadores, Aristóteles primero tuvo un maestro y éste, como ya dijimos, fue Platón, de quien luego se distancia por o para no estar de estar de acuerdo con él. «¿De qué hablan para disentir?», cuenta Hermenio de Éfeso que decía el joven Aristóteles cada vez que llegaba a un ágape. Así era el muchacho, polémico. Se dice incluso que la verdadera explicación por la que daba clases caminando con sus discípulos peripatéticos no era otra que para estar mejor preparado al instante de salir corriendo si algún enamorado platónico de Platón se aparecía a lanzarle piedras.

En fin, como hombre de debates deliberados, Aristóteles no podía dejar de estar en desacuerdo con su maestro Platón. Para Aristóteles, aquello de que existían dos mundos, uno sensible y otro inteligible, era pura tontería. Para el filósofo de las batallas verbales, sólo había un mundo. Los conceptos universales (esa imagen paradigmática de las cosas de este mundo) no existían en otro plano de la realidad, sino que eran inmanentes a las cosas particulares, concretas y tangibles. Es decir, para él, el Mundo de las Ideas era una ridiculez. Todo estaba en el plano de lo sensible, y listo. Con esto, Aristóteles se iba al otro extremo de las ideas de Platón, es decir, del cielo pasaba a la tierra. Así, había puesto todo al revés y también los pies sobre el piso, con el fin de hablarnos sobre la realidad. La realidad es y existe, y a esto Aristóteles lo llamó ousía, aquello que tiene materia y forma, y que se puede medir, pesar, estudiar. La influencia que ejerce la experimentación en los descendientes de Asclepio podría considerarse aquí como fundamental.

Así pues, nos encontramos ante un hombre que, con sus ideas empiristas, puso de cabeza la filosofía de su tiempo. No es de extrañar entonces que, entre tantas cosas por estudiar, se fijara en lo mismo que se fijó el chino Mo Ti: En la luz y su comportamiento. Sus observaciones se encuentran en un texto de sobra controversial.

Problemata es un libro múltiple que llegó al mundo occidental a través de los árabes y los judíos. Trata temas muy variados y se detiene en especial en los humores, la salud, la melancolía y la genialidad; todo esto muy relacionado con la medicina del gran Hipócrates, lo cual nos lleva otra vez a Asclepio. «¿Por qué será que quienes han destacado en filosofía y en otras artes son individuos melancólicos, afligidos por la enfermedad de la bilis negra?», dice en alguna parte. El libro también se ocupa de la música, la óptica y hasta del buceo o la respiración bajo el agua (acá nos habla de la hazaña de Alejandro Magno en el sitio de Tiro).

Se debe destacar que muchos consideran a Problemata un texto apócrifo, o más bien, lo piensan muy contaminado por la intervención de otros médicos sabios (griegos posteriores) o de origen árabe y judío. Así que, si algún día se llega a declarar su carácter espurio, ya no podremos decir, en cuanto al pinhole o a las imágenes estonopeicas, que Aristóteles fue primero. No se crea, no obstante, que el interés por la óptica proviene de una mera experimentación científica en sí misma. En el fondo de esto, estaba la búsqueda del conocimiento. En Metafísica (según el nombre dado por Andrónico de Rodas), Aristóteles dice lo siguiente:


«Todo hombre por naturaleza desea saber. Una indicación de esto es el disfrute que nos dan los sentidos; suponiendo incluso que ese disfrute sea inútil, nosotros lo amamos; y por encima de todos, el sentido de la vista es el más apreciado. No solamente cuando vemos para obrar, sino también cuando nos mantenemos inactivos preferimos ver (uno podría decir) que cualquier otra cosa. La razón es que, de todos los sentidos, la vista nos da saber y nos da luz acerca de la diferencias entre la gran variedad de cosas.»


Así, en Problemata, en el libro XV, aquel a quien suponemos Aristóteles, nos habla de la visión y de sus estudios «científicos» con respecto a la visión. Así, conocemos un aparato creado por él; una caja oscura con un pequeño agujero a través del que pasa la luz, sin duda, un ancestro de la cámara oscura. Pero más que dictar cátedra, el sabio se hace preguntas como éstas: «¿Por qué cuando la luz atraviesa un orificio cuadrado, o por ejemplo a través de un trabajo de cestería, no forma imágenes cuadradas sino circulares?». Y también, en el libro XV, se vuelve a preguntar: «¿Por qué en un eclipse de Sol, si uno mira a través de un tamiz o de los huecos que hay en la hojas de los plátanos o de cualquier otro árbol de hojas grandes, o también si cruzamos los dedos de una mano sobre los de la otra y miramos al través, los rayos del sol se convierten en lúnulas sobre el suelo? ¿Es por la misma razón por la que cuando los rayos brillan a través de un orificio cuadrado, siguen apareciendo redondos o en forma de cono?». Aristóteles incluso observa que, mientras más pequeño el agujero en el aparato, más grande es el círculo de luz en el interior, principio claro está, de la cámara estenopeica, o pinhole.

Suponiendo entonces que Aristóteles haya sido el autor de la Problemata, podemos decir que el filósofo, con estas notas, fue el creador de otro ancestro de la cámara oscura (recordemos a Mo Ti), y todo, siempre a la búsqueda del conocimiento, pero sobre todo, del alma.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Aprendi mucho