martes, agosto 25, 2009

¿Cómo escribo?


La lista anterior y sus meditaciones nos ayudan a entender un poco cómo escribo. O eso creo yo. Digamos que esas lecturas de mis primeros tiempos, esas de la biblioteca de mi papá, fueron las que me convirtieron en escritor, y las que marcaron mi estilo. Mi papá era lector, pero llegó apenas hasta primaria (debo agradecer que haya seguido interesado en la lectura). Por lo tanto, no era un lector culto. En casa había mucho best seller. Estaba Irving Wallace y Stephen King, y también tuve una colección juvenil, con versiones de Ivanhoe, De la tierra a la luna, La vuelta al mundo en 180 días, La isla del tesoro, en otras novelas maravillosas. Luego llegarían Edgar Allan Poe y Herman Hesse. Por cierto, me recuerdo claramente leyendo el Demian de Hesse, donde se habla del dios Abraxas, y escuchando al mismo tiempo (los jóvenes pueden hacer mil cosas simultáneamente) el album Abraxas de Santana. Después vendrían Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Jorge Luis Borges. Algunos dirían que subí de nivel. Pero sepan que luego me puse a leer cómics de Moebius y Jodorowsky, y me afilié a la revista Heavy Metal, y después me encontré con Arthur Conan Doyle, y con Maurice Leblanc y con Gastón Leroux, y luego con Raymond Chandler, Dashiell Hammett, y Patricia Highsmith. Y volviendo al cómics, confieso que ya no puedo vivir sin Neil Gaiman, Dave McKean, Frank Miller, y el gran Alan Moore. Soy un muchacho incorregible, lo sé.


Pero todo esto nos lleva siempre hacia la escritura, y a determinadas afirmaciones de mi parte. La primera: yo soy un escritor que cuenta historias. Ya lo dije, me gustan las palabras, la lengua, su poesía; pero no soy un autor de trabajar exclusivamente con el lenguaje. Soy un contador de historias, un montador de estructuras. De aquellos primeros años me quedó esta enfermedad. En la escritura e incluso en la lectura. Un libro que se tarde en contar la historia, que se complazca demasiado en las palabras, me cansa y me aleja. Por lo general, intento buscar un equilibrio entre la palabra y la historia. Soy también lector de poesía, y me gusta jugar con las palabras, retorcerlas, iluminarlas si puedo, pero al mismo tiempo busco contar una historia de una manera directa y sencilla. En esa búsqueda del equilibrio ando.


Por otro lado, la mayoría de aquellas lecturas, me llevaron por caminos repletos de imaginación, de fantasía, de magia (ya lo dije, la magia es un virus). Así que acá viene la segunda afirmación: me fascina escribir historias ligadas a lo fantástico, al surrealismo y a lo ilógico. Parto con frecuencia de la realidad, pero intento convertirla en algo más, en algo extraño, oscuro y al mismo tiempo luminoso. En ese sentido soy muy cortaziano, y también un seguidor del concepto de extrañamiento de los formalistas rusos. La literatura para mí es un descontextualización de la realidad, que a su vez busca descubrirla, mostrarla en su plenitud. El absurdo como recurso, como herramienta, me resulta muy atractivo. Y por esta vía, llegamos a una tercera declaración: me gusta también escribir con humor (o al menos lo intento). Hubo, de aquellos primeros años, dos escritores que me marcaron: Otrova Gomas y Armando José Sequera. De igual modo, tengo una profunda deuda con La antología del humor negro de André Bretón, que me llevó a los surrealistas, a Alphonse Allais, a O. Henry, a Alfred Jarry, y de allí a Saki y a Bierce, entre otros. El humor es un arma poderosa, una herramienta de ataque que te permite entrar en el mundo, y destapar las ollas de la estupidez.


Cuarta declaración: no estoy hecho sólo de literatura. También estoy hecho de cine y de cómics. Hay gente que me dice que mi escritura parece una película, otros también me han comparado con el lenguaje del cómic. Debo decir que me siento halagado con esos comentarios. Incluso he estudiado algunas técnicas de escritura de guiones que luego he aplicado mi escritura literaria. Todo esto forma parte de un todo con esa escritura donde busco contar historias que atrapen al lector. Ahora, hablar de mis influencias cinematográficas sería muy arduo. Pero nombrar a algunos ayuda: David Lynch, Alfred Hitchcock, Federico Fellini, Stanley Kubrick, Martin Scorsese, Francis Coppola, Woody Allen, Harry Kümel, Quentin Tarantino, Clint Eastwood, Carol Reed, Werner Herzog, Win Wenders, y el más reciente cine de horror de Asia.


Eso es todo por los momento, gracias.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

cine, cómics, literatura y más cosas ¿no?

José M. Ramírez dijo...

Se escribe lo que se es(y viceversa). Estilos aparta, encuentro mucha coherencia en tus listas. Stephen King es un maestro, a pesar de que a algunos les puede parecer de segunda (porque no lo han leído).