viernes, mayo 22, 2009

Gentilicio





Le dijeron:

—Al otro lado de este laberinto, en la salida, está el anciano que perdonará tu vida.

Él dijo «Okay», y no entró, sino que rodeó el laberinto por fuera, y llegó hasta el sabio.

—Perdóneme la vida —dijo, y el sabio, al ver lo que el hombre había hecho, no le quedó más remedio que perdonársela. El hombre sonrió y empezó a alejarse.

—Ey, espere —dijo el sabio—. ¿Usted de dónde viene?

El hombre, sin detener la marcha, respondió al aire:

—Vengo de Venezuela, soy venezolano.

Y el viejo sabio dijo: «Ah, con razón».

4 comentarios:

nano dijo...

.:.

cuando fui por primera vez a registrar algunas de las cosas que había escrito en barcelona (españa) el señor (muy amable, de unos sesenta años pasados, acostumbrado por su manera de hablar a tratar con gente que solo le importa el arte y las ideas, no tanto la vida) me dijo cuando le entregué el pasaporte y le pregunté cuánto era:

- no me vas a decir, "está barato dame dos", en un acento muy marcado español.

Por supuesto me sorprendió. Me dijo, la única vez que he estado en Nueva York (uno de mis sueños), quise cumplir otro de mis sueños, comprarme un reloj (no se si era un rolex, pero era una marca, un capricho) estaba a su lado en la tienda un señor, que cuando preguntaron por el precio, el tipo dijo la famosa frase.

Eso le quedó marcado como un registro de nosotros, los venezolanos.


(a parte, creo que no cuesta mas de 5 euros registrar una obra, acá creo que es mas caro)


saludos, man



.:.

Anónimo dijo...

Pero el laberinto es divertido.

Francisco Pereira dijo...

Me llevaste de nuevo al libro de Axel Capriles.
Picaro es pícaro aunque tenga cochoco.

El Señor de Las Letras dijo...

Jajaja está genial esto, vale!