
Era un albino que se vestía de negro, absolutamente de negro, y caminaba por el bingo con su rostro de piedra. (En las orejas de los atemorizados jugadores, pequeños tiburones con faldas devoraban cerumen y cantaban viejas canciones marineras). Hace más de dos mil años ese mismo albino vivió en una caverna, rodeado de hierbas aromáticas que se quemaban en teas, y vestía con túnicas blancas, absolutamente blancas. (A su lado, un hermafrodita sagrado soñaba que yacía en un lecho rodeado de luz frente a un ojo de cristal que lo apuntaba, al tiempo que un hombre desnudo se metía en su lecho).
Al albino le daban de beber infusiones que lo mantenían lelo. Cuando entraban los grandes hombres del mundo, héroes desquiciados como Alejandro Magno, el albino despertaba de su sueño (en el que alguien escribía un texto golpeando pequeñas runas sobre un cuadrado de luz y de aguas atrapadas) y decía con voz perdida cualquier cosa que se le ocurriera. Los grandes hombres salían, con las lágrimas del miedo latiendo en su pecho y después se iban a sus aposentos y soñaban con albinos con ropas extrañas y negras, totalmente negras, que devoraban tiburones con faldas que a su vez devoraban cerumen y cantaban viejas canciones de cuna. Hace más de dos mil años ese mismo albino vivió en la cueva de una manantial, rodeado de hierbas aromáticas que se quemaban en teas, y vestía telas verdes, absolutamente verdes. (A su lado, dos gemelos sagrados soñaban que tenían los ojos achinados y que sus báculos tronantes lanzaban fuegos hirientes).
Al albino le daban de beber infusiones que lo mantenían aletargado. Cuando entraban los grandes locos del mundo, orgiásticos cobardes como Calígula, el albino despertaba de su sueño (en el que alguien nombraba a su caballo senador) y decía con voz perdida que el fin del mundo llegaría pronto. Lo orates excelsos salían, con las risas del miedo latiendo en sus bocas y después se iban a sus aposentos a tomar bebidas alucinatorias que les hacían ver albinos con ropas extrañas y negras, totalmente negras, que devoraban tiburones con faldas que a su vez devoraban caballos senadores y cantaban viejas canciones donde un ciego cantaba la cólera aciaga de Aquiles pélida.
Hace más de dos mil años ese mismo albino vivió en lo alto de una montaña rocosa, rodeado de fuegos fatuos, y vestía con mantos purpúreos, absolutamente purpúreos. (A su lado, un leproso soñaba con esos mismos fuegos fatuos que cantaban All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy…)
Al albino le daban de beber infusiones que lo mantenían ido. Cuando entraban los grandes sicópatas del mundo, gobernantes desquiciados como Hitler, el albino despertaba de su sueño (en el que un hombre se pegaba un tiro en un oscuro búnker) y decía con voz perdida que el Necronomicón podía leerse íntegro en la espalda del Guasón en el lejano sanatorio de Arkham en la tierra de Gotham. Los grandes sicópatas salían, con las proclamas del odio latiendo en sus lenguas y después se iban a sus aposentos y soñaban con albinos con ropas extrañas y negras, totalmente negras, que devoraban tiburones con faldas que a su vez devoraban cerumen y sampleaban viejas que decían All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy a dull boy a dull boy a dull boy a dull boy boy boy boy boy…
Al albino le daban de beber infusiones que lo mantenían lelo. Cuando entraban los grandes hombres del mundo, héroes desquiciados como Alejandro Magno, el albino despertaba de su sueño (en el que alguien escribía un texto golpeando pequeñas runas sobre un cuadrado de luz y de aguas atrapadas) y decía con voz perdida cualquier cosa que se le ocurriera. Los grandes hombres salían, con las lágrimas del miedo latiendo en su pecho y después se iban a sus aposentos y soñaban con albinos con ropas extrañas y negras, totalmente negras, que devoraban tiburones con faldas que a su vez devoraban cerumen y cantaban viejas canciones de cuna. Hace más de dos mil años ese mismo albino vivió en la cueva de una manantial, rodeado de hierbas aromáticas que se quemaban en teas, y vestía telas verdes, absolutamente verdes. (A su lado, dos gemelos sagrados soñaban que tenían los ojos achinados y que sus báculos tronantes lanzaban fuegos hirientes).
Al albino le daban de beber infusiones que lo mantenían aletargado. Cuando entraban los grandes locos del mundo, orgiásticos cobardes como Calígula, el albino despertaba de su sueño (en el que alguien nombraba a su caballo senador) y decía con voz perdida que el fin del mundo llegaría pronto. Lo orates excelsos salían, con las risas del miedo latiendo en sus bocas y después se iban a sus aposentos a tomar bebidas alucinatorias que les hacían ver albinos con ropas extrañas y negras, totalmente negras, que devoraban tiburones con faldas que a su vez devoraban caballos senadores y cantaban viejas canciones donde un ciego cantaba la cólera aciaga de Aquiles pélida.
Hace más de dos mil años ese mismo albino vivió en lo alto de una montaña rocosa, rodeado de fuegos fatuos, y vestía con mantos purpúreos, absolutamente purpúreos. (A su lado, un leproso soñaba con esos mismos fuegos fatuos que cantaban All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy…)
Al albino le daban de beber infusiones que lo mantenían ido. Cuando entraban los grandes sicópatas del mundo, gobernantes desquiciados como Hitler, el albino despertaba de su sueño (en el que un hombre se pegaba un tiro en un oscuro búnker) y decía con voz perdida que el Necronomicón podía leerse íntegro en la espalda del Guasón en el lejano sanatorio de Arkham en la tierra de Gotham. Los grandes sicópatas salían, con las proclamas del odio latiendo en sus lenguas y después se iban a sus aposentos y soñaban con albinos con ropas extrañas y negras, totalmente negras, que devoraban tiburones con faldas que a su vez devoraban cerumen y sampleaban viejas que decían All work and no play makes Jack a dull boy All work and no play makes Jack a dull boy a dull boy a dull boy a dull boy a dull boy boy boy boy boy…


8 comentarios:
.:.
que bueno está, esto, compadre, al principio un está escéptico, pero poco a poco uno se va metiendo en la atmósfera del cuento ¿es un cuento, verdad?
.:.
Pues maestro nano, déjeme decirle que no lo sé.
nuy arrecho bro!!!
Me hizo reir despues de una tarde de angustia
Me recuerda por su tempo a Ulises de James Joyce. Que bueno que escribes
Juego de espacios y vivencias que se entrelazan
¡Mágico!
Hey Fedosy!
Que grato escribir y mucho mejor leer un poco de tus historias y de tus cuentos; te cuento que hace algún tiempo había un programa que llevaba por nombre: "El arte del ocio" era medio nocturno medio vampiro, pero si muy bueno; con música que la mitad del mundo normal ni se imaginaba que existía... Con comentarios que eran geniales y bien pensados, yo escuchaba ese programa y creo que tú lo hacías.
La banda sonora de muchos momentos significativos de está hecha con música de aquel entonces... No soy tan genial y realmente no pienso mucho jejejejejeje. Pero a varios años de ese programa quiero hacerte llegar mi agradecimiento por lo bueno de un ocio controlado y bien llevado...
Un placer Fedosy conseguirte por acá y ver que continúas creando espacio para quienes piensas ó se dejan pensar!
Un abrazo Javier Miranda.
www.origamivenezuela.blogspot.com
Hey Gran maestro Fedosy!
Que le inspiro crear Fauna de Palabras, si le pidieran que con pocas palabras definiera Fauna de Palabras que mencionaria de ella?
No sé, Beba, una fiebre, quizás.
Recuerdo que tenía fiebre
y estaba en Puerto Cabello.
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