viernes, enero 09, 2009

Loco que aúlla a la luna (texto semiótico-humorístico)



En la imagen del loco que aúlla a la luna hay una sorprendente alteración fonética que nos hace pensar en la relación ineludible que por lo común, y dentro del lugar común, se suele establecer entre locura y poética. La similitud evidente —pero siempre oculta por la inercia de la realidad— entre las palabras “loco” y “lobo” asoma la idea de que la sustitución de una “letra” (más que letra, fonema) podría generar en el enfermo un desplazamiento radical en la constitución mental, con una consecuente asunción de nuevas significaciones y comportamientos ajenos a lo humano (la licantropía fonética). Los sistemas de representación, los signos, se disocian así del acuerdo social, y la différance del signo (ver Derrida) obedece al subjetivismo propio (Peirce en su más alucinada expresión). Una especie de “dislexia de la locura” surgiría entonces, donde el signo “lobo” para el loco se convierte en un argumento, una ley, en un fuerte relato lleno de significados transliterados que, paradójicamente, vuelven a encuadrarse dentro de los lugares comunes del contrato social: Es normal, todos sabemos, es conocido de sobra, que el loco aúlla a la luna. ¿Esto expresa quizás una necesidad del inconciente de escapar de la alienación de la locura y volver al superestrato social?

La sustitución de fonemas se debería entonces a que el loco, como el poeta, tiene la capacidad de acceder a ciertas “regiones mentales”, donde la lengua está en constante movimiento, dislocada de prejuicios, asunciones o posibilidades lógicas. Estas reflexiones llevan a pensar que el poeta trabaja desde la vigilia de la “conciencia” en los procesos mentales del loco. Un trabajo peligroso, pues consiste en aferrarse a la débil cuerda de esa vigilia, bajar a esas regiones a observar la maravillosa orgía de los significados en movimiento y regresar a la superficie para dejar testimonio de esa experiencia. Lo interesante acá es lo que refiere a la “observación”. Se observa, no se “lee”. Es decir, en esta región prevalecería la imagen, la imagen, ya se dijo, en constante movimiento. De allí que sea posible que en este lugar una “b” desplace a una “c”, cosa que ocurre en el campo de la imagen. Ese desplazamiento produce nuevas semiosis que a su vez liberan nuevas imágenes, como por ejemplo, el lobo aullando a la luna a partir de la transformación fonética del “loco” en “lobo”. ¿Podríamos hablar entonces de la posibilidad de una “imagen fonética”, más evolcionada acaso que la "imagen acústica" de Saussure?

A esta zona, donde incluso el sistema es imagen, el hombre no está acostumbrado a asistir. Incluso la propia mente ha cerrado esas puertas, por razones de conveniencia social más que evidentes. La lengua vendría a ser así un policía de la cordura, la camisa de fuerza amenazante que nos aleja de la alucinación definitiva cargada de imágenes trasmutada en una cadena de semiosis descabelladamente subjetiva. Todos los seres humanos, en esa otra región, somos orates potenciales y también delincuentes puros, pues esa otra región podría verse como la zona marginal de la favela o del barrio latinoamericano, allí donde no existe la ley sino la violencia (la violencia como movimiento constante). La locura, del algún modo, violenta —viola— la lengua dentro de esa orgía ilegal de imágenes fonéticas y no fonéticas.

A estas inconexas y alucinadas alturas, recuerdo uno de los libros más maravillosos que he leído en los últimos años, El cuaderno de Blas Coll, de Eugenio Montejo, un libro que, por su profundidad y su cercanía al genio, ha sido ignorado olímpicamente por todos aquellos que han llorado la muerte del poeta. El cuaderno de Blas Coll es, precisamente, la expresión máxima de esa desesperada búsqueda del poeta-lingüista-alucinado por crear nuevas significaciones a partir de una lengua insuficiente, específicamente el español; una lengua que, según el mismo protagonista del relato-ensayo-poema, ha sido sometida a la culpa de su disfrute por causa de los cilicios de la religión cristiana. Blas Coll entendía, por ejemplo, que las vocales no eran suficientes para determinar ciertas significaciones, que el sistema no las contemplaba y que, por el contrario, en el aire, en la naturaleza, entre los árboles (cabe recordar el poema tantas veces manoseado luego de la muerte de Montejo) pululan otras vocales que sirven para expresar esas otras significaciones que el sistema de la lengua no contempla. ¿Qué signos nuevos puedo crear? ¿Dónde los encuentro? Blas Coll-Montejo piensa que en la percepción contemplativa (¿meditada?) de la naturaleza. No obstante, más allá de la percepción superficial y primaria, existe la confrontación siguiente. Una nueva necesidad de significar algo intangible para la lengua se enfrenta a ella en la conciencia, y allí, en esa lucha, se traspasa la pared y se llega al fondo, a esa “región” de los desplazamientos, de las masas tectónicas de la lengua. La poesía sería entonces, un constante terremoto. La locura sería entonces, un constante terremoto. El poeta sería entonces, la víctima de los temblores de la lengua ante las transmutaciones de los significados.

Termino con esta reflexión de Blas Coll Montejo: “Prosa es toda representación de conceptos; poesía, en cambio, es imagen pura, acecho de la palabra desde la zona de nuestra mente no contaminada aún de verbalidad”.

En esta zona, el loco-lobo le aúlla a la luna, porque no es loco, es lobo en la imagen fonética transmutada.

3 comentarios:

adrianonimo dijo...

Fedosy este es el mejor escritor que ha naciso en esta tierra... Tripea.. feliz año. Tiene mucho que ver con lo que escribiste. T.q
Adri






Es Doctor en Filología y Filosofía, graduado en Viena y la
Sorbona, profesor Titular de la Facultad de Humanidades
y docente injubilable de la ULA -desde hace 16 años
debió solicitar su retiro y proclama que nunca se jubilará
de manera voluntaria-. Confiesa que su fuerza viene de
la infancia, a la cual ha vuelto evidentemente para recrear
su trabajo e impregnar cada vez más sus gestos.

Pero designa a la naturaleza como su fuente inspiradora
y fortalecedora del espíritu; por eso, cada día, por distintas
montañas de la ciudad, antes que el sol despierte se
encamina con paso firme a su encuentro.

A continuación un extracto de la conversación sostenida
con el Dr. Briceño Guerrero como parte del pequeño homenaje
que la Universidad de Los Andes a través del Consejo
de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico,
CDCHT, desea brindar a este emérito investigador.

UNA INFANCIA DECISIVA

¿Qué libros sugeriría ser leídos en la etapa de educación
básica y media venezolana que contribuyesen a crear el
hábito por la lectura y tal vez al despertar de la conciencia?

- El libro Primario de Mantilla, aunque ahora sólo salen
unas versiones abreviadas, no es el libro completo que yo
conocí. Debería pensar más en eso. Debí ser maestro de
escuela, hubiese puesto a los niños a aprender poemas de
memoria de poetas venezolanos y de otros de valor extraordinario
en el mundo. Recuerdo que aprendí el poema
Canto a España de Andrés Eloy Blanco, todavía me
acuerdo, aprendí fábulas de Samaniego y de Iriarte, aprendí
sonetos de Elías Calixto Pompa. Pero no sé si lo que para
mí fue útil puede serlo en forma general, es decir, puede
ser útil para otros. El sistema educativo puede ser bueno
para unos pero traumático para otros. Debe ser difícil ser
maestro de escuela… pero es importantísimo y decisivo.

- La Biblia, porque mi mamá me la enseñó a leer, incluso
debía aprender de memoria cada domingo un versículo,
su ubicación y número de página. Esa referencia como matemática
de identificación de los textos, como los versículos
y salmos de la Biblia, descubrí más tarde que se encuentra
también en los estudios literarios y filosóficos universales,
en Homero, Dante, Shakespeare. Hubo por lo tanto una cercanía con la Biblia desde mi infancia, lo cual representó una introducción a los estudios literarios en
general. Tiene una fuerza extraordinaria leer la Biblia, independientemente
de su valor religioso, por eso no sé hasta qué punto esta sugerencia entra en conflicto con ideologías,
pero como obra literaria, como texto, me parece inmensamente
valiosa. Un acercamiento a la Biblia sería simultáneamente
un acercamiento a algunos de nuestros orígenes culturales, también a la lengua y mitología hebreas.

Se manifiesta con frecuencia en sus libros un interesante
juego de palabras, como trabalenguas que denotan un gran
espíritu infantil, ¿cuál de éstos es su preferido?

- Hoy día aún me encantan los trabalenguas, recuerdo en
este momento uno que me gusta mucho…
El cielo está muy estranvintangulado,
¿quién lo desentranvintangulará?,
el desentranvintangulador que lo desentranvintangulare,
un gran desentranvintagulador será.

GAJES LITERARIOS

¿Cuál de sus libros considera que es más preciado por
los lectores?

- Yo he notado que mis libros se adecúan unos a unas personas
y otros a otras personas. Creo que, en general, poca
gente lee, y mucho menos leen mis libros. Ha habido un
descenso de la lectura, pero no total, ¡yo todavía tengo mis
lectorcitos por ahí!. Con respecto al asunto de los lectores,
recuerdo una oportunidad en Maiquetía, que por retrazo
del avión me puse a conversar con uno de los pasajeros
que estaba a mi lado leyendo un libro, además de comentar
lo del retrazo del avión y otras cosas, hablamos también
de libros, y me recomendó muchísimo un libro que
se llamaba Amor y Terror de las Palabras, y le pregunté
por qué y me explicó sobre lo extraordinario de su contenido,
de cómo el autor pasaba de una experiencia infantil
a cosas más profundas sobre el lenguaje y la vida, yo no le
dije que era el autor, ni siquiera nos presentamos, pero me
impresionó muchísimo que alguien me recomendara. Eso
me ha pasado una sola vez en la vida.

¿Durante qué momento del día desarrolla su mayor producción
literaria?

Hace unos años era noctámbulo, producía pasada la medianoche,
me gustaba ese silencio y ver las estrellas con el
cielo despejado de la madrugada, desde los catorce años
las comencé a observar a través del telescopio de un amigo.
Ahora me levanto a las 4 ó 5 de la mañana, y lo disfruto
igualmente, aunque tiendo a retomar mis viejos tiempos.

UNA OBRA, MUCHOS GÉNEROS

Usted ha mencionado en varias oportunidades su desacuerdo
con respecto a la separación entre géneros literarios,
la cual califica de artificial, sin embargo, firma sus
libros más académicos como José Manuel Briceño Guerrero
y sus obras de ficción como Jonuel Brigue, ¿no estamos
ante una contradicción?

- Sí, pero es que yo hice eso antes de llegar a esa idea. Separaba
el ensayo de la narración, de la poesía; posterior-

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INVESTIGACIÓN 9
mente me di cuenta
que no debería
someterme a esa
separación tan tajante,
para mí se
prestaba más una
libertad en cuanto
a los géneros, a
partir de eso pensé
que era conveniente
dejarse llevar
por las asociaciones,
no gobernar
tanto, no
tiranizar tanto el
lenguaje. Cuando
uno tiene previsto
realizar un ensayo,
lo tiene programado,
tiene
claro el proyecto,
lo tiene dividido
en partes, de antemano
tiene decidido
cómo va a
d e s a r r o l l a r s e ,
debe ser un buen
método académico,
pero como el tipo de escritura que yo hago no es con
finalidades académicas sino más bien literarias, más
artísticas; entonces sentí que debía aceptar una ampliación
de la actitud, no limitarla a géneros. Además, he
conocido escritos muy profundos dentro de la historia
universal que contiene todo explicado
a través de diferentes géneros.

¿Cómo firmará entonces los libros
donde experimente esa propuesta de
integración de los géneros?

- Definitivamente creo que siempre
voy a firmar como Jonuel Brigue. Incluso
en Amor y Terror de las Palabras
firmé como Jonuel Brigue, pero
el editor, Juan Liscano, me dijo que
debía firmar con mi nombre real y
no esconderme tras un seudónimo,
no se comprendió que no era un seudónimo
sino un acrónimo, es decir
una abreviatura de mi nombre, entonces
él mismo lo cambió. Desde
entonces, con Jonuel Brigue ya había
esa intención, aunque sin conciencia
teórica, de no limitar los géneros. Por ejemplo en
el Diario de Saorge hay poesía, relato, descripción, reflexión,
referencia a conversaciones.
Dentro de ese particular estudio que ha realizado sobre
el lenguaje y el mundo de las palabras,

¿qué puede decirnos
de las malas palabras?

- Cuando pequeño era conocido en
mi casa por no decir malas palabras,
la que decía malas palabras era mi
hermana mayor, mi familia recuerda
mucho que yo le decía a mi mamá:
“mamá, Laura Elena está diciendo
malas groserías”. Antes de morir mi
mamá llegó a leer algunos de mis libros
y comentaba que le extrañaba
que yo siendo pequeño y aún adulto
no decía groserías y ahora diciendo
esas palabrotas, y por escrito, lo cual
era más grave aún. Las groserías tienen
para mí una enorme fuerza, de
modo que si yo tengo una tensión
interna por algo que me molesta muchísimo,
digo una grosería y libero
Tengo un asombro
por el solo hecho de existir,
de estar aquí
y de que haya mundo,
… las preguntas
sobre esos misterios
son las que
me han motorizado
a pensar,
… y lo que he logrado
es una profundización
de esas preguntas
fundamentales,
quizás éstas no existen
para ser respondidas
sino para ser sentidas

FOTO: NELLYANA SALAS
H O N O R A L M É R I T O

10 INVESTIGACIÓN
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esa tensión. Mientras que usar esas palabras continuamente
perdería ese valor, esa fuerza, ese poder catártico, y es
bueno tener una reserva de palabras que puedan ayudar a
liberar ciertas cosas. En momentos de confusión interna,
de rabia, de disgusto, de rechazo, yo digo una mala palabra,
y a veces me asusto porque me da la impresión que al
decirla puedo destruir una casa o algo así. Esa sensación
de violencia que se vuelve verbal y se transforma en palabra,
pero alivia y uno se siente más tranquilo.

¿Cuál es el significado de las letras, símbolos y palabras,
aparentemente extrañas, que están en el inicio de los capítulos
de sus libros?

- Una de las cosas que más me gusta son los acertijos y las
adivinanzas. Unos poetas culteranos decían que un escritor
construye como una selva, y dentro de ella esconde
como unos animales, unas bestias maravillosas, entonces
el lector es como un cazador que siente un goce cuando
descubre y vence las dificultades, yo no escribo de esa manera,
pretendo ser muy claro cuando escribo, pero eso me
ha encantado, lo hago entonces dejando acertijos en los
títulos de los capítulos, de manera que si un lector no se
interesa en ello no ha pasado nada, pero si se interesa, si
se inquieta, y trata de estudiarlo descubre algo importante
que yo he dicho en esa forma laberíntica y puede producirle
un goce, yo deseo producir un goce y creo que lo
he logrado, algunas personas se me acercan y me dicen
entusiasmados “ya descubrí lo que significa Dóulos
Oukóon¸ Saab, Waw...”
En el Diario de Saorge ha habido personas, no muchas,
que han descubierto el significado de esas letras y números,
y se alegran muchísimo. Realmente una de las cosas
que me interesa producir en los lectores es alegría, la alegría
de comprender algo, de sentir que es gracioso, que es
bonito, que es bello, de disfrutar las
cosas, de gozarlas, de reírse. Otra cosa
es la incitación a la reflexión profunda
sobre cosas de la vida. Y luego algo
gozoso, infantil, algo así como los trabalenguas
y las adivinanzas, que tanto
me gustan, también me gustan de
mi propio pueblo Venezuela ese gusto
por los juegos de palabras, hablar
con doble sentido, eso me encanta
muchísimo. Me alegra ver cómo eso
no se ha perdido, cada día la gente
está inventando cosas, eso es una forma
de inteligencia y de viveza, es
una vivificación porque en vez de
vivir en forma mecánica, se aprecia
como un despertar y un goce cuando
se hacen estos juegos de palabras.

VITALIDAD FILOSÓFICA

¿Cuál es la pregunta que le ha proporcionado mayor productividad
filosófica e intelectual?

- Fundamentalmente las preguntas ¿quién soy yo?, ¿qué
es el hombre?, ¿por qué existimos?, ¿para qué?, ¿qué sentido
tiene la propia existencia?. Yo tengo un asombro por
el solo hecho de existir, de estar aquí y de que haya mundo,
en vez de no haber nada, eso me conmueve, esa gran
ignorancia de vivir sin saber para qué, porqué, pero en
última instancia, porque hay niveles prácticos en los que
uno comprende, pero al profundizar queda un gran misterio,
las preguntas fundamentales sobre esos misterios
son las que me han motorizado a pensar.

- Otra cosa que me ha hecho trabajar, pensar, estudiar, es
tratar de comprender a Latinoamérica y a Venezuela, a diferencia
de otras culturas, otros continentes, otras naciones.
Tratar de comprender a mi país es una de las cosas
que más me ha interesado, creo que he comprendido mucho
y mucho me falta por comprender. Esa pregunta sobre
qué es Latinoamérica es una de las que también me he
formulado para conducir mi trabajo. Hay una gran diferencia
en ser latinoamericano con respecto a otros continentes,
y una diferencia de Venezuela al resto de países
del continente, también tiene su diferencia el ser andino,
maracucho o costeño. Se vuelve a plantear el problema de
la diferencia, de eso que individualiza a Latinoamérica y lo
distingue de otras partes del mundo.

- Latinoamérica ha estado haciendo un trabajo que le toca
hacer a toda la humanidad, relacionar tradiciones distintas,
pueblos diversos, y ver si en esa relación de culturas y
civilizaciones se puede llegar a producir una mayor comprensión
entre los hombres, una mayor tolerancia, un mayor
respeto por el otro. Me parece
que más que el desarrollo tecnológico,
es señal de progreso en la humanidad,
que haya la voluntad de respetar
la diferencia de los demás, no
exigirles que sean como uno o como
otro país, aceptar que cada uno es infinito,
que es un abismo, no tratar de
encerrarlo en un concepto, ni un país
a otro, ni una clase a otra, ni una persona
a otra, sino que haya como una
apertura para aceptar las diferencias,
aceptar la diferencia como que la diferencia
muestra un infinito, un abismo,
aunque algunas personas sólo se
mantengan en la superficie de su
vida, vivan en la superficie de sí mismos,
debajo de esa superficie tam-
Latinoamérica ha estado
haciendo un trabajo
que le toca hacer a toda
la humanidad:
relacionar tradiciones
distintas, pueblos diversos,
y ver si en esa relación
de culturas y civilizaciones
se puede llegar a producir
una mayor comprensión
entre los hombres,
… que haya la voluntad
de respetar la diferencia
de los demás, no exigirles
que sean como uno
o como otro país, aceptar
que cada uno es infinito...
INVESTIGACIÓN 11

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bién hay un abismo, por eso me parece que toda persona
es respetable, no debe despreciarse, aunque se comporte
superficialmente en apariencia y viva superficialmente, detrás
de todo hombre siempre hay un gran abismo.

¿En esas preguntas que se ha formulado ha hallado
respuestas?

- Lo que he logrado es una profundización de las preguntas,
porque a veces las preguntas tienen un carácter superficial
y luego se van intensificando, quizás las preguntas
fundamentales no existen para ser respondidas, sino
para ser sentidas. Hay otras preguntas que sí pueden ser
respondidas porque son más prácticas, por ejemplo, ¿cómo
se va a La Azulita?, ¿cuál es la cotización del dólar? Pero
esas preguntas sobre la condición humana profunda se van
intensificando como preguntas, y dejan de ser preguntas
y se transforman en ese asombro vital, de allí se desprende
entonces una amorosidad, una actitud de comprensión,
de tolerancia con respecto a los demás, y a las cosas. Lo
importante es hacer el intento de formularse esas preguntas,
aunque no haya respuestas y es interesante también
cuando aquello de preguntarse es compartido, que no se
está solo en eso. El amor pudiera ser una forma de compartir
lo misterioso.

¿Qué utilidad práctica pudiese tener la filosofía en un entorno
sociopolítico como el que vive Venezuela actualmente?

- Creo que es totalmente inútil, la finalidad de la filosofía
no es hacer una intervención en los asuntos humanos, a
menos que sea una filosofía para reflexionar sobre el poder,
sobre la economía, y otras cosas. La finalidad de la
filosofía es independiente de lo que esté pasando. Claro,
está la filosofía política, es decir, formas derivadas del ejercicio
filosófico que sí tienen una participación en la vida
colectiva, pero creo que corresponde más a la política, o
como los filósofos políticos o los filósofos reyes que tenía
Platón, pero eso no ha sucedido nunca.

LOS LABERINTOS DEL TIEMPO

¿Qué libros lamenta no haber leído aún?

- Los que quería leer ya los leí, y no sólo los he leído sino en
gran medida los he aprendido de memoria. Cuando viajo en
carro, -y le agradezco tanto a mis maestros de la escuela primaria
por haberme habituado a ejercitar la memoria-, puedo,
sin dejar de atender el volante, leer mentalmente, porque
recuerdo de memoria algunos libros que me interesan, por
ejemplo un pasaje de Homero que me gusta muchísimo.

FOTO: NELLYANA SALAS

12 INVESTIGACIÓN

H O N O R A L M É R I T O

- Esos libros que quería leer y que me parecen fundamentales
son los presocráticos, Platón, Aristóteles, Homero,
en filosofía a Kant y los grandes clásicos de la literatura
y del pensamiento universal de diferentes culturas. Es
una lista más o menos larga, y puedo omitir algunos, no
había pensado en sistematizar esa información.

¿Cree que la vida le puede quedar corta para escribir todas
las cosas que la misma experiencia le está permitiendo
comprender, o por el contrario, ya escribió lo que necesitaba
y deseaba transmitir?

- Creo que cada persona tiene el tiempo que necesita, yo
voy probablemente a seguir escribiendo, con más fuerza,
pero ciertamente no he terminado de decir todo lo que la
experiencia me esta permitiendo ver con mayor claridad.
Quizás ahora escriba mejor que antes, tengo la impresión
que he estado haciendo hasta ahora un ejercicio, y
que ahora sí voy a comenzar a escribir en serio.

¿Qué significado tiene para Briceño Guerrero el silencio,
la soledad y la muerte?

- Sin esa amistad no llegaría uno a ninguna parte, uno
tiene que reconciliarse con la soledad y el silencio y hacerse
amigo de los dos, son indispensables como contraste
y como complemento de lo que uno comunique a
los demás y así mismo, creo que se beneficia muchísimo
la relación con los otros si uno practica una amistad con
la soledad y el silencio, se puede entender mejor con las
palabras si conoce el centro de la palabra que representa
el silencio justamente.

¿Y con respecto a la muerte?

- Conozco el terror por la muerte y el amor por la vida,
profundizar en formas de conciencia después de morir me
interesa mucho pero pertenece a una investigación necesariamente
discreta, personal. Hablar de eso es muy sagrado
y habría que hablarlo en términos
bien particulares, hay cosas que sólo se pueden
comunicar en un clima de mayor intimidad,
a lo cual estoy siempre dispuesto.

¿Cómo le gustaría que le recordaran las
generaciones futuras?

- Bueno yo no he aspirado a ese recuerdo,
pero en todo caso me gustaría más que
me recordaran por todo lo que he escrito
con todo mi corazón y mi mente, más que
por detalles de mi vida personal.

LA UNIVERSIDAD DESPOLITIZADA

¿Qué debe ser la Universidad para usted?

- La Universidad es el lugar del pensamiento
y la ciencia, sin embargo ha estado
siempre ligada a la política y las ambiciones
personales, últimamente creo
Estoy
convencido de
que la salida
de Latinoamérica
es por el lado
del arte...
… sólo los artistas
van a desentrañar
y poner de relieve
el ser
latinoamericano,
de ahí
es donde
va a derivarse
todo
lo demás...
que esas mezclas son limitables y lamentables. En la universidad
hay demasiado juego político, juego de poder,
rivalidades por tener puestos y posiciones, a veces esto
se vuelve más importante que lo que es propio de la universidad
como el pensamiento, la investigación científica
o la formación de las nuevas generaciones en esos
campos del saber. Obviamente tiene que existir la política,
debe haber autoridades, rectores, decanos, es normal
que existan rivalidades, pero en ese aspecto creo que hay
excesos. Estos cargos tendrían básicamente que hacerse
por méritos y no por intrigas políticas. No debe ser preocupación
central en un universitario llegar a mandar, si
tuviese que llegar a ser rector o decano debe ser porque
prive una necesidad, pero no porque esa fuese su pasión.
No es la pasión por el mando lo que caracteriza a un
universitario, sino la pasión por el conocimiento y el gusto
de enseñar a las nuevas generaciones, cuando lo dominante
son las intrigas y el afán de poder, disminuye
necesariamente la calidad de la Universidad.

EL ARTE COMO SALIDA PARA LATINOAMÉRICA

¿Puede ampliar sus planteamientos sobre el arte como proceso
de reconocimiento del hombre y como fundamento
en el desarrollo de América Latina?

- Estoy convencido de que la salida de Latinoamérica es
por el lado del arte, y no por la política, la economía, la
sociología, éstas no van a encontrar claves para América
Latina ni van a ser de orientación para sus dirigentes, creo
que es por el lado del arte, sólo los artistas, los poetas, los
músicos, los pintores, son los que van a desentrañar y poner
de relieve el ser de Latinoamérica, de ahí es donde va
a derivarse todo lo demás. Pienso por ejemplo que Grecia,
la Grecia antigua que tanto nos ha
dejado de herencia, se hizo fue a partir
más bien de un poeta, Homero, que a partir
de políticos, sociólogos; Italia fue a
partir de un escritor como Dante que a
partir de otros trabajos existentes, la traducción
de la Biblia al alemán por Lutero
fue más importante en la formación de
Alemania que los mismos reyes. Es decir,
los trabajos en el orden militar, económico,
político, son exitosos cuando derivan
de algo que los artistas hacen. Me parece
que efectivamente se está produciendo en
Latinoamérica una creatividad artística
que eventualmente va a dar sentido a este
continente. Yo espero más por el lado del
arte que por cualquier otra área, me parecen
más útiles los artistas que los mismos
políticos.
INVESTIGACIÓN 13

H O N O R A L M É R I T O
SÍNTESIS BIOGRÁFICA
J.M. BRICEÑO GUERRERO
Nació el 6 de marzo de 1929 en Palmarito, Estado Apure,
Venezuela. Su infancia transcurrió en varios pueblos de
Barinas y su adolescencia entre Barquisimeto y Caracas.
Padre de dos hijos y esposo de la antropóloga Jacqueline
Clarac. Realizó estudios en varias universidades del mundo
como la Universidad de Northwestern, Estados Unidos;
La Sorbona, Francia; Universidad de Viena, Austria;
Universidad Nacional Autónoma de México; México; Universidad
Lomonosov, Rusia y la Universidad de Granada,
España. Es fundador del Departamento de Filosofía y
profesor Titular de la ULA desde 1977. Fundador del Seminario
sobre Estudios Latinoamericanos de la Fac. de
Humanidades y Educación - ULA (1971). Fundador del
Seminario Postgrado lento en Epistemología para Investigadores
en la ULA, (1975) y del Seminario de Mitología
Clásica en la Fac. de H. y E. ULA. (1979). Representante
del Consejo Universitario de la ULA en el CDCHT durante
varios períodos. Asesor del Vicerrectorado Académico de
la ULA, (1983-1985). Profesor en el Curso de Postgrado en
Filosofía Política de la Fac. de Cs. Políticas de la Universidad
de Aix-en-Provence, Francia. (1996). Pertenece a diferentes
asociaciones como el I.P.G.H. (OEA), Sección de las
Ideas; Sociedad de Americanistas; Miembro de Número
de la Academia de Mérida, Sociedad Rama Dorada -para
promover los Estudios Clásicos y de quien es su fundador
y presidente-; y miembro directivo del Jardín Botánico de la
ULA en Mérida. Entre los idiomas que habla, lee y escribe
están el Griego, Latín, Hebreo, Francés, Inglés, Alemán,
Ruso, Italiano y Portugués; además tiene conocimientos de
Chino, Sánscrito, Japonés y Persa.
Libros Publicados:
¿Qué es la Filosofía?, (1962, 1999, 2000 y 2002); Dóulos
Oukóon, (1965); América Latina en el Mundo, (1966); Triandáfila,
(1967); El Origen del Lenguaje, (1970); La Identificación
Americana con la Europa Segunda, (1977); Elogio de la
Ciudad, Discurso Salvaje, (1979); América y Europa en el
Pensar Mantuano, Los inquietantes cuadros de Geraldine
Saldate, (1981); Recuerdo y respeto para el héroe nacional
(1983); Holadios, (1984); Amor y Terror de las Palabras,
(1987); El Pequeño Arquitecto del Universo, (1990); Anfisbena.
Culebra Ciega, (1992 y 2002) (del que en estos momentos
se esta preparando una segunda edición); L’Enfance
d’un Magicien, (Traducción al francés del libro Amor y Terror
de las Palabras), (1993); Le Discours Sauvage (1994),
(Traducción al francés del libro El Discurso Salvaje), El Laberinto
de los tres Minotauros, (1994); Diario de Saorge,
(1997); Discours des Lumiéres (1997); Discours des Seigneurs
(1997); Esa Llanura Temblorosa. Cuaderno. (1998);
Matices de Matisse, (1999); Trece Trozos y Tres Trizas, (2001).
FOTO: DANIEL MORDZINSKI
14 INVESTIGACIÓN
H O N O R A L M É R I T O
MOMENTOS DEL MAESTRO
J. M. Briceño
Guerrero, su
graduación en
el Instituto
Pedagógico de
Caracas.
Recibiendo el Premio Nacional de Literatura, Caracas 1996
Ante un mural
que lo representa
en la Biblioteca
Febres Cordero,
Mérida, 1999
Con los estudiantes en uno de los seminarios
de su “Escuela de Humanidad”,
Mérida, 2002
En La Pedregosa, Mérida, 1973
FOTO: ARCHIVO FAMILIAR
FOTO: ARCHIVO FAMILIAR
FOTO: ARCHIVO FAMILIAR
FOTO: MIGUEL ANGEL RODRÍGUEZ
FOTO: NELLYANA

Linterna Roja dijo...

Yo concí a uno así, me mordió y ahora estoy envenenada.

Gustavo Valle dijo...

Fedosy, coincido contigo: El cuaderno de Blas Coll es una joya y pienso que probablemente, con el tiempo, se convierta en el mejor libro de nuestro desaparecido
Eugenio, quién sabe... Y otra coincidencia: también mencioné ese libro recientemente en mis cuatreros.
Abrazo 2009!