sábado, noviembre 29, 2008

Ramón a lo Carver




En los últimos meses Ramón ha llegado como a las siete de la noche a su casa. Se estaciona, apaga el carro y se queda ahí, inmóvil, recto, mirando hacia la oscuridad.

Por lo general, procura imaginar playas lejanas. No siempre lo logra.

Como a las nueve sube a su apartamento. Hay calma, sombras y silencio. Va la sala, deja el maletín, aspira noche y se va al cuarto.

Su mujer está viendo televisión y no le presta mayor atención. Él la saluda con un beso y sigue para su lado de la cama. No necesita preguntar por su bebé. Sabe que duerme, y también sabe que media hora antes ella le hizo el tetero, le puso la piyama, le leyó un cuento y lo acostó. Se supone que deben turnarse en esa labor, pero él no lo hace desde que empezó a quedarse en el carro. No puede. Simplemente no puede. Han discutido varias veces sobre sus faltas en el cumplimiento del trato. Él le habla de las presiones del trabajo, ella ni se ha preocupado por llamar a la oficina a ver si él está hasta esas horas que dice. Está cansada. Tan cansada como él.

Ramón se quita la ropa, se pone el boxer y la franela y se acuesta a leer un libro de Raymond Carver que compró hace poco.

Más tarde apaga la lámpara de la mesita, dice hasta mañana y le da la espalda a su mujer. Ella sigue viendo la telenovela.

Casi todas las noches sueña que está montado sobre el techo de una casa lanzando piedras al vacío. O al vacío no, más bien a la playa esa que trata de imaginar en la oscuridad del estacionamiento.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

chamo, demasiadas noches en los mini-párrafos finales. La repites como 3 veces y en un cuento tan breve pues queda como pobre la cosa. De resto, chévere cambur.

Fedosy Santaella dijo...

Anónimo, gracias por la observación. Pues reviso y corrijo. Ya sabes que estos son, precisamente, mini ejercicios de blog. Salud.

Georgia dijo...

Que buen hallazgo este blog, Dios bendiga el internet

saludos

Gustavo Valle dijo...

Fedosy, me gusta esta liga de Carver y la sucia cotidianidad venezolana: la telenovela, el carro como refugio. Y seguro que buscando aparecen muchas suciedades más.

adriana dijo...

me ha encantando...es como un chocomenta a las 3 de la tarde...ayer me compre piedras lunares, espero conseguir los otros libros...