martes, abril 22, 2008

UNA FLOR EN LA OSCURIDAD



Ayer en la noche, Julio y Sofía llegaron a su casa y encontraron que la puerta y reja de su apartamento habían sido forzadas.

A la cautela y el miedo inicial, se sobrepuso el desconcierto. Adentro no reinaba el desorden habitual de la razia hamponil, sino un ambiente perfecto de orden y pulcritud, dos estados ajenos no sólo a la pesquisa del hurto sino al estatus semanal de la casa de un par de jóvenes profesionales y trabajadores.

Total que los pisos lucían barridos y coleteados, los platos fregados y acomodados sobre la escurridera, la ropa lavada, planchada y doblada con delicadeza. Los dos baños estaban más limpios que nunca y la cama arreglada al mejor estilo de un hotel cinco estrellas.

También descubrieron que nada había sido substraído, y lo que fue más insólito aún: quienes habían reventado la puerta y la reja les habían dejado un obsequio, pues sobre la baranda del balcón, reposaba un pequeño matero con una planta de flor amarilla.

Aunque agradecidos con su suerte, no pudieron dejar de sentirse inquietos. Aún a las doce de la noche, se removían insomnes debajo de las sabanas. Al cabo de una hora, no aguantaron más y se fueron al balcón.

Descubrieron que la flor brillaba en la oscuridad con un suave resplandor amarillo. Estuvieron viéndola largo rato, abrazados, sonrientes. Una extraña sensación de paz se había apoderado de ellos.

2 comentarios:

giraluna27 dijo...

Hay algo en su voz que me suele traer de vuelta a leer sus historias. Siempre regreso, leo y termino cerrando el blog con la sensación de haber leído a un buen escritor.
Gracias por compartir sus creaciones, las cuales no dejan de arrancarme una sonrisa y a veces hasta una carcajada.

Éxitos y saludos!

Francisco Pereira dijo...

Un sol de media noche...