
Este corto podría llevar una música de esas distorsionadas y orquestales de un film de terror. Aunque le queda bien alguna canción de Alí Primera, no sé cuál, no conozco nada de ese carajo; podría ser ésa de la lluvia y de los techos de cartón. Pero mejor le ponemos Mozart. La flauta mágica será perfecta, porque me parece que cosas como éstas vienen por la influencia no del flautista, pero sí del trompetista de la muerte del siglo XXI. Sí, esta historia para mí está directamente relacionada con su trompeta violenta y teñida de muerte. Su trompeta que ha convertido a los pobres inocentes que la escuchan en ratas estúpidas que van directo al abismo… ¡Coño, ya me puse intenso, mejor echo el cuento!
Pues bien, con Mozart al fondo, tenemos a Leyda gritando por toda la playa:
-Vuelve a la vida, vuelve a la vida…
Así va gritando Leyda y un creativo de agencia dice: “¡Guau, se me acaba de ocurrir una vaina demasiado fina! ¡Voy a hacer una campaña con los personajes típicos de la playa y me voy a ganar un poco de premios!”.
Esto piensa el creativo de agencia mientras Leyda sigue su camino, gritando lo que ya dijimos que grita. “Vuelve a la vida, vuelve a la vida, rompe colchones, mata suegra”. (Recuerden que está sonando La flauta mágica, y quizás todo lo estamos viendo en cámara lenta.)
Ahora, mientras Leyda sigue caminando, permítanme una digresión que no lo es tanto. Amigos, queridos amigos, se me antoja que lo que va gritando Leyda es verdad y es mentira. Se me ocurre que es verdad lo de rompe colchones y mata suegras, pero no lo de vuelve a la vida. ¿Saben porque no es verdad eso de “vuelve a la vida”? Pues ya van a ver, y que conste que lo que están a punto de presenciar es verdad.
Echemos para atrás la imagen.
Ahora, en cámara rápida vemos a Leyda caminando de espaldas. La música también va en retroceso, haciendo ese barullo de sonidos que se enredan. Todo va muy rápido hasta que llegamos al basurero de un restaurante. Ahí está Leyda, mírenla. Leyda está metida de cabeza en la basura, sacando los restos de los mariscos y moluscos de aquel restaurante. Sí, eso hace Leyda y otros como Leyda, y no es ficción de este autor, ya lo dije. Ahora que Leyda ha recogido una buena cantidad de camarones y moluscos desechados por éste y otros restaurantes, se va para un estanque verdoso que está cerca. Allí Leyda recoge agua en un tobo y la lleva hasta una olla grande. En la olla Leyda mezcla los camarones y los moluscos sacados del basurero del restaurante con el agua verde sacada del estanque. Allí todo hierve mientras Leyda le echa sal a la cosa y el jugo de unos limones también sacados del basurero.
-No hombre, si nadie se ha muerto comiendo esto. El fuego lo mata todo -dice Leyda, imaginando que un reportero la entrevista-. Además, esto se llama “Vuelve a la vida”. Una vaina que se llame así no mata a nadie.
Eso le dice Leyda a su reportero imaginario, y va sacando con un cucharón los moluscos y los mariscos ensopados en un agua ya no tan verdosa (el fuego lo mata todo), y los va metiendo en unos potes que reclica y vuelve a reciclar, y que ha lavado en el estanque verde o en el mar. Y así, con La flauta mágica de Mozart haciendo de banda sonora de este bello cortometraje, Leyda va dejando sus potes sobre un murito con sombra, allí justo donde los perros cagan. Es lunes de Carnaval. De aquí al domingo todavía falta, pero las enseñanzas del maestro del caos perduran, el tronar de su trompeta mágica de la guerra, la desidia, la enfermedad y la desvergüenza tienen una muy profunda repercusión.
-Vuelve a la vida, vuelve a la vida...
-Señora, señora, ¿están frescos?
-Claro que sí, mijo, recién sacados están.
Y sí, es cierto, recién sacados están… del basurero.


3 comentarios:
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Joder, Fedosy!
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Te pasaste....
Me sentí afortunada de estar tan lejos!
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Hermoso y gracioso. Es reconfortante encontrar lugares como este donde refrescarse y divertirse...
Besos vampiricos.
jajajjajajaj ¡asco! jajajajajja! Pero por favor, que Leyda tenga los "ojos azules".
Besos margariteños: di-di-di-di-di
Siki. :=)
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