viernes, julio 13, 2007

EL IMPERIALISMO DEL SIGLO XXI DE SIR MICHAEL WINNIPEG





Sir Michael Winnipeg se ha convertido de unas semanas para acá en la sensación de los altos predios de la filosofía y la economía europea, gracias a un ensayo de mediana extensión que publicó en la prestigiosa revista The Britain Economist.

Cabe destacar, un tanto al margen, que antes de ese artículo sir Winnipeg era un caballero inglés de austera vida y profundo temperamento británico, heredero de una fortuna considerable que le hacía pasar sus días entre el club de caballeros y su apartamento en la Baker Street. Un hombre de amplias lecturas, amante de viajar por barco, y emprendedor de safaris de altura. Los más hermosos especimenes que se exhibien en las paredes de su salón pueden dar fe de ello.

Ahora, sir Winnipeg vive de conferencia en conferencia y hasta se ha visto obligado a viajar en avión. No obstante, él no se queja. Hace poco declaró en distintos medios, que se siente obligado a sacarse de encima la protección de su cómoda vida y divulgar la idea que lo ha puesto en la mira, todo por el bien supremo de la humanidad.

Su escrito, titulado escuetamente Imperialismo del siglo XXI es un documento capital digno de ser reseñado y estudiado con detalle, cosa que sin duda se está haciendo en toda Europa; pues se trata nada más y nada menos que el llamado a un nuevo imperialismo mundial. El imperialismo del siglo XXI.

Sir Winnipeg, preocupado por los movimientos de izquierda latinoamericanos, aboga por la instauración de un nuevo imperialismo, y lo defiende con desenfado de caballero.

“Los sistemas de gobierno en los que vivió, ha vivido y vivirá el hombre no son mejores ni peores”, dice Winnipeg en su trabajo. “Los gobiernos de izquierda han demostrado su absoluta desconexión con la realidad y su incapacidad para generar bienestar. En cambio, está más que demostrado, a la largo de la historia de la humanidad, que el Imperialismo es un bien mayor que ha llevado a las civilizaciones a su más grandes estados de bienestar y cultura. Sí, estamos de acuerdo, el Imperialismo ha sido cruel y despiadado, pero el socialismo también. Hablemos de la hambruna stalinista conocida bajo el trágico y enigmático nombre de Holodomor. Hablemos, si así lo desean, del silencio asesino que se quiso imponer en Chernobil. Hablemos de los prisioneros de Siberia. Todo esto, para limitarnos nada más que a la gran Rusia comunista.

No obstante, vemos que en los países de Latinoamérica, se reivindican las viejas filosofías socialistas y comunistas, bajo el ojo avizor de los siglos y de la enseñanza de la historia. Dicen los nuevos adalides de las viejas filosofías económicas, políticas y humanas, que el Socialismo del XXI no va a repetir los errores del pasado, y esto, trae de por sí, una purificación y actualización del sistema nuevamente enarbolado. Así, bajo la luz del aprendizaje y de un profundo humanismo cuasi new age, los socialistas del siglo XXI se separan de cualquier monstruosidad del pasado, y miran hacia el futuro imbuidos de nuevas-viejas ideas.

Si el Socialismo y el Comunismo, con todas sus culpas y heridas al rojo vivo, lavan su sangre y vuelven para gobernar naciones, el Imperialismo no ha quedarse atrás. Y, efectivamente, ya estamos viendo a las nuevas ideas imperialistas surgiendo bajo las elegantes velas de los naves más hermosas del liderazgo mundial. Nada más y nada menos que una renovación del ideal Imperalista, remozado por la compresión justa y humanista de los dirigentes de la actualidad.

El Imperialismo del siglo XXI no repetirá, bajo ninguna circunstancia, los errores del pasado. El Imperialismo del siglo XXI será un imperialismo humanista, considerado, equilibrado, solidario y amante del pueblo (primera vez que el imperialismo utilizará como bandera altisonante la palabra “pueblo”). Trabajará dentro del capital y por el capital, pero siempre teniendo en cuenta una profunda política social, que apuntará siempre hacia la consecución de riquezas para los empresarios y para el pueblo. Rechazará la idea de una pobreza feliz, y buscará la riqueza plena de los ciudadanos. No invadirá, sino que "intervendrá" sobre los países más desdichados, y respetará su religión, sus ideas y sus principios morales (tal como los romanos hicieron con los países conquistados). El Imperialismo del siglo XXI querrá el bien mayor para todos. Anhelará el bienestar material y espiritual, será amante de las artes y verá una nueva marina imperial zurcando los mares del planeta.”

Esto es sólo una pequeña parte de las ideas de sir Winnipeg, expuestas en la revista The Britain Economist del mes de julio, número que sospechosamente se agotó antes de llegar más allá de las fronteras de Europa.

No obstante, estamos seguros que sus planteamientos pronto llegarán a nuestro país, y que serán ampliamente comentados a viva voz. Sólo debemos esperar que llegue ese momento, y ver cómo son recibidos. Porque sin duda, son tan revolucionarios como cualquier otro que hoy día se presenta como opción existencial a los pueblos del orbe.

1 comentarios:

LuisGui dijo...

Imperialismo del siglo XXI, ¿eh? ¿Una utopía? ¿Una ironía? Sería muy interesante poder ponerle las manos al artículo completo. A pesar de las airadas voces en contra o de acuerdo, creo que lo importante es la generación de ideas distintas, renovadoras y prácticas. Gracias por compartirlo con nosotros.