jueves, mayo 10, 2007

LAS GUERRERAS MILF



Siempre han existido. Pero ahora se las llaman MILF, y hacen pornos. Las recuerdo claramente. Deliciosas señoras, madres de tus amigos. Todos hemos soñado con una así. Señoras rellenitas, tetonas, culonas, y en mono. Yo siempre las recuerdo en mono. Y eran tan cariñosas con uno, y te sacaban a pasear, y te llevaban a la playa, y tú las veías en trajes de baño, y después, en la noche, tú en tu cama…

Ahora las llaman MILF. MILF: “Moms I´d Like to Fuck”. El término viene de la pornografía. Existe una página WEB que se hizo célebre por ellas: MILF hunter, cazadores de MILF, muchachos jóvenes que salen a la calle a buscar mujeres tristes, patéticas, desoladas que no reciben lo que anhelan en casa, y andan amargadas e histéricas por la vida. En resumidas cuentas: señoras cuarentonas infelices que no han recibido su ración diaria de sexo y rock and roll. ¡Ah, pero siempre habrá un muchacho dispuesto a transformar a las señoras cuarentonas en sonrientes MILF! Tan necesitadas de cariño, tan aburridas, tan histéricas estas señoras cuarentonas. Pero esos muchachos saben que ellas están de a toque, que sólo hay que hacerles un cariñito, y ¡listo!, a la cama, las piernas abiertas o las nalgas hacia arriba; por todos lados, hasta por las orejas. Este es el simple argumento de una historia MILF: el encuentro de dos necesidades: la de un muchacho necesitado de sexo, y la de una señora cuarentona urgida de cariño.

Hace poco un amigo me dijo: “las jevitas de ahora son muy enrolladas, yo las prefiero MILF”. Se supone que las MILF, una vez que se han asumido MILF, dejan de ser enrolladas, porque ya descubrieron la fuente de la felicidad. Las MILF se hinchan. Las MILF se crecen. La silicona, el gimnasio, el botox, los hilos dentales, el look de actriz porno (¡pero claro, si todo empezó en la pornografía!) forman parte de sus códigos, de su día a día.

Las MILF son la hipérbole de la liberación femenina, interpretada, deformada por los hombres y por los comerciantes del sexo en línea y en video. Las MILF son el rebote de la pelota que lanza la mujer realizada (o repotenciada). Lo más insólito, es que la respuesta a ese rebote (el contra-rebote), es un raquetazo aún más poderoso. Porque allí está la trampa: la fantasía es un juego de espejos, es un globo que se infla. Entonces, de las páginas WEB, de las películas porno, la MILF brincan a la realidad, vueltas carne e implantes, actrices pornos que no son actrices -pero que sí coquetean con el porno-. Están en las calles, comen en los restaurantes de moda, zarandean sus nalgas por los centros comerciales, van a los bares en camada, y se muestran frívolas, provocadoras, esposas desesperadas quizás, ¿swingers… quién sabe? Hay sí una certeza: lucen felices, lucen satisfechas, deseosas de sexo pornográfico, de sexo MILF.

Entonces, ya la MILF deja de ser una señora cuarentona amargada, y está siempre a la vuelta de la esquina, esperando que un cazador la aceche, y la ensarte. La MILF de los mil rebotes en la sala de los espejos, quiere sexo porque sí, porque está de moda. Porque las MILF no son mezquinas, porque las MILF saben que tienen un cuerpo conservado en el gimnasio, repotenciado en el quirófano y experto de años.

La generosidad de la MILF es pródiga, su cuerpo es un campo abierto y poblado de cerritos para hacer motocross un rato.

¡Qué felices son las MILF!