lunes, noviembre 20, 2006

NÁUSEA Y HORROR EN LAS ESCALERAS MECÁNICAS




Y el payaso Manganzón contó en la fiesta infantil:

“Cuando me voy a montar en un escalera mecánica de un centro comercial o de cualquier otro sitio público que hace gala de tecnología, siempre tengo cuidado. Si veo que delante de mí viene un gordo o una gorda, y nadie más va entre nosotros, me espero unos segundos para subirme a la escalera, lo que me coloca a unos diez escalones de aquel gordo. ¿Por qué? Muy sencillo, así evito que las nalgotas sudadas de aquel gordo o de aquella gorda queden frente a mi cara, y su orificio apretujado frente a mi susceptible nariz. ¿Nunca han pensando en esto? ¿No se han dado cuenta? Pues ya es hora de que despierten y abran los ojos ante la cruda realidad. No dejen que la contaminación ambiental sacuda sus membranas olfativas.

En cambio, si veo que lo que va frente a mí, es un culito de esos riquísimos, ¿qué hago? Pues me apresuro a quedar por lo menos a unos cinco o menos escalones de distancia, para que así mi cara y mi nariz queden allí, frente a ese paisaje frondoso. Si un culito así se tira uno, ¿a quién le importa? Sarna con gusto, no pica.

Ya saben, amiguitos, sigan consejo y lleguen a viejos.”

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Peo es peo mi hermano venga del culo que venga!

Fedosy Santaella dijo...

Manganzón no parece pensar lo mismo. Pero ese es Manganzón que es todo un manganzón, mi hermano.

Anónimo dijo...

Si a ti te mataran y murieras...no se perdería nada.

S I R C U L O dijo...

Fedosy, tu recomendación de Calasso a sido un gran aporte a nuestro blog. Ya le dije a Silvia.
Saludos,
Eurídice

Fedosy Santaella dijo...

Gracias, Euridice, a la orden.