lunes, julio 31, 2006

"Rebelde hasta la muerte por tu ingratitud"


“Rey Felipe, natural, español, hijo de Carlos invencible:

Lope de Aguirre, tú mínimo vasallo, cristiano viejo, de medianos padres y en mi prosperidad hijodalgo, natural vascongado, en el reino de España, en la villa de Oñate vecino.

En mi mocedad pasé el Océano a las partes del Pirú por valer más con la lanza en la mano y por cumplir con la deuda que debe todo hombre de bien; assí mismo en veinte y cuatro años te he hecho muchos servicios en el Pirú en conquistas de indios y en poblar pueblos en tu servicio, especialmente en batallas y rencuentros que ha habido en tu nombre, siempre conforme a mis fuerzas y posibilidad, sin importunar a tus oficiales por paga ni socorro, como parescerá por tu reales libros.

Creo bien, excelentísimo Rey y señor, que para mi y mis compañeros no has sido tal, sino cruel e ingrato, y también creo que te deben engañar los que te escriben desta tierra como están lejos.

Acúsote Rey, que cumple haya toda justicia y rectitud para tan buenos vasallos como en esta tierra tienes, aunque yo por no poder sufrir más las crueldades que usan estos tus Oidores, Visorrey y gobernadores, he salido de hecho con mis compañeros, cuyos nombres después diré, de tu obediencia, y desnaturalizándonos de nuestra tierra que es España, para hacerte la más cruel guerra que nuestras fuerzas pudieren sustentar y sufrir; y esto, cree rey y señor, nos ha hecho hacer el no poder sufrir los grandes pechos, premios y castigos injustos que nos dan tus ministros, que por remediar a sus hijos y criados han usurpado y robado nuestra fama, vida y honra, que es lástima Rey el mal tratamiento que se nos ha hecho.

Estoy cojo de una pierna derecha de dos arcabuzazos que me dieron en el valle de Chuquinga con el mariscal Alonso de Alvarado, siguiendo tu voz y apellido contra Francisco Hernández Girón, rebelde a tu servicio como yo y mis compañeros al presente somos y seremos hasta la muerte, porque ya de hecho habemos alcanzado en este reino cuan cruel eres y quebrantador de fe y palabra, y assi tenemos en esta tierra tus promesas por de menos crédito que los libros de Martín Luthero, pues tu Visorrey Marqués de Cañete ahorcó a Martín de Robles hombre señalado en tu servicio y al bravoso Tomás Vázquez conquistador del Pirú, y al triste de Alonso Díaz que trabajó más en el descubrimiento deste reino que los explotadores de Moisés en el desierto, y a Piedrahita buen capitán que rompió muchas batallas en tu servicio, aun en Pucara ellos te dieron la victoria, porque si no se pasaran, hoy fuera Francisco Hernández rey del Pirú. Y no tengas en mucho el servicio de estos tus Oidores escriben haberte hecho, porque en muy gran fábula, si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pesos de tu real caja para sus vicios y maldades. Castígalos como a malos, que cierto lo son.

Mira, mira Rey español, que no seas cruel a tus vasallos ni ingrato, pues estando tu padre y tú en los reinos de España sin ninguna sosobra, te han dado tus vasallos a costa de su sangre y haciendo, tántos reinos y señoríos como en estas partes tienes, y mira rey y señor, que no puedes llevar con título de rey justo ningún interés destas partes donde no aventuraste nada, sin que primero los que en ello han trabajado y sudado sean gratificados.

Por cierto tengo que van muy poco los reyes al infierno porque son pocos, que sin muchos fuérades, ninguno pudiera ir al cielo, porque aun allá seriades peores que Lucifer, según tenéis ambición y hambre de hartaros de sangre humana; mas no me maravillo ni hago caso de vosotros, pues os llamáis siempre menores de edad y todo hombre inocente es loco. Cierto, a Dios hago solemne voto yo y mis doscientos arcabuceros marañones, conquistadores, hijosdalgo, de no dejar ministro tuyo a vida, porque ya sé hasta dónde alcanza tu clemencia; y el día de hoy nos hallamos los más bien aventurados de los nascidos, por estar en estas partes Indias teniendo la fee y mandamientos de Dios enteros y sin corrupción como cristianos, manteniendo todo lo que predica la santa madre iglesia de Roma, y pretendemos, aunque pecadores de vida, recibir martirio por los mandamientos de Dios.

A la salida que hicimos del río de las Amazonas que se llama el Marañón, en una isla poblada de cristianos que tiene por nombre La Margarita, vi unas relaciones que venían de España, de la gran cisma de los luteranos que hay en ella, que nos pusieron temor y espanto, y en nuestra compañía hubo un alemán llamado Monteverde y le hice hacer pedazos. Los hados darán la paga a los cuerdos, pero donde nosotros estuvieremos cree, excelente Príncipe, que cumple que todos vivan muy perfectamente la fe de Cristo.

La disolución de los frailes es tan grande en estas partes, que yo entiendo que conviene que venga sobre ellos tu ira y castigo, porque ya no hay ninguno que presuma de menos que de gobernador. Mira, mira Rey, que no creas lo que te dijeren, pues las lágrimas que allá echan ante tu real persona es para venir acá a mandar. Si quieres saber la vida que por acá tienen, es entender en mercaderías, procurar y adquirir bienes temporales, vender los Sacramentos de la Iglesia por prescio, enemigos de pobres, incaritativos, ambiciosos, glotones y soberbios, de manera que por mínimo que sea un fraile petende mandar y gobernar todas estas tierras. Por remedio rey y señor, porque destas cosas y malos ejemplos, no está imprimida ni fijada la fee en los naturales, y más te digo, que si esta disolución de estos frailes no se quita de aquí, no faltarán escándalos.

Si yo y mis compañeros por la gran razón que tenemos nos habemos determinado a morir, desto, cierto, y de otras cosas pasadas, singular rey, tu has sido causa, por no te doler del trabajo de tus vasallos y no mirar lo mucho que les debes, porque si tu no miras por ellos y te descuidas con estos tus Oidores, nunca se acertará con el gobierno. Por cierto no hay para que presentar testigos, mas de avisarte, cómo éstos tus Oidores tienen cada uno cuatro mil pesos de salario y ocho mil de gastos, y a cabo de tres años, tiene cada uno sesenta mil pesos ahorrados y heredamientos y posesiones; y con todo esto si se contentasen con servirlos a hombres que los servimos, medio mal y trabajo sería el nuestro; más por nuestros pecados quieren do quiera que los topemos nos inquemos de rodillas y los adoremos como a Nabucodonosor, cosa, cierto, insufrible. Y no porque yo como hombre lastimado y manco de mis miembros en tu servicio, y mis compañeros viejos y cansados en lo mismo, te he de dejar de avisar que nunca fíes de estos letrados de tu real conciencia, que no cumple a tu real servicio descuidarte con éstos, que se les va todo el tiempo en casar hijos e hijas y no entienden en otra cosa, y su refrán, entre éllos muy común es ‘A tuerto o a derecho nuestra casa el techo’.

Pues los frailes a ningún indio pobre quieren enterrar y están aposentados en los mejores repartimientos del Pirú. La vida que llevan es áspera y trabajosa, porque cada uno dellos tiene por penitencia en sus cocinas una docena de mozas y no muy viejas, y otros tantos muchachos que les van a pescar, a matar perdices y a traer frutas. Todo el repartimiento tiene que hacer con ellos. En fe de cristiano te juro, rey y señor, que si no pones remedio en las maldades desta tierra, que te ha de venir castigo del cielo. Y esto dígolo por avisarte de la verdad, aunque yo y mis compañeros no esperamos ni queremos de ti misericordia.

¡Ay, ay, Qué lástima tan grande que César y Emperador tu padre, conquistase con las fuerzas de España la superba Germania y gastase tanta moneda llevada destas Indias descubiertas por nosotros, que no te duelas de nuestra vejez y cansancio siquiera matarnos el hambre un día!

Sabes que sabemos en estas partes, excelente rey y señor, que consquistastes a Alemania con armas y Alemania ha conquistado a España con vicios, de que, cierto, nos hallamos acá más contentos con maíz y agua solo, por estar apartados de tan mala hirronía, que los que en ella han caído pueden estar con sus regalos. Anden las guerras por donde anduvieren pues para los hombres se hicieron; más en ningún tuempo ni por adversidad que nos venga, no dejaremos de ser sujetos a los preceptos de la Santa Madre Iglesia de Roma.

No podemos creer, excelente rey y señor, que tú seas cruel para tan buenos vasallos como en estas partes tienes, sino que estos tus malos Oidores y ministros lo deben de hacer sin tu consentimientos. Dígolo, excelente rey, porque en la ciudad de los Reyes, dos leguas della, se descubrió junta a la mar una laguna donde había algún pescado, que Dios lo permitió que fuese así, y estos tus malos Oidores y Oficiales de tu real persona, por aprovecharse del pescado, como lo hacen para sus regalos y vicios, lo arriendan en tu nombre dándonos a entender, como si fuésemos inhábiles, que es por tu voluntad. Si ello es así, déjanos señor, pescar algún pescado siquiera, pues trabajamos en descubrirlo, porque el rey de Castilla no tiene necesidad de cuatrocientos pesos que es la cantidad porque se arrienda. Y pues, esclarecido rey, no te pedimos mercedes en Córdoba ni en Valladolid, ni en toda España que es tu patrimonio, duélete señor, de alimentar los pobres cansado en los frutos y réditos de esta tierra, y mira, rey y señor, que Dios para todos e igual justicia, premio, paraíso, infierno.

En el año de cincuenta y nuevo dio el Marqués de Cañete la jornada del río de la Amazonas a Pedro de Ursúa, navarro o por mejor decir, francés y tardó en hacer navíos hasta el año de sesenta en la provincia de los Motilones, que es en el Pirú y porque los indios andan rapados a navaja se llaman Motilones. Aunque estos navios por ser la tierra donde se hicieron lluviosa, al tiempo de echarlo al agua se nos quebraron lo más dellos, hicimos balsas y dejamos los caballos y haciendas y nos echamos el río abajo con harto riesgo de nuestras personas.

Luego topamos lo más poderosísimos ríos del Pirú, de manera que nos vimos en Golfo Dulce. Caminamos de prima faz trescientas leguas del embarcadero donde nos embarcamos por primera vez.

Fue este mal gobernador tan pervero y vicioso y miserable que no lo pudimos sufrir, y ansí por imposible sufrir sus maldades y por tenerme por parte en mi causa, como me ternan, excelente rey y señor, no diré más de que le matamos, muerte, cierto, bien breve. Y luego a un mancebo caballero de Sevilla llamado Don Fernando de Guzmán, le alzamos por nuestro rey y le juramos por tal, como tu real persona verá por las firmas de todos lo que en ello nos hallamos, que quedan en la isla de Margarita, en estas Indias; y a mi me nombraron su maestre de campo y porque no consentí en sus insultos y maldades, me quisieron matar y yo maté al nuevo rey, y al capitán de su guardia y al teniente general y a cuatro capitanes, y a su mayordomo y a su capellán clérigo de misa, y a una mujer de la liga contra mí y a un comendador de Rodas, y a un almirante, y a dos alférez y otros seis aliados suyos, y con la intención de seguir la guerra adelante y morir en ella por las muchas crueldades que tus ministros usan con nosotros, nombré de nuevo capitanes y sargento mayor, y quisiéronme matar y los ahorqué a todos.

Caminando nuestro derrota pasando todas estas muertes y malas aventuras en este río Marañón tardamos hasta la boca del, que entra en la mar, más de diez meses y medio: caminamos cien jornadas justas, anduvimos mil quinientas leguas.

Es río grande y temeroso, tiene de boca ochenta leguas de agua dulce, tiene grandes bajos y ochocientas leguas de desierto sin género de poblado, como tu Magestad lo verá por una relación que hemos hecho bien verdadera. En la derrota que corrimos tiene más de seis mil islas. Sabe Dios cómo escapamos de lago tan temoroso! Avísote rey y señor, no proveas ni consientas que se haga alguna armada para este río tan mal afortunado, porque en fee de cristiano te juro, rey y señor, que si vienen cien mil hombres ninguno escapará, porque la relación es falsa y no hay en el río otra cosas que desesperar, especialmente para los chapetones de España.

Los capitanes y oficiales que al presente llevo y prometen morir en esta demanda como hombres lastimados son: Juan Jerónimo de Espínola ginovés, almirante; Juan Gómez, Cristóbal García, capitán de infantería, lo dos andaluces; capitán de a caballo Diego Tirado, andaluz, que tus Oidores, rey y señor, le quitaron con gran agravio indios que había ganado con su lanza; capitán demi guardia Roberto de Sosaya y su alferez Nuflo Hernández, valenciano; Juan López de Ayala de Cuenca, nuestro pagador; alferez general Blas Gutiérrez, conquistador de veinte y siete años; Juan Ponce, alferez, natural de Sevilla; Custodio Hernández, alferez portugués; Diego de Torres, alferez, navarro; sargento Pedro Gutiérrez Viso y Diego de Figueroa; Cristóbal de Rivas, conquistador; Pedro de Rojas, andaluz; Juan de Saucedo, alferez de a caballo; Bartolomé Sánchez Paniagua, nuestro barrachel; Diego Sánchez Bilbao, provehedor; García Navarro, vehedor general. I otros muchos hijosdalgo de esta liga, ruegan a Dios Nuestro Señor te aumente siempre y ensalce en prosperidad contra el turco y franceses y todos los demás que en esas partes te quisieren hacer guerra, y en estas no dé Dios gracia que podamos alcanzar con nuestras armas el precio que se nos debe, pues no has negado lo que de derecho se nos debía.

Hijo de fieles vasallos tuyos vascongados, y yo, rebelde hasta la muerte por tu ingratitud.

Lope de Aguirre el Peregrino.”

9 comentarios:

C.Plateada dijo...

El día que aprenda a escribir assí, habreme nacido nueva. No se tengan por buenas mis palabras anteriores.

Anónimo dijo...

Me hiciste recordar a "Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad" de Miguel Otero Silva; te cambia por completo el preconcepto del personaje, sin justificarlo ni reivindicarlo, pero sí desde otro punto de vista, interesantísimo.

arcana dijo...

Interesante ..
Saludos
Namaste

Javier Miranda-Luque dijo...

Aguirre es uno de los personajes más intensos y fascinantes de Iberoamérica. Yo mismo lo usé como excusa temática para escribir una obra de teatro absolutamente contemporánea donde Lope nos habla desde este milenio. El binomio Werner Herzog/Klaus Kinski le otorgó una soberbia corporeidad fílmica a Aguirre. La ira de dios habita en nosotros y apenas hace falta que algo o alguien oprima el interruptor adecuado para develarla. Abrazo hidalgo, Javier Miranda-Luque.

Fedosy dijo...

Javier:

Cuando leí esta carta de Aguirre al rey de España, de inmediato pensé en la Venezuela de hoy. En los Oidores de hoy, en las tramayas que montan. Todo coincide, todo es paralelo. Entonces comprendes eso mismo: Aguirre somos todos, pero al mismo tiempo te preguntas, ¿cuándo saldrá la ira de Dios rumbo a Borburata? ¿Cómo no comprender el odio de Aguirre, cómo no identificarse a cierto nivel?

Javier Miranda-Luque dijo...

Fedosy: la ira de Aguirre hoy se ha metamorfoseado en humor negro, causticidad, ironía (al menos así ocurre en mi dramaturgia). Recuerda que hasta sus mismísimos soldados marañones se le voltearon a la hora de las chiquitas, antes de que lo degollaran con una espada de filo mohoso y deficitario. Bienvenido al Club de Harry Haller y su carcajada sideral donde nuestro entrañable Lope se ha exilado y se ríe, ahora, de sí mismo, de todo y de todos (y, con rabiosa ternura, hasta de la indignación). Abrazo co-incidente, Javier Miranda-Luque.

TICTAC dijo...

Que puedo agregar a lo que ya esta’ dicho sin repetirlo?
Tus ultimos 4 posts son potentes y he leido los comentarios igualmente acertados, palabras con las cuales me identifico..Lo que esta’ pasando en el mundo y en Venezuela actualmente me dejan un gran vacio, ya ni siquiera preguntas...me faltan las palabras...podria decir que todos ustedes han hablado por mi y asociarme a sus sentimientos o resentimientos tan bien expresados con palabras que me hubiera gustado haber podido escribir yo..pero todavia sigo vacia...y a la vez me sobran las emociones, no solo hay tragedias e injusticia e indiferencia, sino que en todo esto hay quienes las aprovechan a lo grande e impunemente. El tiempo? se ha dormido. Algo tendra’ que despertalo..sera’ la cosciencia, porque’ el mundo tiene una y es la de no dejar que muera tambien el amor, por cuanto minimo nos parezca lo que aportamos..la unica via es no desistir

Anónimo dijo...

Andan inteligentes, buen síntoma, la Venezuela inteligente es una belleza.

uno para todos y todos para uno dijo...

...y lo que falta...