
"En 1967 dijo Arturo Uslar Pietri que la 'La crítica ha muerto', por la simple razón de que los 'críticos', es decir, los que tienen que decir 'sí' o 'no' ('Crítica' viene del verbo griego krino, que significa 'juzgar', y no hay cosa que yo deteste más que a los jueces, porque no los considero científicos, sino meros 'ideólogos', en el despectivo y marxista sentido del término); los críticos, decía Uslar, ya no tienen una materia precisa sobre la cual trabajar, puesto que los 'géneros literarios' han desaparecido: ya no se sabe qué es novela o qué género es ensayo; ya no se sabe qué es drama o poesía; la poesía misma ha variado formalmente tanto que es ya casi universal el mal llamado 'poema en prosa' (digo esto porque la palabra latina y medieval 'prosa' significa ¡poesía!, y consistía en dos versos rimados al final del Aleluya de la Misa). Esto lo ignoraba hasta el propio Baudelaire de los Petits poémes en prose; pero no lo ignoró Mallarmé, quien tituló 'Prose' a un poema suyo en versos; ni Rubén Darío, cuya genial intuición lo llevó a titular de este modo a uno de sus más hermosos libros: 'Prosas profanas', enteramente escrito en verso. La única distinción que yo admito es entre pensamiento poético y pensamiento discursivo: hay 'poemas en prosa' que son puro pensamiento poético, como en el caso de Rimbaud o de Ramos Sucre; y hay poemas en verso, como los de Núñez de Arce, que son puro pensamiento discursivo, 'prosaico', lógico, no paralógico, como es el lenguaje de la verdadera poesía."
Ludovico Silva
(en la introducción -Stoa- a su Ópera Poética).


8 comentarios:
Es impresionante cuán viejos se han vuelto ciertos preceptos. No obstante, debo decir que no estoy de acuerdo con Úslar ni con Ludovico Silva. Ellos también se pusieron viejos (y se murieron). Justamente porque los géneros están mezclados y porque cada día se producen vainas más raras y más sofisticadas, tiene que haber alguien que lea, piense, descifre, explique e invite a los demás.
En lo que sí me anoto es en el desprecio hacia la concepción de que criticar es juzgar. Nada más inútil que esos juicios cargados de mala fe hechos por enanos morales e intelectuales que hablan mal de lo que no saben hacer ni entienden.
En fin. Este tema me llena de odio.
Gran R:
Tomé el párrafo completo de Ludovico Silva por razones de sentido de la idea; mas lo que me interesaba era lo que tenía que ver con la muerte de los géneros.
Ahora, yo también creo que la muerte de los géneros no trae necesariamente la muerte del crítico. Eso es absurdo. Un crítico no trabaja con géneros, sino con el lenguaje, con la historia de la literatura y con la comprensión de la modernidad. Críticar es analizar, no juzgar, ciertamente. Criticar tampoco es decir "me gusto" o "no me gustó" porque nos da la gana. Y esta última parte ya sabemos cómo es. Viene un pendejo y te dice "no me gusta" y listo, sin razón alguna, porque él es arrecho y ya. No digo que todo el mundo deba ser crítico, ni que todo el mundo deba tener argumentos para sus gustos. Pero sí digo que quien quiera pretenderse crítico debe tener las herramientas y la cultura necesaria para serlo. De resto, también estoy de acuerdo contigo en aquello que es una labor de estúpidos ponerse a pensar si lo que escribió Ramos Sucre es poesía o narrativa. Es como ponerse a ver con qué dedo nos sacamos mejor los mocos.
Duro y con odio
Lo que quiero decir, en fin, es que tampoco me gustan los llamados "críticos juzgadores". En todo caso, si ese alguien, como dices, que entienda el valor de lo que se produce. En Venezuela y en todo el mundo.
Hay que escribir, escribir, escribir sintiendo y sin pensar. Bueno, enfin, sin pensar demasiado quiero decir.
Hay que escribir, escribir, escribir sintiendo y sin pensar. Bueno, enfin, sin pensar demasiado quiero decir.
Hay que escribir, escribir, escribir sintiendo y sin pensar. Bueno, enfin, sin pensar demasiado quiero decir.
La crítica hoy es válida cuando está estrictamente condicionada por la fecundidad. Esto es, enriquecer lo que está hecho. Si no es así, al menos yo, paso. Si no es así, la crítica es absurda, no tiene alma. La buena intención no sólo es para el autor, es para el crecimiento. Y qué es la vida sino un constante crecer. En los inicios criticar era juzgar. Siempre existirá el lamentable, impertinente, prepotente y tonto rujido del juez. Pero la crítica debe tener la finalidad de convertir lo escaso en abundante. Fijate que la gente casi no critica. Por que no lee, porque le dá flojera, le da corte.. Pero como diría Alejandro Sanz a la gente que escucha canciones, se les debería pagar por sólo escucharlas. Las críticas necesarias son imprescindibles. Lo que se escribe siempre estará alrededor de ojos, corazones, almas......
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