
Estaba escrita la palabra LUTO sobre el vidrio trasero. Era una camioneta enorme, último modelo, pulidísima, vidrios ahumados y rines de yo no sé qué cosa. Pero nada de esto importa. Lo que era realmente extraño era que a pesar de la palabra, a pesar de su más que clara solidaridad con el trágico hecho nacional, de la camionetota, de sus super cornetotas, por encima y a través de la gorrita Ferrari, la sonrisa de papitomirey y los anteojos oscuros enmarcados en la ventana del conductor, brotaba un sonoro, alegre y despreocupado reggetón. A todo volumen, a todo lo que daba.


3 comentarios:
solidaridad como moda?
¡UN MAMAGÜEVO MÁS!
Luto quita y pon (la banalización del dolor)
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