sábado, octubre 01, 2005

Sobre el placer de la lectura.


Ando de pasada, pero les dejo estos sonetos del maestro Quevedo sobre el gusto por la lectura. "Claro, majo", dirá el poeta, "que en el incierro de la Torre de Juan el Abad, no quedaba más remedio." Salud.






Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos, libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Iosef!, docta la emprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.


Francisco de Quevedo.

3 comentarios:

angel dijo...

Quevedo sorprende siempre, también por su vigencia y contemporaneidad. Gracias por darme la oportunidad de volver a encontrarme con este soneto....Saludos

Fedosy dijo...

De nada, Angel. Quevedo, nuestro contemporaneo, esta mas vigente que un viaje al espacio. Saludos.

Jorge Diego dijo...

Coincido Quevedo, sorprende.Aunque deseo aportar algunos aforismos de un escritor que me gusta mucho y es Carlos Martian quien en su libro Susurros dice: "A veces un escritor es un insigne cafetólogo, que corteja a las hadas de la imaginación" y en otro:
"soñé con catapultas de solidaridad, que derribaban el Castillo de If"